LA DIÁSPORA LATINOAMERICANA EN ESTADOS UNIDOS Y LAS REMESAS DE CONOCIMIENTO
Las remesas que, los emigrantes de América Latina y el Caribe, envían desde los Estados Unidos superarían los US$ 30,000 millones en 2004. Sin embargo, algunos trabajos del Banco Mundial comienzan a plantear otro tipo de remesas, también fundamentales para el desarrollo económico, tales como las remesas de conocimiento.
Por Mariano Lafuente
Según las últimas estadísticas disponibles del Banco Interamericano de
Desarrollo, las remesas enviadas por los inmigrantes de América Latina y el
Caribe en los Estados Unidos superarían los US$ 30,000 millones en 2004,
representando el mayor flujo de remesas del mundo(1). Sin
dejar de reconocer la enorme importancia de estos recursos, que superan el nivel
de inversión extranjera directa en nuestra región y la ayuda oficial para
proyectos de desarrollo, considero importante plantear otro tipo de remesas
fundamentales para el desarrollo económico: las remesas de
conocimiento.
Siguiendo a la más difundida economía del conocimiento o
knowledge economy (crecimiento económico sostenido e incremento de la
productividad basados en el desarrollo de nuevas tecnologías, innovación,
registro de patentes y otros activos intangibles), las remesas de
conocimiento podrían definirse como aquellas que tienden a acelerar la
transferencia de tecnología, y que generan oportunidades de inversión en nuevas
tecnologías y productos de alto valor agregado en los países de los
inmigrantes.
Claro que no cualquier inmigrante puede “enviar” este tipo de remesas. Es la
diáspora más capacitada (muchas veces las comunidades científicas radicadas en
el exterior) la que puede generar este tipo de activos. El Banco Mundial, que ha
estado trabajando activamente en este tema a través del Instituto del Banco
Mundial(2), considera crítica la existencia de miembros de la diáspora en
posiciones ejecutivas en corporaciones o universidades de los Estados Unidos,
que confíen inicialmente e influyan en la subcontratación o outsourcing
de servicios con empresas o universidades de su país de origen.
Las remesas de conocimiento no son nuevas, o al menos no lo son tanto para
otros países del mundo. Existen varios casos exitosos donde la diáspora ha
jugado un rol decisivo en el desarrollo socio-económico:
- India, a través de un proceso migratorio que se remonta a las décadas de
1960 y 1970, cuenta hoy con ejecutivos senior en las mayores corporaciones de
Estados Unidos, que han generado el desarrollo de las industrias del software,
telecomunicaciones y servicios informáticos en su país de origen (IBM, McKinsey,
American Express son algunos ejemplos).
- Armenia, por medio de sus emigrantes instalados en la zona de Sillicon
Valley (California) luego del colapso soviético, ha logrado constituir numerosas
empresas de exportación de software altamente especializado en su país.
- Sudáfrica ha desarrollado redes de entrepreneurs entre sus ciudadanos
trabajando principalmente en el Reino Unido, y escuelas de negocios locales de
Ciudad del Cabo, poniendo en marcha proyectos entre empresas de ambos
países.
La experiencia de América Latina.
Nuestra región, al carecer de un presupuesto adecuado para investigación y
desarrollo de nuevas tecnologías (ver: tabla, abajo), ha intentado en algunos
casos maximizar el recurso de su diáspora científica o mejor posicionada. En los
últimos quince años han existido experiencias con distintos grados de éxito.
Países como Colombia, la Argentina o El Salvador, entre otros, han desarrollado
redes de inmigrantes altamente capacitados con el objetivo de poner en marcha
proyectos que alienten la economía del conocimiento en sus países.
Investigación y Desarrollo (sectores público y privado),
como proporción del PBI
Países
%
Argentina
0.4
Brasil
0.6
Chile
0.7
Colombia
0.2
Costa Rica
0.3
México
0.4
Venezuela
0.5
Corea del Sur
2.8
Singapur
1.1
Fuente: De Ferranti, Perry y otros
(2002).
Colombia: En 1991 se creó la Red Caldas (Red Colombiana de
Investigadores en el Exterior), que tenía como objetivo integrar a los
investigadores colombianos en el exterior (principalmente, en Europa y Estados
Unidos) con la comunidad científica residente en el país, para lograr la
creación de la capacidad científica y la internacionalización de la ciencia y
tecnología colombianas. Si bien al comienzo fue exitosa, la red se fue
debilitando y quedó en un virtual grado de estancamiento en 2002.
El Salvador: En 1998 el gobierno del El Salvador puso en
marcha el programa Conectándonos al Futuro de El Salvador (iniciativa apoyada
por el Banco Mundial), que entre otras propuestas incluía la creación de redes
de salvadoreños en los ámbitos académico y empresariales en el exterior, con el
objetivo de alcanzar un mayor intercambio de conocimiento y crear “clubes de
Innovación.”
