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17.06.02

CUBA Y EL DESARROLLO BACTERIOLOGICO: ¿FICCION O REALIDAD?

Desde principios de la década de los '80 comienza Castro sus esfuerzos en el campo de las investigaciones bacteriológicas, biológicas y químicas, estableciendo los centros de Biotecnología, Ingeniería Genética, Medicina Tropical, entre otros, en La Habana del Este.
Por Manuel Cereijo

Desde principios de la década de los '80 comienza Castro sus esfuerzos en el campo de las investigaciones bacteriológicas, biológicas y químicas, estableciendo los centros de Biotecnología, Ingeniería Genética, Medicina Tropical, de Inmunología, de Cría de Animales de Laboratorio, el Biocen, el Instituto Finlay, la Academia de Ciencias, el Instituto de Oceanografía, el Centro de Preparaciones Biológicas, el Centro de Neuro Ciencias, así como La Fabriquita, o el Centro de Desarrollo de "pienzo". Estos Centros se encuentran diseminados por La Habana del Este.
Numerosos ingenieros y científicos cubanos han recibido educación y entrenamiento en la antigua Unión Soviética, Alemania Oriental, Rumania, China, Corea del Norte, Vietnam, así como en Irán e Irak. Ha habido una cooperación intensa desde 1992 con Vietnam, Rusia y China.
Los esfuerzos en biotecnología, biología, química, relacionados con el desarrollo de armas bioquímicas están dirigidos por ingenieros y científicos cubanos, y altos miembros del Minfar y Minint. Todos estos departamentos trabajan en forma compartida, es decir, un grupo desarrolla investigaciones de cierto tipo, que no necesariamente son un producto final bacteriológico, sino sólo cuando se une con otros productos desarrollados por otros departamentos.
Un ejemplo es el desarrollo de una toxina paralizante del sistema nervioso, resultado de investigaciones marinas conducidas -sin saber su propósito final- con ayuda científica del Japón. Este producto, según informes, ya está terminado y almacenado, listo para ser utilizado. Otro ejemplo es cuando en conjunción con el Instituto Cubano de Oceanografía y la Academia de Ciencias, realizaron un experimento que consistió en lanzar botellas desde las costas cubanas, con un mensaje que pedía a quiénes las recibieran que se comunicaran con la Academia de Ciencias, pues era un estudio científico marino. De esta forma, después de dos años de estudio, se determinó el lugar de la costa cubana más factible de enviar objetos flotantes que llegaran a las costas de Florida, Georgia, Lousiana, Texas, con más rapidez y en mayor cuantía.
No olvidemos que para una guerra bacteriológica o química, no hacen falta cohetes ni portadores sofisticados. Botellas, contenedores, cajas, etc. pueden ser portadores de sustancias mortíferas que pueden causar daño o la muerte a miles de personas en una zona determinada. Productos bacteriológicos o químicos, toxinas, etcétera, que pueden transportarse en un maletín, es posible que causen la muerte, por ejemplo, a 50.000 personas o más.
Cuba trabaja también en la tecnología conocida como "binaria", donde dos químicos, no tóxicos por sí mismos, forman agentes o substancias tóxicas al mezclarse. Casi todos utilizan químicos agrícolas, ya que son más difíciles de identificar como agentes que puedan ser empleados para estos fines. Esto forma parte de la clase ultra letal, la cual es conocida como Novichok. No debemos olvidar que los rusos han sido los mentores de los cubanos en este campo por muchos años y continúan siéndolo.
Cuba ha adquirido en Milán, Italia, varias centrífugas de 10.000 RPM, de alta capacidad y que se encuentran protegidas, aisladas, para poder trabajar con químicos letales. Cuba, aparentemente, ha desarrollado también el A-232, hecho de químicos agrícolas e industriales, los cuales no son mortales hasta que son mezclados. Tanto este último, como el A-234, son tan tóxicos como el XV, y más difíciles de detectar, así como más fáciles de fabricar.
La revista británica de defensa, Jane's, reportó en abril de 1997, que Rusia tenía una variación nueva de la toxina Ántrax, totalmente resistente a los antibióticos. Al mismo tiempo, informó que los militares rusos habían desarrollado tres substancias nuevas contra los nervios.
Incluso, existen enfermedades ya desaparecidas, como la viruela. Sin embargo, cultivos de esa patología, diseminados en este país, pueden causar un efecto desastroso, especialmente en los niños. Actualmente, sólo hay siete millones de vacunas contra esta enfermedad en Estados Unidos. Es decir, dado que ya no existen brotes de viruela (small pox), no hacen falta. Las combinaciones de cultivos de enfermedades como ésta son de alta peligrosidad. Se trata de substancias que Cuba puede estar desarrollando.
La Secretaria de Estado, Madeleine Albright, ha declarado que Irak posee suficiente Ántrax para "matar a todo hombre, mujer y niño en el mundo." Castro y Saddam Hussein mantienen relaciones amistosas y numerosos científicos y médicos cubanos visitan Irak. Recordemos también que este año Florida ha sufrido daños considerables en sus cosechas. El cáncer del cítrico Xanthomonas citri. Se trata de bacterias bien conocidas, que pueden desarrollarse en el laboratorio y que se propagan rápidamente en el campo. ¿La naturaleza o Castro?.
Este aspecto del desarrollo biológico/químico puede presentar una seria amenaza potencial en contra de la seguridad estadounidense, e incluso contra el pueblo cubano. Cualquier país que sea miembro del Tratado contra este tipo de armas, puede pedir -sin necesidad de pruebas- una inspección de otro país miembro, a las Naciones Unidas, la cual tiene que cumplir por mandato. Ya es hora de que Cuba sea inspeccionada.

El presente artículo fue redactado en el mes de marzo de 1999.

Manuel Cereijo es un Ingeniero nacido en Santa Clara, Cuba. Es un exiliado residente en Florida, Estados Unidos, donde ejerce como profesor en la Universidad Internacional de la Florida. Ha escrito más de 600 artículos en revistas técnicas y científicas y en periódicos. También, es autor de dos libros de texto y un libro sobre la reconstrucción económica de Cuba.