01.06.04CHÁVEZ ENTRE LA URNA Y LA PARED
Por Carlos Alberto Montaner
Los demócratas de la oposición venezolana ganaron su apuesta electoral. Algo más de 700.000 ratificaron su voto anterior para reclamar un referendum revocatorio. ¿Cómo se sabe? Porque en cada una de las 2 700 mesas había un delegado de la Coordinadora Democrática encargado de transmitir los resultados recogidos en las actas tras el cierre de la consulta. El sábado lo hicieron 510 000 personas. El domingo, más de 200 000. Sólo necesitaban 550 000 para obligar a Chávez a someter su cargo a una nueva consulta popular.
Chávez está ahora entre la urna y la pared. Si admite los resultados y acude al referendum, será aplastado por el setenta por ciento de los electores. Tampoco puede decir que las firmas no existen, porque ahí están, y fueron consignadas ante testigos y observadores internacionales.
¿Qué puede hacer Chávez para no abandonar el poder? Puede volver a mentir y afirmar que la oposición, otra vez, cometió un "megafraude". ¿Cómo lo hizo ahora este malvado conglomerado de pillos, sin duda el mayor del planeta? Según los voceros del chavismo, la oposición falsificó cientos de miles de cédulas y adiestró a decenas de miles de venezolanos tramposos para que suplantaran la personalidad de los anteriores falsos votantes. ¿Hay alguien tan imbécil que pueda creerse eso?
Para sustentar esa increíble coartada, la policía política, muy oportunamente, ya "encontró" a los sujetos culpables y les ocupó cédulas falsificadas. Sólo que la prensa venezolana, todavía libre, desmontó la historia y explicó que se estaba, otra vez, ante una clara fabricación de los servicios cubanos de inteligencia, expertos en este tipo de toscas manipulaciones de la opinión pública, útiles en Cuba, donde no existe otra voz que la del gobierno, pero inútiles en una sociedad en la que todavía es posible buscar y encontrar la verdad.
Las próximas 72 horas son cruciales. Los demócratas venezolanos van a salir a las calles a defender sus derechos y el cumplimiento de las normas, mientras Chávez y los suyos intentarán impedir a cualquier costo que los cuenten en las urnas, para lo cual necesitarán la complicidad del ejército. ¿Podrán obtenerla? Por el comportamiento de los militares durante este fin de semana, parece que no. En todo caso: sería muy de agradecer que el ex presidente Carter y Cesar Gaviria, Secretario General de la OEA, no se muevan de Venezuela. Como se dice en aquellos pagos, la "coñamentazón" puede comenzar en cualquier momento.
Mayo 31, 2004
Los demócratas de la oposición venezolana ganaron su apuesta electoral. Algo más de 700.000 ratificaron su voto anterior para reclamar un referendum revocatorio. ¿Cómo se sabe? Porque en cada una de las 2 700 mesas había un delegado de la Coordinadora Democrática encargado de transmitir los resultados recogidos en las actas tras el cierre de la consulta. El sábado lo hicieron 510 000 personas. El domingo, más de 200 000. Sólo necesitaban 550 000 para obligar a Chávez a someter su cargo a una nueva consulta popular.
Chávez está ahora entre la urna y la pared. Si admite los resultados y acude al referendum, será aplastado por el setenta por ciento de los electores. Tampoco puede decir que las firmas no existen, porque ahí están, y fueron consignadas ante testigos y observadores internacionales.
¿Qué puede hacer Chávez para no abandonar el poder? Puede volver a mentir y afirmar que la oposición, otra vez, cometió un "megafraude". ¿Cómo lo hizo ahora este malvado conglomerado de pillos, sin duda el mayor del planeta? Según los voceros del chavismo, la oposición falsificó cientos de miles de cédulas y adiestró a decenas de miles de venezolanos tramposos para que suplantaran la personalidad de los anteriores falsos votantes. ¿Hay alguien tan imbécil que pueda creerse eso?
Para sustentar esa increíble coartada, la policía política, muy oportunamente, ya "encontró" a los sujetos culpables y les ocupó cédulas falsificadas. Sólo que la prensa venezolana, todavía libre, desmontó la historia y explicó que se estaba, otra vez, ante una clara fabricación de los servicios cubanos de inteligencia, expertos en este tipo de toscas manipulaciones de la opinión pública, útiles en Cuba, donde no existe otra voz que la del gobierno, pero inútiles en una sociedad en la que todavía es posible buscar y encontrar la verdad.
Las próximas 72 horas son cruciales. Los demócratas venezolanos van a salir a las calles a defender sus derechos y el cumplimiento de las normas, mientras Chávez y los suyos intentarán impedir a cualquier costo que los cuenten en las urnas, para lo cual necesitarán la complicidad del ejército. ¿Podrán obtenerla? Por el comportamiento de los militares durante este fin de semana, parece que no. En todo caso: sería muy de agradecer que el ex presidente Carter y Cesar Gaviria, Secretario General de la OEA, no se muevan de Venezuela. Como se dice en aquellos pagos, la "coñamentazón" puede comenzar en cualquier momento.
Mayo 31, 2004
