14.09.05Cinco años de PAN con Fox
Por Luis Pazos
Uno de los cambios más evidentes con el actual gobierno es la desacralización de la figura presidencial. El nuevo ambiente de completa libertad de expresión, que también es un cambio, hizo posible ese avance. Sin embargo, al cobijo de esos cambios, la oposición al gobierno de Fox implementó como estrategia para recuperar o llegar al poder, la descalificación metódica a todo lo que haga o diga el Presidente.
Minutos después de que Fox terminó su discurso de toma de posesión hace 5 años, ya surgieron las primeras descalificaciones al nuevo Presidente. Lo acusaron de que no había guardado los viejos formalismos.
Al analizar la mayoría de las críticas y descalificaciones al primer presidente elegido democráticamente en los últimos 94 años, la mayoría no son sobre asuntos trascendentes ni probados. Pero han logrado, tal como lo calculó el viejo grupo en el poder, ahora dividido en dos partidos, PRI y PRD, desorientar a muchos ciudadanos y decepcionarlos del cambio esperado.
Si hacemos a un lado críticas superficiales y analizamos indicadores llamados “duros”, aun con un entorno internacional de bajo crecimiento, una fuerte competencia y a pesar de no contar Fox con la mayoría en el Congreso, se lograron avances significativos.
En materia de precios, en los primeros cinco años del gobierno de Fox, tenemos los menores aumentos de los últimos treinta años. Esa baja inflación incidió en una reducción de la pobreza de millones de mexicanos, según confirman organismos internacionales. Los salarios tuvieron un avance en términos reales por primera vez en décadas. La devaluación, que en el pasado destruyó los ahorros de millones de mexicanos, ha sido mucho menor a la de los cinco gobiernos anteriores.
En carreteras, en un solo año de este gobierno se han construído más kilómetros que en sexenios enteros de los anteriores. La construcción de viviendas también alcanzó cifras no vistas en el pasado. Pero esos logros han sido opacados por la estrategia de la descalificación metódica contra el Presidente Fox, la que parece ha tenido más peso en varios sectores de la opinión pública que los logros objetivos y transcendentes.
CRECIMIENTO ¿SANO Y SUFICIENTE?
El crecimiento de un país es alto o bajo con relación al de otros y al de los índices inflacionarios. Son contados los países, como es el caso de China y la India, que han crecido con baja inflación por arriba del promedio de los industrializados.
Algunos países, como Argentina y Venezuela, han alcanzado este año altos crecimientos, pero con altas inflaciones. La inflación en Venezuela es cuatro veces mayor a la mexicana.
Los gobiernos que en realidad buscan beneficiar a la mayoría de la población son aquellos que tratan de crecer sin inflación. Un gobierno responsable evita crecimientos que impliquen elevar la inflación. Si el gobierno de Fox hubiera actuado como el de Chávez, podría haber crecido a más del 7%, pero con una inflación a niveles del 18%, como la de Venezuela.
Al comparar el crecimiento promedio en los últimos 5 años, 2%, con los de los principales países industrializados, ha sido menor a unos y mayor a otros. El crecimiento anualizado en Estados Unidos en ese período fue de 2.6%; Canadá, 2.2%; Unión Europea, 1.3%; Japón, 0.9% y Venezuela 0.6%. El crecimiento de México, como el de casi todo el mundo, depende del crecimiento en los Estados Unidos. Hay excepciones, como China y la India, donde han realizado reformas estructurales que los ha vuelto más competitivos.
Lograr mayores crecimientos sin aumentar la inflación en México no depende sólo del Poder Ejecutivo, sino de los legisladores, muchos de los cuales han obstaculizado reformas para crecer más y sanamente.
Cinco años demuestran que difícilmente se lograrán crecimientos mayores al promedio de los países industrializados si no cambian de actitud los legisladores de oposición al gobierno federal panista.
No hay congruencia de quienes se quejan de la falta de crecimiento, cuando legisladores de sus partidos son quienes obstaculizan las reformas para lograr más empleo y crecimiento.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
El crecimiento económico y los empleos son fundamentales para darle sentido social a una democracia. Si no hemos avanzado más en esas variables no ha sido falla exclusiva del Poder Ejecutivo, sino también del Legislativo.
En su V Informe el Presidente dijo: “Los actores políticos tenemos la responsabilidad de procurar cambios que propicien una mayor inclusión social y un crecimiento sostenido”.
En cuanto a las reformas necesarias para crecer más señaló:
“La sociedad aún reclama de nosotros una reforma hacendaria integral, para dotar al Estado de los recursos que le permitan cumplir mejor sus obligaciones y promover el desarrollo”.
“México demanda también reformas a nuestros sistemas de seguridad social y de pensiones del sector público, para garantizar su viabilidad y aliviar la carga financiera a las próximas generaciones”.
“La nación exige que tomemos las decisiones necesarias en el sector energético y en la legislación laboral, para fomentar la inversión productiva, la generación de empleos y la competitividad de la economía”.
