06.12.04Evo Morales: una contradicción que presta sentido a un pueblo
¿Qué le pasa a Evo Morales? Muchas cosas se han dicho en estos últimos meses. Un agitador, un revolucionario, un reaccionario, un aymará que pelea por su pueblo, un héroe para los cocaleros. Y ahora, un “vendido”.
Por Magdalena Irigaray
¿Qué le pasa a Evo Morales?
Muchas cosas se han dicho de Evo Morales en estos últimos meses. Un agitador, un revolucionario, un reaccionario, un aymará que pelea por su pueblo, un héroe para los cocaleros. Y ahora, un “vendido”.
Evo Morales fue uno de los más acérrimos opositores del anterior gobierno, del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, con quien no quiso dialogar. Pero, con la ascensión de Carlos Mesa, la actuación del líder cocalero parece haber dado un giro tan radical como eran sus anteriores posturas. El MAS es el partido político que más reuniones ha tenido con el gobierno y el que, al parecer, más influye en sus decisiones. Como ejemplo tenemos la reunión en mayo del 2004, en la que Morales logró la abrogación del decreto de descentralización que exigían con protestas el magisterio y el sector de salud.
Hasta ahora, la relación MAS-gobierno no ha sido todo color de rosa. Este partido criticó fuertemente los mensajes presidenciales que pidieron mayor austeridad o el pago de nuevos impuestos. El MAS luchó por la renuncia de tres ministros de Minas e Hidrocarburos (Álvaro Ríos, Mauricio Galleguillos y Antonio Araníbar). A pesar de eso, está cerca del gobierno, en especial desde que su estrategia es más claramente electoral.
¿Quién es Evo Morales?
Nacido el 26 de octubre del año 1959, en Orinoca, Provincia Sud Carangas del Departamento de Oruro, de familia numerosa, Morales trabajó desde chico con su padre trasquilando ovejas. Los orígenes organizadores de Morales surgen en los años 70 y 80, cuando se involucra con el movimiento sindicalista.
Morales expresa su oposición al proceso neoliberal de Bolivia, su enojo contra el fenómeno de la globalización, las fuerzas extranjeras, los acuerdos económicos, etc. Estados Unidos se convierte en el centro imperialista del mundo, desde donde se dirige y controla el futuro del pueblo boliviano. Morales propone un cambio radical del modelo económico, la eliminación de la erradicación de cocales y la reversión del proceso privatizador. Morales presupone que el capitalismo es el peor enemigo de la humanidad, y del medio ambiente, de tal manera, que todos los pueblos se levantaran contra este sistema.
En términos políticos se propone el “refundar” el país. En términos económicos, de recuperar las empresas y recursos. En términos sociales, de acabar con la corrupción y la represión, por ejemplo cortar el dinero que se gasta en los mercenarios. Estos recursos tienen que pasar a temas sociales, específicamente a la educación y la salud. En el tema judicial el poder cambiar el actual sistema de injusticia por un sistema de justicia.
¿Ha cambiado Morales?
Para el cientista político Rafael Archondo, el Evo Morales de hoy no es diferente del que fue hace diez años. Un líder interesado en relacionar la lucha sindical y la electoral.
Esta tradición data de 1947, cuando la Federación de Mineros eligió con asambleas a sus candidatos para las elecciones presidenciales, en las que obtuvo cinco diputados y dos senadores. Un avance que se perdió cuando el MNR se adueñó del escenario político, en 1952, y los sindicatos terminaron subordinados a este partido y a otros de izquierda. La independencia partidaria de estas organizaciones tuvo que esperar hasta 1985, y se tornó más factible en las federaciones del trópico cochabambino, a partir de 1995.
Así surge el MAS, primero como Asamblea de la Soberanía de los Pueblos, un instrumento político sui generis basado en los sindicatos cocaleros, y otras organizaciones de base (como la CSUTCB, la Federación de Colonizadores...) “El hecho de que el MAS apueste a las elecciones no es una ‘traición’. En ningún momento el movimiento consideró que las elecciones eran un mecanismo del enemigo, sino que su idea siempre fue ir apropiándose del sistema vigente, ir invadiendo sus lugares vulnerables, hasta finalmente transformarlo por dentro”, sostiene Archondo.
