12.07.05Los dinosaurios regresan a México
Por Andrés Oppenheimer
MIAMI.- ¡Qué ironía! Cinco años después que el presidente mexicano Vicente Fox se convirtió en el primer líder de la oposición que ganó una elección nacional en más de siete décadas -un evento histórico que algunos describieron como equivalente a la caída del muro de Berlín-, los dinosaurios políticos del viejo régimen están de regreso. Y quizás hasta ganen las elecciones de 2006.
El 3 de julio, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) -tradicionalmente asociado con el autoritarismo y la corrupción que gobernó a México durante 71 años hasta el 2000- ganó las gobernaciones de los estados de México y de Nayarit por un margen aplastante. Se trató de las últimas elecciones importantes antes de las elecciones presidenciales de julio del año próximo.
En el estado de México, el más poblado del país, el gobernador electo del PRI, Enrique Peña Nieto, obtuvo un 48% de los votos en una elección que contó con apenas un 40% de participación electoral. Los candidatos del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), y el del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), obtuvieron alrededor del 24% cada uno.
Es cierto que la victoria del PRI, conocido como el partido de los dinosaurios, estuvo empañada por acusaciones de que violó las leyes electorales al sobrepasar los límites de los gastos de campaña. Pero lo más probable es que las demandas legales contra el PRI terminen con una palmadita en la mano, y una multa manejable.
Y también es cierto que el PRI enfrenta una batalla cuesta arriba para ganar la presidencia en 2006. Una encuesta del 30 de mayo del diario Reforma muestra que el alcalde de Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, del PRD, encabeza la contienda con un 36% de respaldo, seguido por el presidente del PRI, Roberto Madrazo, con el 25%, y por el ex secretario de gobernación de Fox, Santiago Creel, con un 24 por ciento.
"A diferencia de lo que pasó en las últimas elecciones, no creo que las encuestas cambien mucho entre hoy y el momento de la votación", me dijo el senador Manuel Camacho Solís, un colaborador cercano de López Obrador, en una entrevista reciente. "El número de votantes indecisos esta vez es mucho menor que la última vez."
Pero los funcionarios del PRI están seguros de que pueden ganar si logran superar sus actuales luchas internas por la nominación a la candidatura presidencial.
Noticia del día
El optimismo del PRI se basa, en primer lugar, en que las encuestas que muestran una gran ventaja de López Obrador fueron realizadas en mayo, cuando el alcalde era la noticia del día: acababa de ganar una pelea contra el gobierno, que había tratado de desaforarlo e inhabilitarlo para competir en 2006.
En segundo lugar, la encuesta de Reforma muestra que el PRI, como partido, está en el primer puesto. Y en tercer lugar, el PRI está gobernando 18 de los 31 estados de México y más de 1500 de las 2400 ciudades del país. "Estamos recuperando nuestra base", dice David Penchyna, importante funcionario del PRI.
Mi conclusión: el verdadero ganador en el estado de México fue la apatía política. Cerca del 60% de los votantes se quedó en casa. Eso confirma los temores de que -aunque Fox sigue gozando de una alta popularidad personal- los mexicanos están decepcionados porque consideran que su gobierno no cumplió con la promesa de ser "el gobierno del cambio".
El 66% de los mexicanos siente que el gobierno del PAN es "lo mismo" o "peor" que el PRI, según revela la encuesta.
En un contexto de apatía política y poca participación electoral, el ganador en 2006 será el partido que tenga más dinero, más programas clientelistas de sus gobernadores y alcaldes, y menos escrúpulos, lo que significa que el PRI tiene buenas posibilidades de ganar en 2006.
Fuente: LA NACION
MIAMI.- ¡Qué ironía! Cinco años después que el presidente mexicano Vicente Fox se convirtió en el primer líder de la oposición que ganó una elección nacional en más de siete décadas -un evento histórico que algunos describieron como equivalente a la caída del muro de Berlín-, los dinosaurios políticos del viejo régimen están de regreso. Y quizás hasta ganen las elecciones de 2006.
El 3 de julio, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) -tradicionalmente asociado con el autoritarismo y la corrupción que gobernó a México durante 71 años hasta el 2000- ganó las gobernaciones de los estados de México y de Nayarit por un margen aplastante. Se trató de las últimas elecciones importantes antes de las elecciones presidenciales de julio del año próximo.
En el estado de México, el más poblado del país, el gobernador electo del PRI, Enrique Peña Nieto, obtuvo un 48% de los votos en una elección que contó con apenas un 40% de participación electoral. Los candidatos del gobernante Partido Acción Nacional (PAN), y el del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), obtuvieron alrededor del 24% cada uno.
Es cierto que la victoria del PRI, conocido como el partido de los dinosaurios, estuvo empañada por acusaciones de que violó las leyes electorales al sobrepasar los límites de los gastos de campaña. Pero lo más probable es que las demandas legales contra el PRI terminen con una palmadita en la mano, y una multa manejable.
Y también es cierto que el PRI enfrenta una batalla cuesta arriba para ganar la presidencia en 2006. Una encuesta del 30 de mayo del diario Reforma muestra que el alcalde de Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador, del PRD, encabeza la contienda con un 36% de respaldo, seguido por el presidente del PRI, Roberto Madrazo, con el 25%, y por el ex secretario de gobernación de Fox, Santiago Creel, con un 24 por ciento.
"A diferencia de lo que pasó en las últimas elecciones, no creo que las encuestas cambien mucho entre hoy y el momento de la votación", me dijo el senador Manuel Camacho Solís, un colaborador cercano de López Obrador, en una entrevista reciente. "El número de votantes indecisos esta vez es mucho menor que la última vez."
Pero los funcionarios del PRI están seguros de que pueden ganar si logran superar sus actuales luchas internas por la nominación a la candidatura presidencial.
Noticia del día
El optimismo del PRI se basa, en primer lugar, en que las encuestas que muestran una gran ventaja de López Obrador fueron realizadas en mayo, cuando el alcalde era la noticia del día: acababa de ganar una pelea contra el gobierno, que había tratado de desaforarlo e inhabilitarlo para competir en 2006.
En segundo lugar, la encuesta de Reforma muestra que el PRI, como partido, está en el primer puesto. Y en tercer lugar, el PRI está gobernando 18 de los 31 estados de México y más de 1500 de las 2400 ciudades del país. "Estamos recuperando nuestra base", dice David Penchyna, importante funcionario del PRI.
Mi conclusión: el verdadero ganador en el estado de México fue la apatía política. Cerca del 60% de los votantes se quedó en casa. Eso confirma los temores de que -aunque Fox sigue gozando de una alta popularidad personal- los mexicanos están decepcionados porque consideran que su gobierno no cumplió con la promesa de ser "el gobierno del cambio".
El 66% de los mexicanos siente que el gobierno del PAN es "lo mismo" o "peor" que el PRI, según revela la encuesta.
En un contexto de apatía política y poca participación electoral, el ganador en 2006 será el partido que tenga más dinero, más programas clientelistas de sus gobernadores y alcaldes, y menos escrúpulos, lo que significa que el PRI tiene buenas posibilidades de ganar en 2006.
Fuente: LA NACION