“... posponer estas decisiones implica graves costos para el desarrollo de la nación. Tarde o temprano tendremos que afrontarlas”.
El Presidente volvió a llamar al Congreso a lograr consensos: “Hago un llamado respetuoso a este Honorable Congreso para que convirtamos el debate democrático y la pluralidad de ideas en nuestra mayor fuente de innovación y nuestra mayor fortaleza”.
Advirtió que “Hemos construido demasiados muros y pocos puentes. Esto lastima la voluntad popular y desalienta a los ciudadanos. Hoy más que nunca es imperativo que la política sea la base de nuestro sistema democrático”.
Aunque se ha terminado con “el excesivo poder que concentraba en sus manos el Presidente -dijo Fox– hoy la sociedad espera y demanda un mayor respeto y cooperación entre Poderes”.
Reconoció que hace falta todavía mucho por hacer, pero para lograrlo es definitivo que “pongamos a México en sintonía con las grandes transformaciones mundiales”. Pero esas transformaciones dependen fundamentalmente de los legisladores de oposición, quienes constituyen la mayoría en el Poder Legislativo y hasta la fecha no han querido o no han podido, ponerse de acuerdo para implementar esas grandes transformaciones que nos permitan crecer más y crear más empleos.
CRITICAS CONTRADICTORIAS AL V INFORME
El mensaje verbal del V Informe se centró en avances democráticos, no numéricos. Las alusiones al fin del presidencialismo, a una mayor transparencia en el uso de los recursos, a la rendición de cuentas y al respeto a la división de poderes, son tan evidentes que los legisladores de oposición no se atrevieron a desmentirlas.
La ausencia de cifras en el mensaje hablado fue criticada por los mismos legisladores que en años anteriores descalificaron la presencia de cantidades en ese mismo acto. Quienes antes calificaron de largo y lleno de datos el discurso del Presidente, ahora lo tacharon de “light” y apresurado.
El V informe dejó claro el contradictorio papel de muchos legisladores y editorialistas de oposición: si un año dice algo el Presidente lo critican; si el otro se comporta como ellos pidieron, también lo descalifican.
En lo económico el entorno de baja inflación, estabilidad cambiaria, aumento de salarios reales, contención de la deuda externa (cero en cinco años) y tasas bajas, no se había visto en las anteriores cinco administraciones. Esas realidades no las aceptan quienes en aras de ganar votos con la descalificación metódica al actual gobierno, han levantado –como dijo el Presidente Fox– muros en lugar de puentes.







Luis Pazos es Presidente del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa (CISLE, México).
Uno de los cambios más evidentes con el actual gobierno es la desacralización de la figura presidencial. El nuevo ambiente de completa libertad de expresión, que también es un cambio, hizo posible ese avance. Sin embargo, al cobijo de esos cambios, la oposición al gobierno de Fox implementó como estrategia para recuperar o llegar al poder, la descalificación metódica a todo lo que haga o diga el Presidente.
Minutos después de que Fox terminó su discurso de toma de posesión hace 5 años, ya surgieron las primeras descalificaciones al nuevo Presidente. Lo acusaron de que no había guardado los viejos formalismos.
Al analizar la mayoría de las críticas y descalificaciones al primer presidente elegido democráticamente en los últimos 94 años, la mayoría no son sobre asuntos trascendentes ni probados. Pero han logrado, tal como lo calculó el viejo grupo en el poder, ahora dividido en dos partidos, PRI y PRD, desorientar a muchos ciudadanos y decepcionarlos del cambio esperado.
Si hacemos a un lado críticas superficiales y analizamos indicadores llamados “duros”, aun con un entorno internacional de bajo crecimiento, una fuerte competencia y a pesar de no contar Fox con la mayoría en el Congreso, se lograron avances significativos.
En materia de precios, en los primeros cinco años del gobierno de Fox, tenemos los menores aumentos de los últimos treinta años. Esa baja inflación incidió en una reducción de la pobreza de millones de mexicanos, según confirman organismos internacionales. Los salarios tuvieron un avance en términos reales por primera vez en décadas. La devaluación, que en el pasado destruyó los ahorros de millones de mexicanos, ha sido mucho menor a la de los cinco gobiernos anteriores.
En carreteras, en un solo año de este gobierno se han construído más kilómetros que en sexenios enteros de los anteriores. La construcción de viviendas también alcanzó cifras no vistas en el pasado. Pero esos logros han sido opacados por la estrategia de la descalificación metódica contra el Presidente Fox, la que parece ha tenido más peso en varios sectores de la opinión pública que los logros objetivos y transcendentes.
CRECIMIENTO ¿SANO Y SUFICIENTE?
El crecimiento de un país es alto o bajo con relación al de otros y al de los índices inflacionarios. Son contados los países, como es el caso de China y la India, que han crecido con baja inflación por arriba del promedio de los industrializados.
Algunos países, como Argentina y Venezuela, han alcanzado este año altos crecimientos, pero con altas inflaciones. La inflación en Venezuela es cuatro veces mayor a la mexicana.
