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29.10.03

VENEZUELA: SUBIENDO LAS APUESTAS

Algunos indicadores sociales son verdaderamente severos. El nivel de desempleo en julio estaba por encima del 18 por ciento, casi 2 por ciento más alto que el año anterior. Alrededor del 65 por ciento de los venezolanos sostienen haber bajado su consumo de alimentos, y un 43 por ciento ahora vive en "extrema pobreza".
Por Mark Falcoff

Es oficial: el largamente esperado referéndum sobre el presidente de Venezuela Hugo Chávez tendrá lugar el 29 de febrero de 2004 - si se cumplen todos los requerimientos establecidos por el Consejo Electoral Nacional. En teoría esto debería poner fin de una vez por todas, a los cuestionamientos con respecto a si los venezolanos quieren que su presidente continúe en el poder o que deba dar posibilidad a que se elija a un reemplazo en los treinta días posteriores si no llegara a ganar el referéndum.
A primera vista las chances no parecen favorecer a Chávez. Este año el producto bruto interno del país caerá un 18 por ciento, a pesar de la continuada suba en los precios del petróleo. Si bien la principal industria del país - la producción y exportación de petróleo - se ha recuperado un poco tras la mutilante huelga general a comienzos de este año, aún está exportando un poco menos que su cuota de la OPEC. Además, otros negocios están sufriendo nuevas restricciones en la adquisición de moneda extranjera, un factor crucial que da forma a la situación económica general dado que Venezuela debe importar el 60 por ciento de su materia prima. Actualmente el gobierno está vendiendo aproximadamente el equivalente a 20 millones de dólares en moneda extranjera. Así el sector no petrolero contraído en 10 por ciento en el segundo trimestre de este año (la manufactura cayó 14,3 por ciento, el comercio 17,5 y la construcción un escalofriante 50,7 por ciento). Muchos negocios han optado por comprar dólares en el mercado negro a una tasa 40 por ciento más alta que las oficiales.
Algunos indicadores sociales son verdaderamente severos. El nivel de desempleo en julio estaba por encima del 18 por ciento, casi 2 por ciento más alto que el año anterior. Alrededor del 65 por ciento de los venezolanos sostienen haber bajado su consumo de alimentos, y todo un 43 por ciento ahora vive en "extrema pobreza", que quiere decir, tienen un ingreso por hogar de 173 dólares o menos por mes.
Aún así, no está claro si la oposición será capaz de acumular las firmas necesarias en una petición para realizar el referéndum. En primer lugar, según la encuesta más reciente (publicada a comienzos de septiembre) por la firma Datanalisis, la opinión pública en Venezuela está bastante dividida con respecto a cómo hacer que el país salga del lío actual. Aproximadamente un 44 por ciento cree que la solución es el referéndum, otro 20 por ciento quiere que se le dé a Chávez "una oportunidad de gobernar", otro 12 por ciento quiere su renuncia inmediata, y cerca del 8 por ciento apoya una reforma constitucional para adelantar las elecciones en las cuales Chávez no podría participar. En segundo término, el apoyo a Chávez ha aumentado unos 5 puntos porcentuales en los meses recientes de un 31 a un 36 por ciento, ampliamente por resentimiento a la huelga masiva organizada por la oposición a comienzos de año, que dislocó la economía y causó mucho sufrimiento en los hogares pobres. Tercero, mientras el chavismo habla con una voz unificada - en este caso, la de su líder - el presidente, que toma todas las decisiones y tiene grandes recursos para hacerlas cumplir - la oposición, el llamado Coordinador Democrático, es una melange de cuarenta grupos diferentes esparcidos en el espectro ideológico. Tal como destacó Roberto Guisti, ex titular de la compañía petrolera estatal (en El Universal [Caracas], 29 de septiembre de 2003), tiene que comenzar cada día laboral con una lotería que determine quién hablará en su nombre. Aún más serio, la oposición ha fracasado en proveer una visión de lo que los venezolanos pueden esperar de ellos si Chávez es derrotado y sacado del poder. Tal como escribe Guisti, "si bien ningún gobierno en la historia de Venezuela ha fracasado tan estrepitosamente, los grupos de la oposición ahora son incapaces de abrir el corazón del pueblo y comprender sus verdaderos problemas": desempleo, inseguridad, salud, hambre, y vivienda, para comenzar.
Se puede estar seguro de que si la única opción que se le da a los venezolanos en Chávez "adentro" o Chávez "afuera", implicando un dramático giro en las fortunas de la gente común, hay que asumir que el presidente será derrotado en febrero y que se elegirá un nuevo líder en los treinta días siguientes, tal como lo requiere la ley. Dado que Venezuela no da lugar para una segunda vuelta de votación, quien sea elegido inevitablemente carecerá del apoyo de la mayoría. Sin embargo, en esa eventualidad, Chávez seguiría siendo el líder político más popular del país y podría volver presumiblemente más temprano si quienes lo siguen no mejoran. Aún si algo le sucediera a Chávez, el chavismo podría quedarse cazando políticos venezolanos por muchas décadas futuras, como lo demuestra el caso de Juan Perón en Argentina.