Argentina: Luego de algunas experiencias incipientes pero
fallidas en décadas pasadas, el gobierno argentino dio inicio en 2003 al
programa R@ICES (Red de Argentinos, Investigadores y Científicos en el
Exterior), para desarrollar políticas de vinculación con investigadores
argentinos residentes en el exterior, promover la permanencia en el país de
actuales investigadores, e intentar el retorno de quienes estén interesados en
volver al país. Al mismo tiempo, como una iniciativa privada y en respuesta a
R@ICES, organizaciones de argentinos en los Estados Unidos fundaron ECODAR
(Encuentro de Cooperación de la Diáspora Argentina) en 2004, con el objetivo de
potenciar los vínculos de científicos residentes en los Estados Unidos con la
comunidad científica del país.
Chile: Para anotarse otra vez como la excepción en América
Latina y seguir políticas más relacionadas a países desarrollados, ha logrado
retener a varios de sus científicos gracias a los esfuerzos del gobierno y a
préstamos de los bancos de desarrollo, que han ayudado al financiamiento en el
área de ciencia y tecnología. Sin embargo, el gobierno tiene como objetivo una
mayor internacionalización de su comunidad científica y planearía avanzar con su
diáspora en ese sentido en el mediano plazo.
Mirando hacia el futuro.
Es fundamental que los proyectos que se enfocan a las remesas de conocimiento
continúen creciendo y afianzándose, para que los latinoamericanos no seamos
conocidos solamente por las remesas de dinero récord enviadas por nuestros
inmigrantes desde los países desarrollados, sino también por nuestra integración
con el mundo a través de economías de conocimiento con crecimiento sostenido,
con capacidad de innovación, aumentos en la productividad, y exportaciones de
bienes y servicios de alto valor agregado. ¿Es un sueño? Si otros países en
desarrollo lo lograron, los latinoamericanos podemos hacerlo.
(1). Banco
Interamericano de Desarrollo.
(2). Instituto del Banco Mundial.
Fuentes.
ANDRADE-EEKHOFF, K., El Intercambio Transnacional de
Conocimientos: Posibilidades a través de la Migración Salvadoreña, 1999.
[http://www.conectando.org.sv/Estrategia/EstudioMigracion.htm]
DE
FERRANTI, D.; PERRY, G. y otros, Closing the Gap
in Education and Technology, World Bank,
2002.
KUZNETSOV, Y., From Brain Drain to Brain Gain:
Operational Implications of International Mobility of Human Capital,
[http://www.worldbank.org].
Para mayor información:
- Conectándonos al Futuro
de El Salvador
- Encuentro de Cooperación Diáspora Argentina
- Programa Raíces
- Red Caldas
Según las últimas estadísticas disponibles del Banco Interamericano de Desarrollo, las remesas enviadas por los inmigrantes de América Latina y el Caribe en los Estados Unidos superarían los US$ 30,000 millones en 2004, representando el mayor flujo de remesas del mundo(1). Sin dejar de reconocer la enorme importancia de estos recursos, que superan el nivel de inversión extranjera directa en nuestra región y la ayuda oficial para proyectos de desarrollo, considero importante plantear otro tipo de remesas fundamentales para el desarrollo económico: las remesas de conocimiento.
Siguiendo a la más difundida economía del conocimiento o knowledge economy (crecimiento económico sostenido e incremento de la productividad basados en el desarrollo de nuevas tecnologías, innovación, registro de patentes y otros activos intangibles), las remesas de conocimiento podrían definirse como aquellas que tienden a acelerar la transferencia de tecnología, y que generan oportunidades de inversión en nuevas tecnologías y productos de alto valor agregado en los países de los inmigrantes.
Claro que no cualquier inmigrante puede “enviar” este tipo de remesas. Es la diáspora más capacitada (muchas veces las comunidades científicas radicadas en el exterior) la que puede generar este tipo de activos. El Banco Mundial, que ha estado trabajando activamente en este tema a través del Instituto del Banco Mundial(2), considera crítica la existencia de miembros de la diáspora en posiciones ejecutivas en corporaciones o universidades de los Estados Unidos, que confíen inicialmente e influyan en la subcontratación o outsourcing de servicios con empresas o universidades de su país de origen.
Las remesas de conocimiento no son nuevas, o al menos no lo son tanto para otros países del mundo. Existen varios casos exitosos donde la diáspora ha jugado un rol decisivo en el desarrollo socio-económico:
- India, a través de un proceso migratorio que se remonta a las décadas de 1960 y 1970, cuenta hoy con ejecutivos senior en las mayores corporaciones de Estados Unidos, que han generado el desarrollo de las industrias del software, telecomunicaciones y servicios informáticos en su país de origen (IBM, McKinsey, American Express son algunos ejemplos).
