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25.02.03

Venezuela, Brasil, Ecuador: un vecindario de incierta suerte

(INTELIGENCIA ECONOMICA, Colombia). La evolución que las economías latinoamericanas tengan este año, en especial las de nuestros más inmediatos vecinos, es de crucial importancia para el desempeño de nuestra propia economía
Por INTELIGENCIA ECONOMICA

(INTELIGENCIA ECONOMICA, Colombia). La evolución que las economías latinoamericanas tengan este año, en especial las de nuestros más inmediatos vecinos, es de crucial importancia para el desempeño de nuestra propia economía. Lamentablemente, lejos de tener un vecindario sereno en el cual podamos tranquilamente confiar, los últimos acontecimientos políticos en Venezuela, Ecuador y Brasil nos obligarán a estar más atentos que nunca. Venezuela es gobernada por un dictador exótico y fantasioso cuya salud mental es un misterio; su economía cae a un ritmo acelerado, y el ya prolongado paro de la oposición, doloroso pero necesario, ha tenido también efectos en la pobre dinámica de su economía. En Ecuador , acaba de asumir el poder un militar involucrado en una tentativa de golpe de estado, y en quien muchos ven una encarnación ecuatoriana de Chávez. En Brasil, una de las economías más grandes del mundo, ha llegado a la presidencia un hombre que fue otrora un combativo sindicalista, y quien en sus numerosas campañas políticas sostuvo un incendiario discurso adverso a los mercados libres y el capitalismo. Como puede verse, hay razones para estar atento y nervioso.

VENEZUELA: LA ANGUSTIA DEL ESTANCAMIENTO
La mayor incertidumbre seguirá viniendo de nuestro más íntimo vecino, Venezuela. Este país es el segundo socio comercial en importancia de Colombia, y el futuro de muchas empresas depende de la demanda que en Venezuela haya por sus productos.
Tras ya varias semanas de paro, se ha llegado a una situación similar a la del frente occidental en la primera guerra mundial: un estancamiento en que ninguna de las partes avanza. La mediación de César Gaviria ha sido vergonzosa por su extrema inutilidad. El gobierno ha jugado una poderosa carta: resistir hasta que la oposición comience a debilitarse, lo cual es probable que ocurra, pues este tipo de manifestaciones políticas prolongadas son propensas a ir perdiendo legitimidad, a medida que la vida del ciudadano común se dificulta por no poder ir al banco, por no poder conseguir alimentos, etc.
Aunque nos gustaría ofrecer a nuestros lectores un pronóstico más específico, no sería prudente hacerlo, ya que no hay elementos de juicio que permitan discernir a favor de qué parte se solucionará esta disputa. Pero algo sí es seguro: incluso si sobrevive a este paro, el gobierno de Chávez está muy gravemente herido. Con una economía que al tercer trimestre había caído un 5.5 %, una inflación a noviembre del 30.7% y un creciente desempleo, y todo el desprestigio político que ha sufrido con el paro de la oposición, el proyecto revolucionario de Chávez está al borde del precipicio. Y él se encarga de empujarse más hacia el abismo, cada vez que insulta a la prensa, amenaza a los jueces o califica de fascistas a sus opositores.
Para INTELIGENCIA ECONÓMICA, la salida de Chávez, por costosa y dolorosa que sea, es en el mediano y largo plazo el desenlace más conveniente para nuestra economía.

ECUADOR: NO HAY ESPACIO PARA JUEGOS
En INTELIGENCIA ECONÓMICA estuvimos muy nerviosos cuando el hoy presidente Lucio Gutiérrez, entonces un desconocido coronel, trató de dar un golpe de estado en alianza con una importante confederación indígena del Ecuador. Ambas partes manejaban entonces un fuerte lenguaje revolucionario, que preocupaba por la creciente influencia de las FARC en el Ecuador. En ese entonces, creímos que un gobierno de Gutiérrez sería aprovechado por las FARC para aumentar su presencia en Ecuador, creando un corredor estratégico que llevara desde este país hasta la zona desmilitarizada que entonces existía (muy cerca de Ecuador) para los diálogos de paz. La ineptitud del presidente Pastrana reforzaba nuestros temores, ya que creímos que tal amenaza, de darse, no sería eficazmente contrarestada.
El Gutiérrez que vemos hoy es un poco diferente. Ha moderado su lenguaje, y aunque no se expresa explícitamente como amigo de los mercados libres, ha conservado una compostura que es al menos tranquilizadora. En INTELIGENCIA ECONÓMICA creemos que Gutiérrez no se convertirá en un segundo Chávez. Posiblemente Chávez fue su inspiración hace dos años, pero hoy, teniendo ante sus ojos el fracaso abrumador del proyecto chavista, creemos que Gutiérrez ha moderado sus posturas.
A lo sumo, lo que muy posiblemente hará será implementar algunas políticas populistas de esas que nunca funcionan, pero no creemos que se vaya a convertir en una amenaza estratégica. Y sería muy insensato Gutiérrez si, en el actual escenario de la lucha contra el terrorismo, prestase algún tipo de ayuda a las guerrillas colombianas. Eso sólo se revertiría en su propia contra.

BRASIL: EL GIGANTE EN LA CUERDA FLOJA
Este coloso económico latinoamericano, hoy gobernado por un sindicalista de origen humilde, es también motivo de preocupación para muchos. Al igual que el coronel Gutiérrez, Lula da Silva se caracterizó por asumir en el pasado posiciones revolucionarias extremas y combativas. Muchos temen, entonces, que Brasil haya caído en manos de un revolucionario izquierdista, y que pueda conformarse un “eje del mal” Castro- Lula-Chávez-Gutiérrez. Ojalá no estemos equivocados, pero en INTELIGENCIA ECONÓMICA creemos que tal temor es infundado. Lula ha moderado también su discurso y su estilo. Aparentemente ha llegado al poder con una visión pragmática, dispuesto a hacer cosas que antes ni habría soñado hacer, como hablar con el FMI. Creemos que, al igual que en Ecuador, hay en Brasil un riesgo de que se apliquen algunas políticas populistas, pero no creemos que vaya a haber en este país un giro radical hacia la izquierda. Y no es correcto comparar a Lula con Chávez: ni siquiera en los años en que su discurso era de izquierda radical, Lula llegó al grado de incoherencia e insensatez que Chávez ha mostrado siempre, incluso desde mucho antes de ser presidente. Y en cuanto a una posible alianza con Castro, este último no tiene mucho que ofrecer.