El resistente Chávez

Es un testamento a la ineficiencia e indiferencia de los gobiernos venezolanos previos a las necesidades de la gente común el hecho de que Chávez haya podido solidificar su apoyo entre el tercio más pobre de la población simplemente mediante gestos dramáticos de ningún significado real. Mientras que el sistema de salud colapsa, Chávez importó casi 500 médicos cubanos (con 500 más programados para que lleguen antes de fin de año) y los envió a algunos de los distritos más pobres de la capital. Una campaña de alfabetización con 74 especialistas cubanos con la intención de enseñar a leer y escribir a un millón de personas antes de diciembre - presumiblemente para prepararlos para los 500.000 trabajos que Chávez sostiene que proveerá para entonces. En tanto, la oposición no tiene ninguna visión del futuro del país más allá de la creencia de que una vez que Chávez se haya evaporado en el aire volverán aquellos años felices.
Esto no implica que no haya cuestiones serias de gobierno democrático en juego, ni mucho menos. Chávez es un autoritario de nacimiento y, como muchas figuras similares, vive en un estado de permanente paranoia e inseguridad. Sostiene que quienes intentaron sacarlo en el golpe fallido en abril de 2002 están complotándose y entrenándose en Estados Unidos; su canciller incluso ha manifestado que había un complot para matar a Chávez en una visita a Nueva York que inicialmente estaba planeada (y luego cancelada) para hablar ante la Asamblea General de Naciones Unidos. Su vicepresidente insinúa oscuramente que se está planeando algo similar al golpe que depuso al presidente chileno Salvador Allende hace treinta años atrás ("la misma participación de Estados Unidos"). Incluso la inocente visita del embajador Charles Shapiro al Consejo Electoral Nacional para ofrecer asistencia técnica para el referéndum provocó ásperos comentarios del presidente Chávez, quien exigió que los Estados Unidos mantuvieran sus manos fuera de los asuntos venezolanos.
De hecho, en discursos recientes Chávez parece decidido a cebar a Estados Unidos. De muchas maneras, el presidente de Venezuela está actuando como un adolescente que se la pasa empujando el sobre hasta que finalmente consigue un aumento de su padre. La evidente falta de interés del presidente Bush en sus mensajes sólo lo incentivan a aumentar sus insultos. Desafortunadamente para él, como están las cosas, Venezuela tiene pocas opciones más que continuar manteniendo relaciones comerciales normales con Estados Unidos (y viceversa por supuesto, dado que Venezuela provee el 12 por ciento de nuestra importación de petróleo). Más allá del hecho de que Estados Unidos es un mercado importante para la única exportación importante del país, también es la fuente de muchas de sus materias primas y partes de armado. Chávez puede permitirse tratar a la República Dominicana en forma diferente; recientemente suspendió los cargamentos de petróleo hacia allí como represalias contra un supuesto atentado de asesinato - en este caso alegando el involucramiento del presidente dominicano Hipólito Mejía y al ex presidente venezolano Carlos Andrés Pérez, quien reside en ese país de vez en cuando.
Como para contrarrestar estas amenazas externas, el presidente de Venezuela está muy ocupado organizando un movimiento internacional para apoyar su régimen y su agenda antiglobalista. Es sabido, por ejemplo, que ha financiado a Evo Morales, el líder de los cultivadores de coca en Bolivia y principal figura detrás de las protestas que causaron la reciente renuncia del presidente de ese país. El dinero venezolano se dice que se ha esparcido en todas partes en Sudamérica a políticos dispuestos a pararse en contra del "neoliberalismo". Caracas, de pronto ha sido el lugar para congresos internacionales de organización, de las cuales muchas no existían recientemente (y que pueden haber dejado de existir una vez concluidas las reuniones). En una, la oradora principal fue Vilma Espín, titular de la Federación de Mujeres Cubanas y esposa del general Raúl Castro, ministro de las fuerzas armadas de ese país y oficialmente designado heredero aparente de la dictadura de su hermano. En otro (el Forum Mundial de Mujeres en Solidaridad con Venezuela) Chávez fue presentado ante una adoradora multitud traída de 29 países como "el máximo líder de la revolución universal." En esa ocasión él aseguró a su audiencia que "hay un fuerte movimiento chavista en Estados Unidos," y ¡no lo sorprendería en nada que un candidato chavista gane las elecciones aquí!

