24.05.05LOS TERRORISTAS QUE PROTEGE EL RÉGIMEN CUBANO
Por Andrés Oppenheimer
MIAMI.- Hay que decirlo sin ambigüedades: si el gobierno del presidente George W. Bush no deporta al exiliado cubano sospechoso de terrorismo Luis Posada Carriles, la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo perderá toda credibilidad en el resto del mundo.
Aclarado este punto, pasemos al próximo: una vez deportado Posada Carriles, Bush debería aprovechar la ocasión para convertir un potencial desastre propagandístico en una victoria de relaciones públicas, iniciando una ofensiva diplomática para exigir que el gobernante vitalicio cubano Fidel Castro arreste y deporte a los cientos de terroristas internacionales, piratas aéreos, asaltantes de bancos y asesinos de policías requeridos por varios países que han encontrado refugio en su isla.
Veamos los hechos: después de la entrevista con Posada Carriles publicada por el Miami Herald, y el posterior arresto del anticastrista por parte de agentes federales el martes pasado, el gobierno de Estados Unidos ya no puede quedarse con los brazos cruzados.
Anteriormente, funcionarios del gobierno de Bush habían dicho que no sabían si Posada Carriles estaba en Estados Unidos. Posada Carriles fue acusado de haber participado en el atentado contra un vuelo civil de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 pasajeros, y de la serie de bombas que explotaron en La Habana en 1997, en la cual murió un turista italiano.
En su entrevista con el Herald, Posada Carriles negó cualquier vínculo con el ataque contra el avión -aunque algunos documentos del gobierno de Estados Unidos sugieren lo contrario- pero no hizo lo mismo con las explosiones en La Habana. Al ser consultado al respecto, sólo dijo: "Dejemos que la historia juzgue eso".
Castro y el presidente venezolano, Hugo Chávez, su discípulo, se están haciendo un banquete propagandístico con el caso de Posada Carriles. El martes pasado, el gobierno de Castro acarreó a cientos de miles de empleados estatales a una manifestación en La Habana bajo el rótulo de "Abajo el terrorismo", exhibiendo pancartas de los civiles muertos en el atentado contra el avión y acusando a Estados Unidos de ser un país hipócrita que apoya a los terroristas que le convienen.
Un club del terrorismo
¿Qué debería hacer el gobierno de Bush? Muy simple: deportar a Posada Carriles, ya sea a uno de los países desde donde entró ilegalmente a Estados Unidos -que incluyen a Panamá, Honduras, Guatemala y México- o a Italia, si un juez de ese país decide pedirlo en relación con el turista italiano que murió en La Habana en 1997.
Una vez que lo haya expulsado de Estados Unidos, Bush debería exhibir a Cuba ante el mundo como un "Club Mediterranée" del terrorismo internacional y exigir a las Naciones Unidas que investiguen por qué Castro no sólo les da refugio a terroristas, sino que los recibe como héroes.
Bush podría dar un discurso como éste: "Amigos, como ustedes saben, acabamos de deportar al señor Posada Carriles. Hemos rehusado mandarlo a Cuba o a Venezuela, que no tienen sistemas de justicia independientes y, en cambio, lo hemos enviado a un país democrático, donde puede tener un proceso legal justo. Ahora, les ruego que exijan a Cuba que haga lo mismo, y arreste y deporte a los 77 terroristas y otros criminales buscados por el FBI que viven en Cuba protegidos por el régimen de Castro, así como también los cientos de otros requeridos por otros países.
"Estoy hablando de gente como Joanne Chesimard, la miembro del Ejército de Liberación Negro, que huyó a Cuba después de escapar de una prisión en Nueva Jersey en 1979, y que -a diferencia de Posada Carriles- ha sido sentenciada por terrorismo.
"Chesimard fue hallada culpable por el asesinato de Woerner Foester, un policía de caminos de Nueva Jersey que había detenido el auto de la acusada por tener un faro de atrás roto. La semana pasada, en uno de sus actos públicos, Castro dijo que Chesimard es una víctima de la discriminación racial en Estados Unidos.
"Estoy hablando de gente como Víctor Manuel Gerena, un miembro del grupo terrorista Macheteros de Puerto Rico, quien está en la lista de los más buscados por el FBI.
"Estoy hablando de docenas de miembros del grupo terrorista ETA de España, que se especializa en hacer explotar coches bomba en la vía pública, así como de docenas de terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, que van y vienen de Cuba bajo la justificación oficial de que pertenecen a "movimientos de liberación nacionales"."
Posdata: algunas cadenas de noticias de Estados Unidos y The New York Times han sugerido en sus artículos que Posada Carriles es considerado un "héroe" y un "luchador por la libertad" en Miami. Eso es periodismo irresponsable.
Hasta el momento, aunque a Castro le gustaría que ese fuera el caso -para dejar mal parados a los exiliados cubanos- no se ha visto una oleada de apoyo por Posada Carriles en esta ciudad.
