16.03.03LECCIONES DE REAL POLITIK
Nuestro principal socio económico, nuestro principal rescatista en crisis pasadas y el receptor de todas nuestras masas de inmigrantes pobres, nos necesita. Por mucho que duela, los intereses de México no están en Irak, sino, en lograr un acuerdo migratorio con EEUU, en consolidar el TLC y pensar, en una siguiente legislatura, llevar a cabo las reformas necesarias.Por David Martínez Amador
Que a nuestro país, sus gobernantes y ciudadanos les falte mundo, es una realidad. Y la miopía mental que nos caracteriza como mexicanos se hará patente en los próximos días, cuando el secretario de Relaciones Exteriores en funciones muestre al mundo cual es la posición final de México con respecto al inminente conflicto bélico en Irak.
Escuchar hablar a nuestra clase política resulta, por demás, insultante: “Ante todo, los intereses de México por encima de cualquier cosa”. ¿Y esto que demonios quiere decir? Con esta misma retórica localista, rancherista y chauvinista, muchos mexicanos tuvimos que salir del país porque, ya fuera por actos de corrupción, o expropiaciones, o congelamiento de cuentas y patrimonios etc., se han justificado las peores atrocidades en materia de política económica en nuestro país. En aras de ser muy patriotas, a muchos mexicanos se nos hizo imposible vivir, crecer y disfrutar nuestro país.
Muchos de quienes sufrimos esto, le apostamos al cambio. Y nos despertamos con la tristeza de darnos cuenta que, no votamos por el gobierno del cambio sino, por el gobierno de transición; ya sea hacia un PRI renovado (aunque no ideológicamente) o, quien sabe a qué otro melodrama político. El presidente Fox también le apostó muy fuerte, y su visión de un México moderno fue sólo compartida por las clases medias urbanas. El resto de las fuerzas políticas, tenía en su agenda no el cambio, sino, sacar al PRI de los pinos.
Le apostamos durísimo al cambio y lo vociferamos a los cuatro vientos, pensando que en seis años podíamos limpiar la podredumbre de 70 años de opresión y autoritarismo. Pero seguimos siendo iguales, sólo le pusimos ropas nuevas al cadáver de la ineficiencia, la corrupción y el nacionalismo ingenuo.
Nuestro gobierno sancionó a Cuba en materia de derechos humanos ante el Consejo de la ONU argumentando que en el “Nuevo México”, no podíamos permanecer ajenos ante las injusticias externas. Nos apresuramos al aceptar el puesto no permanente en el Consejo de Seguridad, y ahora, la tenemos cañón porque llegó la hora de jugar con los grandes.
Que Francia se oponga a una nueva resolución y la invasión de Irak se entiende, pues tiene relaciones económicas con el régimen de Hussein, que han incluido, la venta de suministros bélicos. Alemania y Rusia tienen fuertes sentimientos anti-americanos. Y nuestro país piensa ingenuamente, que es posible convencer al régimen sanguinario de Hussein a través de la persuasión, las buenas maneras y la diplomacia. Resulta simpático pensar así cuando vemos que en nuestro medio la oposición política mexicana no logra entender los proyectos de reformas en materia laboral y sector energético, y eso que somos civilizados.
EEUU está a tan sólo un voto de lograr los necesarios para aprobar su nueva propuesta, aunque es probable que la nueva resolución que EEUU, Gran Bretaña y España piden sea vetada. Pero esto significará una victoria moral sobre los “viejos europeos”.
Nuestro principal socio económico, nuestro principal rescatista en crisis pasadas y el receptor de todas nuestras masas de inmigrantes pobres nos necesita. El gobierno de Fox carece de popularidad, y no ganará las siguientes elecciones con buenas maneras y consensos. Es hora de jugar en serio y vendernos al mejor postor, para luego cobrar. Por mucho que duela, los intereses de México no están en Irak, sino, en lograr un acuerdo migratorio con EEUU, en consolidar el TLC y pensar, en una siguiente legislatura, llevar a cabo las reformas necesarias.
