17.10.04ÁLVARO URIBE: BALANCE DE DOS AÑOS DE GESTIÓN
Álvaro Uribe ha llegado a la mitad de su mandato como el Presidente más popular en la historia reciente de Colombia, con logros en seguridad y economía, pero en medio de críticas a su política social y de un debate por la búsqueda de su reelección.
Por Magdalena Irigaray
Álvaro Uribe ha llegado a la mitad de su mandato como el Presidente más popular en la historia reciente de Colombia, con logros en seguridad y economía, pero en medio de críticas a su política social y de un debate por la búsqueda de su reelección. La razón de su popularidad es una simple relación causa - efecto. El Mandatario enarboló las banderas correctas y en el momento preciso. Cuando el país sufría el desengaño del proceso de paz con las FARC, que dejó el sabor de la burla, Uribe encontró las palabras mágicas: "mano dura". ¿Quién es este dirigente?.
Álvaro Uribe Vélez nació el 4 de julio de 1952 en Medellín, Colombia. Es abogado de la Universidad de Antioquia, especializado en Administración y Gerencia de la Universidad de Harvard. En 1998 y 1999 fue profesor asociado de la Universidad de Oxford en Inglaterra, gracias a la Beca Simón Bolívar del Consejo Británico. Su excelencia académica le permitió ser eximido de exámenes finales en todas las materias durante los dos últimos años de bachillerato y recibió beca por excelencia durante buena parte de su carrera universitaria. Empezó su vida pública a temprana edad. En 1976 fue Jefe de Bienes de las Empresas Públicas de Medellín. De 1977 a 1978 fue Secretario General del Ministerio del Trabajo, y entre 1980 y 1982 fue director de la Aeronáutica Civil. Fue Alcalde de Medellín en 1982 y concejal de esa ciudad entre 1984 y 1986. En 1995 fue elegido Gobernador de Antioquia para el período 1995-1997. Durante su gestión y gracias a la colaboración transparente de la ciudadanía con las autoridades, los secuestros se redujeron en 60 % y las vías que comunican a Antioquia con Bogotá se hicieron transitables. Fue Senador de la República en los períodos 1986-1990 y 1990-1994. Gracias a su desempeño obtuvo las distinciones de Senador Estrella, Senador de Mejores Iniciativas y Mejor Senador.
Finalmente, llegó al máximo escalón de la política colombiana el 7 de agosto de 2002 como disidente del Partido Liberal, con los votos de una coalición en la que confluyeron maquinarias locales y tecnócratas de distintos matices, hastiados, al igual que la amplia clase media urbana, de violencia. La coalición apostó a la promesa de no más “politiquería” ni corrupción, prontos resultados militares en la confrontación con la guerrilla, y reactivación económica.
El abogado de 52 años convirtió el tema de la seguridad en la principal gestión de gobierno, aumentó el gasto de defensa, el número de efectivos del ejército y de la policía. También logró facultades excepcionales que permiten a los militares realizar capturas, allanamientos e intercepción de comunicaciones sin orden judicial, pese a críticas de grupos de derechos humanos. De acuerdo con los analistas, la ofensiva militar obligó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la principal guerrilla del país, a replegarse.
Con su estrategia de seguridad, Uribe logró reducir los secuestros, homicidios, masacres y ataques a la infraestructura petrolera, energética, vial y de comunicaciones de este país andino azotado por un conflicto de cuatro décadas que deja miles de muertos al año. A su vez, los logros en seguridad repercutieron en la confianza de los inversionistas y permitieron impulsar un crecimiento de la economía de este país exportador de petróleo, carbón, café, flores, esmeraldas y banano. La economía de Colombia creció 3,95 % en el 2003, frente al 1,62 % en el 2002 y para este año el gobierno espera un crecimiento de 4%. Mientras la inversión extranjera directa y de cartera también aumentaba, en el 2003 el país cumplió una meta de déficit fiscal pactada con el Fondo Monetario Internacional, de 2,8% del Producto Interno Bruto y para este año busca lograr una de 2,5%.
