23.11.02EL PROYECTO VARELA
La gigantesca marcha de un millón de personas que encabezó Fidel Castro en La Habana no fue en rechazo al embargo de EE.UU. en contra de la isla, o a las advertencias del presidente Bush de atacar a los gobiernos que apoyen el terrorismo, lo que podría incluir a Cuba. La marcha, considerada por Fidel como la mayor en la historia de la revolución cubana, tenía como meta principal malograr el Proyecto Varela que un mes antes había lanzado un grupo de valientes disidentes cubanos. Por Porfirio Cristaldo Ayala
La gigantesca marcha de un millón de personas que encabezó Fidel Castro en La Habana no fue en rechazo al embargo de EE.UU. en contra de la isla, o a las advertencias del presidente Bush de atacar a los gobiernos que apoyen el terrorismo, lo que podría incluir a Cuba. La marcha, considerada por Fidel como la mayor en la historia de la revolución cubana, tenía como meta principal malograr el Proyecto Varela que un mes antes había lanzado un grupo de valientes disidentes cubanos.
El 10 de mayo, Oswaldo Payá Sardiñas entró a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la boca del lobo de la tiranía castrista, portando una caja con 11.020 firmas, que solicitan al gobierno convocar a un referéndum para garantizar la libre expresión y asociación, amnistía a los presos políticos, apertura de la economía, modificación de la legislación laboral y el llamado a elecciones generales. La solitaria figura de Oswaldo Payá que enfrenta en forma pacífica al temible y poderoso régimen castrista nos recuerda -según Gabriel Salvia- a la célebre foto que recorrió el mundo de una persona haciéndole frente a un tanque en la plaza de Tiananmen (China), donde los comunistas masacraron a numerosos manifestantes.
El Artículo 88 de la Constitución socialista de Cuba establece que el gobierno llamará a un plebiscito si lo solicitan un mínimo de 10.000 ciudadanos. Paradójicamente, la iniciativa popular que permitirá al pueblo decidir soberanamente sobre su destino en un plebiscito se sustenta en la misma ley socialista que oprimió a los cubanos durante cuatro décadas.
En el país del terror, conseguir 100 firmas en contra del gobierno es una proeza extraordinaria, pero juntar más de 10.000 firmas parecía una total imposibilidad. Los recolectores de firmas del Movimiento Cristiano de Liberación, liderado por Payá, fueron apresados y torturados repetidas veces por la policía y muchos firmantes han sido perseguidos y sancionados por el gobierno. Pero los disidentes con gran coraje siguieron con su campaña legal por el referéndum.
El ex presidente Jimmy Carter, en su visita a Cuba, exhortó a Fidel Castro a autorizar el referéndum sobre los cambios pacíficos que reclaman los disidentes. Carter dio un mensaje en vivo en la televisión estatal, criticando la dictadura castrista que impide toda forma de oposición y pidió a los medios publicar el Proyecto Varela para que lo conozcan todos los ciudadanos. Pero en contra de la política de su gobierno, Carter pidió al Congreso de EE.UU. terminar el embargo comercial impuesto a Cuba hace 40 años y permitir a los norteamericanos viajar a la isla.
El presidente Bush fue más firme y condicionó el levantamiento del embargo a que el régimen castrista respete los derechos humanos de su pueblo y efectúe las reformas democráticas que demanda el Proyecto Varela, realizando la consulta popular que pide Payá. El pueblo cubano, dijo Bush, tiene derecho a la libertad, democracia y dignidad, a elecciones libres y libertad de expresión y de prensa y a formar sindicatos y grupos humanitarios.
En relación al embargo de EE.UU., dice Payá: ``Tiende tu mano a Cuba, pero primero pide que le desaten las manos a los cubanos``. No obstante, el embargo siempre ha perjudicado al pueblo cubano y beneficiado a Fidel Castro permitiéndole culpar de la escasez y miseria en el país a la supuesta ``opresión yanqui`` y no a sus malas políticas. La liberalización del comercio a la larga socavará la férrea dictadura castrista y expandirá las libertades de los cubanos, como ocurrió en China.
¿Cumplirá Fidel Castro con su propia ley y convocará al plebiscito? Ni pensarlo! Su respuesta negativa a los disidentes fue la aplastante marcha del 12 de junio, en la que exigió se derogue el Art. 88 de la Constitución y se ponga fin al proyecto de ley plebiscito. Pero la fuerza bruta de un millón de personas contra las 11.000 firmas de la iniciativa popular solo muestra la debilidad del régimen castrista.
La prensa internacional difundió al mundo las críticas de Carter a la dictadura y su apoyo al referéndum y los propios medios del gobierno cubano divulgaron el mensaje en toda la isla.