Por su parte, el politólogo Rafael Loayza opina que el MAS se fundamenta en la protesta social y la inconformidad, y plantea un socialismo común en los movimientos sociales, que generalmente se expresa en los sindicatos, pero que es, estrictamente, epidérmico y fluctuante. Con la llegada de Mesa a la Presidencia —y con la presunción de ser la segunda mayoría— Morales decide expandir su base electoral. “Para ello —afirma Loayza— pacta una alianza con el gobierno de Mesa que, según se descifra de ciertas conductas públicas, está hecha en base al intercambio de ciertas pegas, el apoyo a las relaciones internacionales y la viabilidad política de ambos, al mismo tiempo que la suspensión de marchas y bloqueos y la paz social. El hecho de que la convulsión social persista en el país, a pesar de la sucesión constitucional y el pacto Evo-Mesa, muestra que la capacidad de convocatoria del MAS es predominantemente cocalera y que su participación en los hechos de octubre fue complementaria e incluso aleatoria”.
Por ello, Loayza prefiere no clasificar a Evo Morales como político de izquierda ni como político moderado, sino como “práctico”, pues en su opinión carece de principios doctrinales y de una visión clara del país, que vaya más allá del k’atu de coca. Paradójicamente, esta estrategia habría disminuido su apoyo electoral, ya que ahora las encuestas, según Loayza, lo sitúan por debajo del ex presidente Jorge Quiroga.
Para Loayza, es notorio que llegar al poder es lo más importante para Evo Morales. “Ya le comunicó este deseo al presidente brasileño Lula da Silva, quien le pidió paciencia para esto y le recomendó el diálogo con Carlos Mesa. También recibió el apoyo del presidente argentino Néstor Kirchner y del venezolano Hugo Chávez, que esperan que sea el próximo presidente boliviano. Tras estas reuniones, el líder masista afirmó que su organización es un movimiento comprometido con la democracia”.
Archondo se opone: “A pesar de todo, no creo que Evo haya dejado de criticar al modelo neoliberal ni se haya adherido a los partidos tradicionales. La forma y la vía por la cual su movimiento tomará el poder serán a través de las elecciones. Lo único que ha descartado Evo Morales es la revolución como mecanismo para acceder al poder. Hay que colocarlo ahí, en la izquierda, pero en la izquierda democrática electoral reformista nacionalista”.
Para este intelectual, el acercamiento y el acuerdo implícito entre Morales y Carlos Mesa se deben a que ambos buscan mantener las cosas en el marco de una economía mixta y no nacionalizada, un paso importante para su viabilización electoral mediante la convocatoria a sectores sociales menos radicales, como las clases medias.
El MAS del futuro
El MAS no quiere salvar el modelo neoliberal y todavía es una opción política frente a la debacle de los partidos tradicionales. Pero la velocidad con la que se ha producido su crecimiento ha sido mucho más rápida que la capacidad de asimilación y maduración de ese partido. “El gran desafío que enfrenta ahora es el referéndum. Si el MAS se embarca en la promoción del referéndum diciendo que la pregunta dos significa la recuperación efectiva de los hidrocarburos y luego resulta que la interpretación del gobierno es que sólo involucra a los contratos futuros, se puede generar un proceso de desencanto en la población respecto del MAS”, señala el presidente de la Fundación Solón, Pablo Solón.
Rafael Loayza presiente que, como van las cosas, Evo Morales tenderá a la radicalización, ya que su base electoral empieza a mermar pues su moderación no es verosímil. “No se puede ser una alternativa de cambio cuando no se tiene una visión clara y coherente de la realidad social y el Estado”, afirma.
Y Rafael Archondo cree que la posición del MAS es fluctuante y que en la medida en que se dé una mayor radicalización de la sociedad tenderá con más probabilidad seguir a sus sectores radicales, antes que abandonarlos. “No sabemos cuánto pueda durar eso, pero lo interesante es que este partido, efectivamente, se ha convertido, después de octubre, en el partido que prácticamente decide la continuación del sistema o su fractura; se ha vuelto en un factor estratégico como ningún otro. Los demás partidos son más satélites”, afirma.
Con las elecciones presidenciales en vista, Evo Morales continúa su permanencia en la realidad política y social boliviana. Sin importar el reconocimiento dado en los diferentes sectores sociales, Morales ha logrado instalar y reclamar las ideas de igualdad y justicia para todos los bolivianos, en particular, el restituir al “originario” (pueblos indígenas) como elemento fundamental de la sociedad.
Fuentes:
Aymara Net: Voz de la Nación Aymara, http://www.aymaranet.org
Nueva Mayoria, www.nuevamayoria.com
Observatorio Electoral, www.observatorioelectoral.org
Radio Nederland, www.rnw.nl Evo Morales habla para RN sobre el caos en Bolivia, Octubre 2003.
La Prensa, www.laprensa.com.bo ¿Qué mosca ha picado a Evo Morales? Por Miguel Gómez E. Balboa, Mayo 2004. La Paz, Bolivia.