Los logros de Uribe en materia de seguridad y economía, sumado a su alta capacidad de trabajo, le han permitido llegar a la mitad de su período con un envidiable índice de popularidad del 78 %, la más alta de un mandatario colombiano en la historia reciente. También han contribuido a logro de estos índices el mecanismo de Consejos Comunitarios, suerte de asambleas populares que semanalmente hace el Presidente acompañado de su equipo en capitales regionales y apartadas poblaciones.
La popularidad del presidente Uribe le ha permitido, así como lo hicieran otros gobernantes latinoamericanos en la cumbre de su popularidad, encarar un ambicioso proyecto reforma constitucional que incorpora el instituto de reelección presidencial, que por el momento parece avanzar. De todas maneras, necesita un partido que lo apoye. La coalición que llevó a Uribe a la Presidencia y lo acompañó los primeros tiempos parece estar perdiendo dinamismo. De manera que se especula con la posibilidad de lograr el respaldo del Partido Liberal -que no tuvo en las elecciones del 2002 cuando se lanzó en disidencia-. Esta situación les despejaría asimismo, el camino a muchos congresistas que hoy buscan regresar al ruedo político y que recelan del proyecto de reforma constitucional que eleva el umbral del 2 al 5 %. De ser así, el número de partidos se reduciría y las posibilidades de ser elegido en uno pequeño disminuirían considerablemente. Tomando como base la última votación al Congreso, se estima que con un umbral del 2 %, se necesitan por lo menos 200 mil votos para elegir a un senador. Si sube al 5 %, la cifra sería de 500 mil votos.
En esas condiciones, Uribe en el 2006 como candidato liberal sería una jugada a varias bandas. Primero, porque tendría a un partido grande respaldándolo. Y, segundo, porque aseguraría la reelección de varios de sus colegas que de otra forma no tendrían otra forma de volver al Congreso.
Fuentes:
Sitio Oficial de la Presidencia de Colombia (www.presidencia.gov.co).
www.rnw.nl.
www.elcolombiano.terra.com.co
Álvaro Uribe ha llegado a la mitad de su mandato como el Presidente más popular en la historia reciente de Colombia, con logros en seguridad y economía, pero en medio de críticas a su política social y de un debate por la búsqueda de su reelección. La razón de su popularidad es una simple relación causa - efecto. El Mandatario enarboló las banderas correctas y en el momento preciso. Cuando el país sufría el desengaño del proceso de paz con las FARC, que dejó el sabor de la burla, Uribe encontró las palabras mágicas: "mano dura". ¿Quién es este dirigente?.
Álvaro Uribe Vélez nació el 4 de julio de 1952 en Medellín, Colombia. Es abogado de la Universidad de Antioquia, especializado en Administración y Gerencia de la Universidad de Harvard. En 1998 y 1999 fue profesor asociado de la Universidad de Oxford en Inglaterra, gracias a la Beca Simón Bolívar del Consejo Británico. Su excelencia académica le permitió ser eximido de exámenes finales en todas las materias durante los dos últimos años de bachillerato y recibió beca por excelencia durante buena parte de su carrera universitaria. Empezó su vida pública a temprana edad. En 1976 fue Jefe de Bienes de las Empresas Públicas de Medellín. De 1977 a 1978 fue Secretario General del Ministerio del Trabajo, y entre 1980 y 1982 fue director de la Aeronáutica Civil. Fue Alcalde de Medellín en 1982 y concejal de esa ciudad entre 1984 y 1986. En 1995 fue elegido Gobernador de Antioquia para el período 1995-1997. Durante su gestión y gracias a la colaboración transparente de la ciudadanía con las autoridades, los secuestros se redujeron en 60 % y las vías que comunican a Antioquia con Bogotá se hicieron transitables. Fue Senador de la República en los períodos 1986-1990 y 1990-1994. Gracias a su desempeño obtuvo las distinciones de Senador Estrella, Senador de Mejores Iniciativas y Mejor Senador.