Los gobiernos que en realidad buscan beneficiar a la mayoría de la población son aquellos que tratan de crecer sin inflación. Un gobierno responsable evita crecimientos que impliquen elevar la inflación. Si el gobierno de Fox hubiera actuado como el de Chávez, podría haber crecido a más del 7%, pero con una inflación a niveles del 18%, como la de Venezuela.
Al comparar el crecimiento promedio en los últimos 5 años, 2%, con los de los principales países industrializados, ha sido menor a unos y mayor a otros. El crecimiento anualizado en Estados Unidos en ese período fue de 2.6%; Canadá, 2.2%; Unión Europea, 1.3%; Japón, 0.9% y Venezuela 0.6%. El crecimiento de México, como el de casi todo el mundo, depende del crecimiento en los Estados Unidos. Hay excepciones, como China y la India, donde han realizado reformas estructurales que los ha vuelto más competitivos.
Lograr mayores crecimientos sin aumentar la inflación en México no depende sólo del Poder Ejecutivo, sino de los legisladores, muchos de los cuales han obstaculizado reformas para crecer más y sanamente.
Cinco años demuestran que difícilmente se lograrán crecimientos mayores al promedio de los países industrializados si no cambian de actitud los legisladores de oposición al gobierno federal panista.
No hay congruencia de quienes se quejan de la falta de crecimiento, cuando legisladores de sus partidos son quienes obstaculizan las reformas para lograr más empleo y crecimiento.
RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
El crecimiento económico y los empleos son fundamentales para darle sentido social a una democracia. Si no hemos avanzado más en esas variables no ha sido falla exclusiva del Poder Ejecutivo, sino también del Legislativo.
En su V Informe el Presidente dijo: “Los actores políticos tenemos la responsabilidad de procurar cambios que propicien una mayor inclusión social y un crecimiento sostenido”.
En cuanto a las reformas necesarias para crecer más señaló:
“La sociedad aún reclama de nosotros una reforma hacendaria integral, para dotar al Estado de los recursos que le permitan cumplir mejor sus obligaciones y promover el desarrollo”.
“México demanda también reformas a nuestros sistemas de seguridad social y de pensiones del sector público, para garantizar su viabilidad y aliviar la carga financiera a las próximas generaciones”.
“La nación exige que tomemos las decisiones necesarias en el sector energético y en la legislación laboral, para fomentar la inversión productiva, la generación de empleos y la competitividad de la economía”.
“... posponer estas decisiones implica graves costos para el desarrollo de la nación. Tarde o temprano tendremos que afrontarlas”.
El Presidente volvió a llamar al Congreso a lograr consensos: “Hago un llamado respetuoso a este Honorable Congreso para que convirtamos el debate democrático y la pluralidad de ideas en nuestra mayor fuente de innovación y nuestra mayor fortaleza”.
Advirtió que “Hemos construido demasiados muros y pocos puentes. Esto lastima la voluntad popular y desalienta a los ciudadanos. Hoy más que nunca es imperativo que la política sea la base de nuestro sistema democrático”.
Aunque se ha terminado con “el excesivo poder que concentraba en sus manos el Presidente -dijo Fox– hoy la sociedad espera y demanda un mayor respeto y cooperación entre Poderes”.
Reconoció que hace falta todavía mucho por hacer, pero para lograrlo es definitivo que “pongamos a México en sintonía con las grandes transformaciones mundiales”. Pero esas transformaciones dependen fundamentalmente de los legisladores de oposición, quienes constituyen la mayoría en el Poder Legislativo y hasta la fecha no han querido o no han podido, ponerse de acuerdo para implementar esas grandes transformaciones que nos permitan crecer más y crear más empleos.
CRITICAS CONTRADICTORIAS AL V INFORME
El mensaje verbal del V Informe se centró en avances democráticos, no numéricos. Las alusiones al fin del presidencialismo, a una mayor transparencia en el uso de los recursos, a la rendición de cuentas y al respeto a la división de poderes, son tan evidentes que los legisladores de oposición no se atrevieron a desmentirlas.
La ausencia de cifras en el mensaje hablado fue criticada por los mismos legisladores que en años anteriores descalificaron la presencia de cantidades en ese mismo acto. Quienes antes calificaron de largo y lleno de datos el discurso del Presidente, ahora lo tacharon de “light” y apresurado.
El V informe dejó claro el contradictorio papel de muchos legisladores y editorialistas de oposición: si un año dice algo el Presidente lo critican; si el otro se comporta como ellos pidieron, también lo descalifican.
En lo económico el entorno de baja inflación, estabilidad cambiaria, aumento de salarios reales, contención de la deuda externa (cero en cinco años) y tasas bajas, no se había visto en las anteriores cinco administraciones. Esas realidades no las aceptan quienes en aras de ganar votos con la descalificación metódica al actual gobierno, han levantado –como dijo el Presidente Fox– muros en lugar de puentes.







Luis Pazos es Presidente del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa (CISLE, México).