BBC Mundo América, www.bbcmundo.com Bolivia, Noviembre/Diciembre 2004.
¿Qué le pasa a Evo Morales?
Muchas cosas se han dicho de Evo Morales en estos últimos meses. Un agitador, un revolucionario, un reaccionario, un aymará que pelea por su pueblo, un héroe para los cocaleros. Y ahora, un “vendido”.
Evo Morales fue uno de los más acérrimos opositores del anterior gobierno, del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, con quien no quiso dialogar. Pero, con la ascensión de Carlos Mesa, la actuación del líder cocalero parece haber dado un giro tan radical como eran sus anteriores posturas. El MAS es el partido político que más reuniones ha tenido con el gobierno y el que, al parecer, más influye en sus decisiones. Como ejemplo tenemos la reunión en mayo del 2004, en la que Morales logró la abrogación del decreto de descentralización que exigían con protestas el magisterio y el sector de salud.
Hasta ahora, la relación MAS-gobierno no ha sido todo color de rosa. Este partido criticó fuertemente los mensajes presidenciales que pidieron mayor austeridad o el pago de nuevos impuestos. El MAS luchó por la renuncia de tres ministros de Minas e Hidrocarburos (Álvaro Ríos, Mauricio Galleguillos y Antonio Araníbar). A pesar de eso, está cerca del gobierno, en especial desde que su estrategia es más claramente electoral.
¿Quién es Evo Morales?
Nacido el 26 de octubre del año 1959, en Orinoca, Provincia Sud Carangas del Departamento de Oruro, de familia numerosa, Morales trabajó desde chico con su padre trasquilando ovejas. Los orígenes organizadores de Morales surgen en los años 70 y 80, cuando se involucra con el movimiento sindicalista.
Morales expresa su oposición al proceso neoliberal de Bolivia, su enojo contra el fenómeno de la globalización, las fuerzas extranjeras, los acuerdos económicos, etc. Estados Unidos se convierte en el centro imperialista del mundo, desde donde se dirige y controla el futuro del pueblo boliviano. Morales propone un cambio radical del modelo económico, la eliminación de la erradicación de cocales y la reversión del proceso privatizador. Morales presupone que el capitalismo es el peor enemigo de la humanidad, y del medio ambiente, de tal manera, que todos los pueblos se levantaran contra este sistema.
En términos políticos se propone el “refundar” el país. En términos económicos, de recuperar las empresas y recursos. En términos sociales, de acabar con la corrupción y la represión, por ejemplo cortar el dinero que se gasta en los mercenarios. Estos recursos tienen que pasar a temas sociales, específicamente a la educación y la salud. En el tema judicial el poder cambiar el actual sistema de injusticia por un sistema de justicia.
¿Ha cambiado Morales?
Para el cientista político Rafael Archondo, el Evo Morales de hoy no es diferente del que fue hace diez años. Un líder interesado en relacionar la lucha sindical y la electoral.
Esta tradición data de 1947, cuando la Federación de Mineros eligió con asambleas a sus candidatos para las elecciones presidenciales, en las que obtuvo cinco diputados y dos senadores. Un avance que se perdió cuando el MNR se adueñó del escenario político, en 1952, y los sindicatos terminaron subordinados a este partido y a otros de izquierda. La independencia partidaria de estas organizaciones tuvo que esperar hasta 1985, y se tornó más factible en las federaciones del trópico cochabambino, a partir de 1995.
Así surge el MAS, primero como Asamblea de la Soberanía de los Pueblos, un instrumento político sui generis basado en los sindicatos cocaleros, y otras organizaciones de base (como la CSUTCB, la Federación de Colonizadores...) “El hecho de que el MAS apueste a las elecciones no es una ‘traición’. En ningún momento el movimiento consideró que las elecciones eran un mecanismo del enemigo, sino que su idea siempre fue ir apropiándose del sistema vigente, ir invadiendo sus lugares vulnerables, hasta finalmente transformarlo por dentro”, sostiene Archondo.
Por su parte, el politólogo Rafael Loayza opina que el MAS se fundamenta en la protesta social y la inconformidad, y plantea un socialismo común en los movimientos sociales, que generalmente se expresa en los sindicatos, pero que es, estrictamente, epidérmico y fluctuante. Con la llegada de Mesa a la Presidencia —y con la presunción de ser la segunda mayoría— Morales decide expandir su base electoral. “Para ello —afirma Loayza— pacta una alianza con el gobierno de Mesa que, según se descifra de ciertas conductas públicas, está hecha en base al intercambio de ciertas pegas, el apoyo a las relaciones internacionales y la viabilidad política de ambos, al mismo tiempo que la suspensión de marchas y bloqueos y la paz social. El hecho de que la convulsión social persista en el país, a pesar de la sucesión constitucional y el pacto Evo-Mesa, muestra que la capacidad de convocatoria del MAS es predominantemente cocalera y que su participación en los hechos de octubre fue complementaria e incluso aleatoria”.