Finalmente, llegó al máximo escalón de la política colombiana el 7 de agosto de 2002 como disidente del Partido Liberal, con los votos de una coalición en la que confluyeron maquinarias locales y tecnócratas de distintos matices, hastiados, al igual que la amplia clase media urbana, de violencia. La coalición apostó a la promesa de no más “politiquería” ni corrupción, prontos resultados militares en la confrontación con la guerrilla, y reactivación económica.
El abogado de 52 años convirtió el tema de la seguridad en la principal gestión de gobierno, aumentó el gasto de defensa, el número de efectivos del ejército y de la policía. También logró facultades excepcionales que permiten a los militares realizar capturas, allanamientos e intercepción de comunicaciones sin orden judicial, pese a críticas de grupos de derechos humanos. De acuerdo con los analistas, la ofensiva militar obligó a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la principal guerrilla del país, a replegarse.
Con su estrategia de seguridad, Uribe logró reducir los secuestros, homicidios, masacres y ataques a la infraestructura petrolera, energética, vial y de comunicaciones de este país andino azotado por un conflicto de cuatro décadas que deja miles de muertos al año. A su vez, los logros en seguridad repercutieron en la confianza de los inversionistas y permitieron impulsar un crecimiento de la economía de este país exportador de petróleo, carbón, café, flores, esmeraldas y banano. La economía de Colombia creció 3,95 % en el 2003, frente al 1,62 % en el 2002 y para este año el gobierno espera un crecimiento de 4%. Mientras la inversión extranjera directa y de cartera también aumentaba, en el 2003 el país cumplió una meta de déficit fiscal pactada con el Fondo Monetario Internacional, de 2,8% del Producto Interno Bruto y para este año busca lograr una de 2,5%.
Los logros de Uribe en materia de seguridad y economía, sumado a su alta capacidad de trabajo, le han permitido llegar a la mitad de su período con un envidiable índice de popularidad del 78 %, la más alta de un mandatario colombiano en la historia reciente. También han contribuido a logro de estos índices el mecanismo de Consejos Comunitarios, suerte de asambleas populares que semanalmente hace el Presidente acompañado de su equipo en capitales regionales y apartadas poblaciones.
La popularidad del presidente Uribe le ha permitido, así como lo hicieran otros gobernantes latinoamericanos en la cumbre de su popularidad, encarar un ambicioso proyecto reforma constitucional que incorpora el instituto de reelección presidencial, que por el momento parece avanzar. De todas maneras, necesita un partido que lo apoye. La coalición que llevó a Uribe a la Presidencia y lo acompañó los primeros tiempos parece estar perdiendo dinamismo. De manera que se especula con la posibilidad de lograr el respaldo del Partido Liberal -que no tuvo en las elecciones del 2002 cuando se lanzó en disidencia-. Esta situación les despejaría asimismo, el camino a muchos congresistas que hoy buscan regresar al ruedo político y que recelan del proyecto de reforma constitucional que eleva el umbral del 2 al 5 %. De ser así, el número de partidos se reduciría y las posibilidades de ser elegido en uno pequeño disminuirían considerablemente. Tomando como base la última votación al Congreso, se estima que con un umbral del 2 %, se necesitan por lo menos 200 mil votos para elegir a un senador. Si sube al 5 %, la cifra sería de 500 mil votos.
En esas condiciones, Uribe en el 2006 como candidato liberal sería una jugada a varias bandas. Primero, porque tendría a un partido grande respaldándolo. Y, segundo, porque aseguraría la reelección de varios de sus colegas que de otra forma no tendrían otra forma de volver al Congreso.
Fuentes:
Sitio Oficial de la Presidencia de Colombia (www.presidencia.gov.co).
www.rnw.nl.
www.elcolombiano.terra.com.co