Fuente: Diario LA NACION
MIAMI.- Hay que decirlo sin ambigüedades: si el gobierno del presidente George W. Bush no deporta al exiliado cubano sospechoso de terrorismo Luis Posada Carriles, la guerra de Estados Unidos contra el terrorismo perderá toda credibilidad en el resto del mundo.
Aclarado este punto, pasemos al próximo: una vez deportado Posada Carriles, Bush debería aprovechar la ocasión para convertir un potencial desastre propagandístico en una victoria de relaciones públicas, iniciando una ofensiva diplomática para exigir que el gobernante vitalicio cubano Fidel Castro arreste y deporte a los cientos de terroristas internacionales, piratas aéreos, asaltantes de bancos y asesinos de policías requeridos por varios países que han encontrado refugio en su isla.
Veamos los hechos: después de la entrevista con Posada Carriles publicada por el Miami Herald, y el posterior arresto del anticastrista por parte de agentes federales el martes pasado, el gobierno de Estados Unidos ya no puede quedarse con los brazos cruzados.
Anteriormente, funcionarios del gobierno de Bush habían dicho que no sabían si Posada Carriles estaba en Estados Unidos. Posada Carriles fue acusado de haber participado en el atentado contra un vuelo civil de Cubana de Aviación en 1976, en el que murieron 73 pasajeros, y de la serie de bombas que explotaron en La Habana en 1997, en la cual murió un turista italiano.
En su entrevista con el Herald, Posada Carriles negó cualquier vínculo con el ataque contra el avión -aunque algunos documentos del gobierno de Estados Unidos sugieren lo contrario- pero no hizo lo mismo con las explosiones en La Habana. Al ser consultado al respecto, sólo dijo: "Dejemos que la historia juzgue eso".
Castro y el presidente venezolano, Hugo Chávez, su discípulo, se están haciendo un banquete propagandístico con el caso de Posada Carriles. El martes pasado, el gobierno de Castro acarreó a cientos de miles de empleados estatales a una manifestación en La Habana bajo el rótulo de "Abajo el terrorismo", exhibiendo pancartas de los civiles muertos en el atentado contra el avión y acusando a Estados Unidos de ser un país hipócrita que apoya a los terroristas que le convienen.
Un club del terrorismo
¿Qué debería hacer el gobierno de Bush? Muy simple: deportar a Posada Carriles, ya sea a uno de los países desde donde entró ilegalmente a Estados Unidos -que incluyen a Panamá, Honduras, Guatemala y México- o a Italia, si un juez de ese país decide pedirlo en relación con el turista italiano que murió en La Habana en 1997.
Una vez que lo haya expulsado de Estados Unidos, Bush debería exhibir a Cuba ante el mundo como un "Club Mediterranée" del terrorismo internacional y exigir a las Naciones Unidas que investiguen por qué Castro no sólo les da refugio a terroristas, sino que los recibe como héroes.
Bush podría dar un discurso como éste: "Amigos, como ustedes saben, acabamos de deportar al señor Posada Carriles. Hemos rehusado mandarlo a Cuba o a Venezuela, que no tienen sistemas de justicia independientes y, en cambio, lo hemos enviado a un país democrático, donde puede tener un proceso legal justo. Ahora, les ruego que exijan a Cuba que haga lo mismo, y arreste y deporte a los 77 terroristas y otros criminales buscados por el FBI que viven en Cuba protegidos por el régimen de Castro, así como también los cientos de otros requeridos por otros países.
"Estoy hablando de gente como Joanne Chesimard, la miembro del Ejército de Liberación Negro, que huyó a Cuba después de escapar de una prisión en Nueva Jersey en 1979, y que -a diferencia de Posada Carriles- ha sido sentenciada por terrorismo.
"Chesimard fue hallada culpable por el asesinato de Woerner Foester, un policía de caminos de Nueva Jersey que había detenido el auto de la acusada por tener un faro de atrás roto. La semana pasada, en uno de sus actos públicos, Castro dijo que Chesimard es una víctima de la discriminación racial en Estados Unidos.
"Estoy hablando de gente como Víctor Manuel Gerena, un miembro del grupo terrorista Macheteros de Puerto Rico, quien está en la lista de los más buscados por el FBI.
"Estoy hablando de docenas de miembros del grupo terrorista ETA de España, que se especializa en hacer explotar coches bomba en la vía pública, así como de docenas de terroristas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, que van y vienen de Cuba bajo la justificación oficial de que pertenecen a "movimientos de liberación nacionales"."
Posdata: algunas cadenas de noticias de Estados Unidos y The New York Times han sugerido en sus artículos que Posada Carriles es considerado un "héroe" y un "luchador por la libertad" en Miami. Eso es periodismo irresponsable.
Hasta el momento, aunque a Castro le gustaría que ese fuera el caso -para dejar mal parados a los exiliados cubanos- no se ha visto una oleada de apoyo por Posada Carriles en esta ciudad.
Fuente: Diario LA NACION