- Armenia, por medio de sus emigrantes instalados en la zona de Sillicon Valley (California) luego del colapso soviético, ha logrado constituir numerosas empresas de exportación de software altamente especializado en su país.
- Sudáfrica ha desarrollado redes de entrepreneurs entre sus ciudadanos trabajando principalmente en el Reino Unido, y escuelas de negocios locales de Ciudad del Cabo, poniendo en marcha proyectos entre empresas de ambos países.
La experiencia de América Latina.
Nuestra región, al carecer de un presupuesto adecuado para investigación y desarrollo de nuevas tecnologías (ver: tabla, abajo), ha intentado en algunos casos maximizar el recurso de su diáspora científica o mejor posicionada. En los últimos quince años han existido experiencias con distintos grados de éxito. Países como Colombia, la Argentina o El Salvador, entre otros, han desarrollado redes de inmigrantes altamente capacitados con el objetivo de poner en marcha proyectos que alienten la economía del conocimiento en sus países.
Investigación y Desarrollo (sectores público y privado), como proporción del PBI
|
Países |
% |
| Argentina |
0.4 |
| Brasil |
0.6 |
| Chile |
0.7 |
| Colombia |
0.2 |
| Costa Rica |
0.3 |
| México |
0.4 |
| Venezuela |
0.5 |
| Corea del Sur |
2.8 |
| Singapur |
1.1 |
Fuente: De Ferranti, Perry y otros (2002).
Colombia: En 1991 se creó la Red Caldas (Red Colombiana de Investigadores en el Exterior), que tenía como objetivo integrar a los investigadores colombianos en el exterior (principalmente, en Europa y Estados Unidos) con la comunidad científica residente en el país, para lograr la creación de la capacidad científica y la internacionalización de la ciencia y tecnología colombianas. Si bien al comienzo fue exitosa, la red se fue debilitando y quedó en un virtual grado de estancamiento en 2002.
El Salvador: En 1998 el gobierno del El Salvador puso en marcha el programa Conectándonos al Futuro de El Salvador (iniciativa apoyada por el Banco Mundial), que entre otras propuestas incluía la creación de redes de salvadoreños en los ámbitos académico y empresariales en el exterior, con el objetivo de alcanzar un mayor intercambio de conocimiento y crear “clubes de Innovación.”
Argentina: Luego de algunas experiencias incipientes pero fallidas en décadas pasadas, el gobierno argentino dio inicio en 2003 al programa R@ICES (Red de Argentinos, Investigadores y Científicos en el Exterior), para desarrollar políticas de vinculación con investigadores argentinos residentes en el exterior, promover la permanencia en el país de actuales investigadores, e intentar el retorno de quienes estén interesados en volver al país. Al mismo tiempo, como una iniciativa privada y en respuesta a R@ICES, organizaciones de argentinos en los Estados Unidos fundaron ECODAR (Encuentro de Cooperación de la Diáspora Argentina) en 2004, con el objetivo de potenciar los vínculos de científicos residentes en los Estados Unidos con la comunidad científica del país.
Chile: Para anotarse otra vez como la excepción en América Latina y seguir políticas más relacionadas a países desarrollados, ha logrado retener a varios de sus científicos gracias a los esfuerzos del gobierno y a préstamos de los bancos de desarrollo, que han ayudado al financiamiento en el área de ciencia y tecnología. Sin embargo, el gobierno tiene como objetivo una mayor internacionalización de su comunidad científica y planearía avanzar con su diáspora en ese sentido en el mediano plazo.
Mirando hacia el futuro.
Es fundamental que los proyectos que se enfocan a las remesas de conocimiento continúen creciendo y afianzándose, para que los latinoamericanos no seamos conocidos solamente por las remesas de dinero récord enviadas por nuestros inmigrantes desde los países desarrollados, sino también por nuestra integración con el mundo a través de economías de conocimiento con crecimiento sostenido, con capacidad de innovación, aumentos en la productividad, y exportaciones de bienes y servicios de alto valor agregado. ¿Es un sueño? Si otros países en desarrollo lo lograron, los latinoamericanos podemos hacerlo.
(1). Banco
Interamericano de Desarrollo.
(2). Instituto del Banco Mundial.
Fuentes.
ANDRADE-EEKHOFF, K., El Intercambio Transnacional de
Conocimientos: Posibilidades a través de la Migración Salvadoreña, 1999.
[http://www.conectando.org.sv/Estrategia/EstudioMigracion.htm]
DE
FERRANTI, D.; PERRY, G. y otros, Closing the Gap
in Education and Technology, World Bank,
2002.
KUZNETSOV, Y., From Brain Drain to Brain Gain:
Operational Implications of International Mobility of Human Capital,
[http://www.worldbank.org].
Para mayor información:
- Conectándonos al Futuro
de El Salvador
- Encuentro de Cooperación Diáspora Argentina
- Programa Raíces
- Red Caldas