Pero seguimos siendo simples ratoncitos verdes…
David Martínez Amador es profesor en la Universidad Francisco Marroquín.
Que a nuestro país, sus gobernantes y ciudadanos les falte mundo, es una realidad. Y la miopía mental que nos caracteriza como mexicanos se hará patente en los próximos días, cuando el secretario de Relaciones Exteriores en funciones muestre al mundo cual es la posición final de México con respecto al inminente conflicto bélico en Irak.
Escuchar hablar a nuestra clase política resulta, por demás, insultante: “Ante todo, los intereses de México por encima de cualquier cosa”. ¿Y esto que demonios quiere decir? Con esta misma retórica localista, rancherista y chauvinista, muchos mexicanos tuvimos que salir del país porque, ya fuera por actos de corrupción, o expropiaciones, o congelamiento de cuentas y patrimonios etc., se han justificado las peores atrocidades en materia de política económica en nuestro país. En aras de ser muy patriotas, a muchos mexicanos se nos hizo imposible vivir, crecer y disfrutar nuestro país.
Muchos de quienes sufrimos esto, le apostamos al cambio. Y nos despertamos con la tristeza de darnos cuenta que, no votamos por el gobierno del cambio sino, por el gobierno de transición; ya sea hacia un PRI renovado (aunque no ideológicamente) o, quien sabe a qué otro melodrama político. El presidente Fox también le apostó muy fuerte, y su visión de un México moderno fue sólo compartida por las clases medias urbanas. El resto de las fuerzas políticas, tenía en su agenda no el cambio, sino, sacar al PRI de los pinos.
Le apostamos durísimo al cambio y lo vociferamos a los cuatro vientos, pensando que en seis años podíamos limpiar la podredumbre de 70 años de opresión y autoritarismo. Pero seguimos siendo iguales, sólo le pusimos ropas nuevas al cadáver de la ineficiencia, la corrupción y el nacionalismo ingenuo.
Nuestro gobierno sancionó a Cuba en materia de derechos humanos ante el Consejo de la ONU argumentando que en el “Nuevo México”, no podíamos permanecer ajenos ante las injusticias externas. Nos apresuramos al aceptar el puesto no permanente en el Consejo de Seguridad, y ahora, la tenemos cañón porque llegó la hora de jugar con los grandes.
Que Francia se oponga a una nueva resolución y la invasión de Irak se entiende, pues tiene relaciones económicas con el régimen de Hussein, que han incluido, la venta de suministros bélicos. Alemania y Rusia tienen fuertes sentimientos anti-americanos. Y nuestro país piensa ingenuamente, que es posible convencer al régimen sanguinario de Hussein a través de la persuasión, las buenas maneras y la diplomacia. Resulta simpático pensar así cuando vemos que en nuestro medio la oposición política mexicana no logra entender los proyectos de reformas en materia laboral y sector energético, y eso que somos civilizados.
EEUU está a tan sólo un voto de lograr los necesarios para aprobar su nueva propuesta, aunque es probable que la nueva resolución que EEUU, Gran Bretaña y España piden sea vetada. Pero esto significará una victoria moral sobre los “viejos europeos”.
Nuestro principal socio económico, nuestro principal rescatista en crisis pasadas y el receptor de todas nuestras masas de inmigrantes pobres nos necesita. El gobierno de Fox carece de popularidad, y no ganará las siguientes elecciones con buenas maneras y consensos. Es hora de jugar en serio y vendernos al mejor postor, para luego cobrar. Por mucho que duela, los intereses de México no están en Irak, sino, en lograr un acuerdo migratorio con EEUU, en consolidar el TLC y pensar, en una siguiente legislatura, llevar a cabo las reformas necesarias.
Pero seguimos siendo simples ratoncitos verdes…
David Martínez Amador es profesor en la Universidad Francisco Marroquín.