Conexiones Terroristas

Si los apodos y las ridículas acusaciones fracasaron en llamar la atención de Washington, alguna otra cosa puede lograrlo. El número del 30 de septiembre del U.S. News and World Report tenía un escalofriante informe de la veterana corresponsal Linda Robinson sobre las actividades internacionales de Venezuela. Parte de la información no era nueva, como el hecho de que Venezuela estaba apoyando a grupos de la oposición armada en su vecino país Colombia, muchos de los cuales están en la lista oficial de organizaciones terroristas de Estados Unidos y también están involucrados con el narcotráfico. Tampoco fue una revelación que haya cubanos trabajando dentro del aparato paramilitar y de la inteligencia venezolana. Pero la información también sostenía que grupos terroristas de Medio Oriente también están operando células de apoyo en Venezuela y otros lugares de la región andina.  "En particular - explicaba - esta revista se ha enterado de que miles de documentos de identidad venezolanos están siendo distribuidos a extranjeros de naciones de Medio Oriente, incluyendo Siria, Pakistán, Egipto y el Líbano." Citaba a funcionarios estadounidenses que creían que se estaban haciendo documentos de identidad venezolanos para gente "que no debería estar recibiéndolos y que muchos de estos [documentos] eran utilizados subsecuentemente para obtener pasaportes venezolanos e incluso visas estadounidenses, que podrían permitir que la persona eluda chequeos de inmigración."
Precisamente por qué Chávez querría involucrarse en semejante empresa no está del todo claro, salvo que haya decidido que esta es la única forma de imponerse en las páginas principales de los periódicos estadounidenses y convertirse en la célebre causa internacional en que siempre quiso convertirse. Claro está que el gobierno venezolano se apresuró a negar los alegatos de Robinson. Chávez mismo sugirió los motivos más oscuros detrás de este informe: preparar el campo para un "magnicidio [asesinato], un coup d'état, o una invasión militar" de Estados Unidos. Sugirió que U.S. News era una publicación de la "extrema derecha", y que la noticia fue realizada en colaboración con medios venezolanos y colombianos, ambos conocidos por ser duros críticos de él y de sus políticas. Finalmente, exigió que el gobierno de Estados Unidos anunciara su postura con respecto a este informe, como si fuera responsabilidad de nuestras autoridades políticas vetar la certeza de las noticias que aparecen en nuestros medios de prensa independientes. Lo mejor que se puede decir sobre este asunto es que Chávez y sus socios deberían desear que la noticia sea una completa fabricación; si en el futuro Estados Unidos es atacado desde bases venezolanas o con documentación venezolana, el espectro para un, digamos, más profundo involucramiento de Estados Unidos en los asuntos de su país probablemente no continuará siendo producto de la imaginación demente de Chávez.

Sobre el referéndum

Si bien el referéndum puede que de hecho no sea la respuesta a los problemas de Venezuela, ambas partes se están preparando para él. La oposición está muy ocupada organizando una campaña nacional para recolectar firmas en un petitorio para autorizar el ejercicio. Por su parte, Chávez no está tomando tranquilamente el desafío, y sus seguidores puede que le hagan muy difícil a los opositores juntar las firmas, particularmente en las áreas más remotas del interior del país. Además, los jueces y miembros del Consejo Electoral Nacional designados por Chávez tendrán la última palabra sobre la autenticidad de las peticiones tanto como sobre el resultado del referéndum. Si el gobierno venezolano permitirá el tipo de escrutinio internacional que asistió a la primera elección de Chávez en 1998 aún está por verse.
Pero Chávez está en una posición muy difícil. Si permite que el referéndum se desarrolle sin obstáculos, será derrotado. Aunque aún seguiría siendo el político más popular de Venezuela y el líder del único movimiento grande del país, una derrota en las urnas constituiría una humillación terrible para quien el poder es, más allá de todo, apariencias. Por otro lado, que el rompa con su propia institucionalidad - las reglas del juego - sería una invitación abierta a que otros hicieran lo mismo.

Mark Falcoff es analista residente de AEI.
Este artículo fue originalmente publicado por el American Enterprise Institute el martes 28 de octubre de 2003. http://www.aei.org/publications/pubID.19360/publication.asp
Traducción de Hernán Alberro.