Por ello, Loayza prefiere no clasificar a Evo Morales como político de izquierda ni como político moderado, sino como “práctico”, pues en su opinión carece de principios doctrinales y de una visión clara del país, que vaya más allá del k’atu de coca. Paradójicamente, esta estrategia habría disminuido su apoyo electoral, ya que ahora las encuestas, según Loayza, lo sitúan por debajo del ex presidente Jorge Quiroga.
Para Loayza, es notorio que llegar al poder es lo más importante para Evo Morales. “Ya le comunicó este deseo al presidente brasileño Lula da Silva, quien le pidió paciencia para esto y le recomendó el diálogo con Carlos Mesa. También recibió el apoyo del presidente argentino Néstor Kirchner y del venezolano Hugo Chávez, que esperan que sea el próximo presidente boliviano. Tras estas reuniones, el líder masista afirmó que su organización es un movimiento comprometido con la democracia”.
Archondo se opone: “A pesar de todo, no creo que Evo haya dejado de criticar al modelo neoliberal ni se haya adherido a los partidos tradicionales. La forma y la vía por la cual su movimiento tomará el poder serán a través de las elecciones. Lo único que ha descartado Evo Morales es la revolución como mecanismo para acceder al poder. Hay que colocarlo ahí, en la izquierda, pero en la izquierda democrática electoral reformista nacionalista”.
Para este intelectual, el acercamiento y el acuerdo implícito entre Morales y Carlos Mesa se deben a que ambos buscan mantener las cosas en el marco de una economía mixta y no nacionalizada, un paso importante para su viabilización electoral mediante la convocatoria a sectores sociales menos radicales, como las clases medias.
El MAS del futuro
El MAS no quiere salvar el modelo neoliberal y todavía es una opción política frente a la debacle de los partidos tradicionales. Pero la velocidad con la que se ha producido su crecimiento ha sido mucho más rápida que la capacidad de asimilación y maduración de ese partido. “El gran desafío que enfrenta ahora es el referéndum. Si el MAS se embarca en la promoción del referéndum diciendo que la pregunta dos significa la recuperación efectiva de los hidrocarburos y luego resulta que la interpretación del gobierno es que sólo involucra a los contratos futuros, se puede generar un proceso de desencanto en la población respecto del MAS”, señala el presidente de la Fundación Solón, Pablo Solón.
Rafael Loayza presiente que, como van las cosas, Evo Morales tenderá a la radicalización, ya que su base electoral empieza a mermar pues su moderación no es verosímil. “No se puede ser una alternativa de cambio cuando no se tiene una visión clara y coherente de la realidad social y el Estado”, afirma.
Y Rafael Archondo cree que la posición del MAS es fluctuante y que en la medida en que se dé una mayor radicalización de la sociedad tenderá con más probabilidad seguir a sus sectores radicales, antes que abandonarlos. “No sabemos cuánto pueda durar eso, pero lo interesante es que este partido, efectivamente, se ha convertido, después de octubre, en el partido que prácticamente decide la continuación del sistema o su fractura; se ha vuelto en un factor estratégico como ningún otro. Los demás partidos son más satélites”, afirma.
Con las elecciones presidenciales en vista, Evo Morales continúa su permanencia en la realidad política y social boliviana. Sin importar el reconocimiento dado en los diferentes sectores sociales, Morales ha logrado instalar y reclamar las ideas de igualdad y justicia para todos los bolivianos, en particular, el restituir al “originario” (pueblos indígenas) como elemento fundamental de la sociedad.
Fuentes:
Aymara Net: Voz de la Nación Aymara, http://www.aymaranet.org
Nueva Mayoria, www.nuevamayoria.com
Observatorio Electoral, www.observatorioelectoral.org
Radio Nederland, www.rnw.nl Evo Morales habla para RN sobre el caos en Bolivia, Octubre 2003.
La Prensa, www.laprensa.com.bo ¿Qué mosca ha picado a Evo Morales? Por Miguel Gómez E. Balboa, Mayo 2004. La Paz, Bolivia.
BBC Mundo América, www.bbcmundo.com Bolivia, Noviembre/Diciembre 2004.