Más importante, Cuba atraviesa una fuerte crisis económica, con la caída del turismo y la baja del azúcar. Para salir de ella, necesita de EE.UU. Pero Bush no levantará el embargo hasta comprobar los avances democráticos y la apertura económica en Cuba. El socialismo es intocable, dice Castro. Lo único intocable es la libertad, contesta Payá.
El Proyecto Varela es el augurio de nuevos tiempos de libertad y justicia.
La gigantesca marcha de un millón de personas que encabezó Fidel Castro en La Habana no fue en rechazo al embargo de EE.UU. en contra de la isla, o a las advertencias del presidente Bush de atacar a los gobiernos que apoyen el terrorismo, lo que podría incluir a Cuba. La marcha, considerada por Fidel como la mayor en la historia de la revolución cubana, tenía como meta principal malograr el Proyecto Varela que un mes antes había lanzado un grupo de valientes disidentes cubanos.
El 10 de mayo, Oswaldo Payá Sardiñas entró a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la boca del lobo de la tiranía castrista, portando una caja con 11.020 firmas, que solicitan al gobierno convocar a un referéndum para garantizar la libre expresión y asociación, amnistía a los presos políticos, apertura de la economía, modificación de la legislación laboral y el llamado a elecciones generales. La solitaria figura de Oswaldo Payá que enfrenta en forma pacífica al temible y poderoso régimen castrista nos recuerda -según Gabriel Salvia- a la célebre foto que recorrió el mundo de una persona haciéndole frente a un tanque en la plaza de Tiananmen (China), donde los comunistas masacraron a numerosos manifestantes.
El Artículo 88 de la Constitución socialista de Cuba establece que el gobierno llamará a un plebiscito si lo solicitan un mínimo de 10.000 ciudadanos. Paradójicamente, la iniciativa popular que permitirá al pueblo decidir soberanamente sobre su destino en un plebiscito se sustenta en la misma ley socialista que oprimió a los cubanos durante cuatro décadas.
En el país del terror, conseguir 100 firmas en contra del gobierno es una proeza extraordinaria, pero juntar más de 10.000 firmas parecía una total imposibilidad. Los recolectores de firmas del Movimiento Cristiano de Liberación, liderado por Payá, fueron apresados y torturados repetidas veces por la policía y muchos firmantes han sido perseguidos y sancionados por el gobierno. Pero los disidentes con gran coraje siguieron con su campaña legal por el referéndum.
El ex presidente Jimmy Carter, en su visita a Cuba, exhortó a Fidel Castro a autorizar el referéndum sobre los cambios pacíficos que reclaman los disidentes. Carter dio un mensaje en vivo en la televisión estatal, criticando la dictadura castrista que impide toda forma de oposición y pidió a los medios publicar el Proyecto Varela para que lo conozcan todos los ciudadanos. Pero en contra de la política de su gobierno, Carter pidió al Congreso de EE.UU. terminar el embargo comercial impuesto a Cuba hace 40 años y permitir a los norteamericanos viajar a la isla.
El presidente Bush fue más firme y condicionó el levantamiento del embargo a que el régimen castrista respete los derechos humanos de su pueblo y efectúe las reformas democráticas que demanda el Proyecto Varela, realizando la consulta popular que pide Payá. El pueblo cubano, dijo Bush, tiene derecho a la libertad, democracia y dignidad, a elecciones libres y libertad de expresión y de prensa y a formar sindicatos y grupos humanitarios.
En relación al embargo de EE.UU., dice Payá: ``Tiende tu mano a Cuba, pero primero pide que le desaten las manos a los cubanos``. No obstante, el embargo siempre ha perjudicado al pueblo cubano y beneficiado a Fidel Castro permitiéndole culpar de la escasez y miseria en el país a la supuesta ``opresión yanqui`` y no a sus malas políticas. La liberalización del comercio a la larga socavará la férrea dictadura castrista y expandirá las libertades de los cubanos, como ocurrió en China.
¿Cumplirá Fidel Castro con su propia ley y convocará al plebiscito? Ni pensarlo! Su respuesta negativa a los disidentes fue la aplastante marcha del 12 de junio, en la que exigió se derogue el Art. 88 de la Constitución y se ponga fin al proyecto de ley plebiscito. Pero la fuerza bruta de un millón de personas contra las 11.000 firmas de la iniciativa popular solo muestra la debilidad del régimen castrista.
La prensa internacional difundió al mundo las críticas de Carter a la dictadura y su apoyo al referéndum y los propios medios del gobierno cubano divulgaron el mensaje en toda la isla.
Más importante, Cuba atraviesa una fuerte crisis económica, con la caída del turismo y la baja del azúcar. Para salir de ella, necesita de EE.UU. Pero Bush no levantará el embargo hasta comprobar los avances democráticos y la apertura económica en Cuba. El socialismo es intocable, dice Castro. Lo único intocable es la libertad, contesta Payá.
El Proyecto Varela es el augurio de nuevos tiempos de libertad y justicia.
