24.10.03No al ''todo o nada''
El interés de Washington en un TLC nunca ha estado basado sólo en consideraciones sobre importaciones y exportaciones. Los TLC en el hemisferio siempre han sido vistos como instrumentos para ayudar a consolidar reformas democráticas y libremercadistas en América Latina y el Caribe.Por Susan Kaufman Purcell
¿Quiere América Latina un tratado de libre comercio con Estados Unidos? Tras la fallida reunión de la OMC en Cancún, la pregunta no tiene fácil respuesta. Eso porque aproximadamente la mitad de los miembros del Grupo de los 21 que se opuso a cualquier compromiso sobre tarifas y subsidios agrícolas, incluyendo al líder del grupo, Brasil, eran latinoamericanos. El G-21 incluso integró a México, que ya tiene un TLC con EE.UU., y a Chile, que acaba de firmar uno.
Para sembrar más confusión, algunos de los países que lo conformaron están esperando cerrar tratados bilaterales o regionales con EE.UU. Costa Rica y Guatemala, por ejemplo, participan en las negociaciones con Washington para establecer un TLC con Centroamérica. Y Colombia, Perú y Ecuador, también miembros del G-21, han expresado interés en negociar su propio TLC bilateral.
Pero quizá lo más sorprendente es la posición de Brasil, que ha hablado de la posibilidad de un acuerdo 4 + 1 entre el Mercosur y EE.UU. Tal acuerdo, sin embargo, es lejano a la visión de Washington. Brasil parece favorecer un acuerdo que ponga foco sólo en un creciente acceso al mercado estadounidense, pero no parece dispuesto a abrir su propio mercado al comercio e inversión en servicios y productos agrícolas. EE.UU., en contraste, quiere amplios acuerdos de libre comercio que incluyan al menos algunos de los llamados "Temas de Singapur", tales como normas de protección de inversiones, competencia, respeto a la propiedad intelectual y transparencia en las contrataciones gubernamentales. Al mismo tiempo, no tiene disposición a negociar una reducción de sus subsidios y tarifas agrícolas en una discusión puramente hemisférica, sino en el contexto de negociaciones globales.
La posición de Washington lleva a una pregunta paralela a la que hicimos sobre América Latina: ¿quiere EE.UU. un acuerdo hemisférico de libre comercio? La respuesta es sí, pero no a cualquier costo. El interés de Washington en un TLC nunca ha estado basado sólo en consideraciones sobre importaciones y exportaciones. Los TLC en el hemisferio siempre han sido vistos como instrumentos para ayudar a consolidar reformas democráticas y libremercadistas en América Latina y el Caribe. El comercio por sí solo no puede lograr esos objetivos. La inclusión de los "Temas de Singapur", en contraste, puede hacer una positiva contribución para ello.
Esto explica por qué, más allá del fracaso de Cancún, Washington busca mantener el momentum en favor de un TLC hemisférico. Como afirmó el representante comercial de EE.UU., Robert Zoellick, al término de la reunión de Cancún, EE.UU. continuará trabajando para conseguir el TLC, pero simultáneamente negociará acuerdos bilaterales y regionales en el hemisferio. El tiempo, sin embargo, es esencial. La retórica confrontacional y la falta de voluntad para comprometerse que caracterizó a Cancún, han minado algunos de los apoyos al libre comercio en EE.UU. Cuando la campaña electoral estadounidense tome calor, se volverá más difícil obtener la aprobación del Congreso para nuevos TLC.
La pelota está en el campo de América Latina. Si los países de la región tienen voluntad de comprometerse y negociar acuerdos de libre comercio con Washington que les den algo, pero no todo lo que ellos quieren, pueden incrementar sus posibilidades para conseguir la aprobación del Congreso. Centroamérica parece ir en este sentido. Si otros países en el hemisferio prefieren continuar el juego "todo o nada" del G-21 en Cancún, encontrarán crecientes dificultades para realizar su potencial económico y político.
Susan Kaufman Purcell es Vicepresidente del Council of the Americas y de Americas Society, en Nueva York.
Este artículo fue originalmente publicado en la revista América Economía www.americaeconomia.com
El interés de Washington en un TLC nunca ha estado basado
sólo en consideraciones sobre importaciones y exportaciones. Siempre han sido vistos como instrumentos para consolidar las reformas democráticas y libremercadistas en la región
¿Quiere América Latina un tratado de libre comercio con Estados Unidos? Tras la fallida reunión de la OMC en Cancún, la pregunta no tiene fácil respuesta. Eso porque aproximadamente la mitad de los miembros del Grupo de los 21 que se opuso a cualquier compromiso sobre tarifas y subsidios agrícolas, incluyendo al líder del grupo, Brasil, eran latinoamericanos. El G-21 incluso integró a México, que ya tiene un TLC con EE.UU., y a Chile, que acaba de firmar uno.
Para sembrar más confusión, algunos de los países que lo conformaron están esperando cerrar tratados bilaterales o regionales con EE.UU. Costa Rica y Guatemala, por ejemplo, participan en las negociaciones con Washington para establecer un TLC con Centroamérica. Y Colombia, Perú y Ecuador, también miembros del G-21, han expresado interés en negociar su propio TLC bilateral.
Pero quizá lo más sorprendente es la posición de Brasil, que ha hablado de la posibilidad de un acuerdo 4 + 1 entre el Mercosur y EE.UU. Tal acuerdo, sin embargo, es lejano a la visión de Washington. Brasil parece favorecer un acuerdo que ponga foco sólo en un creciente acceso al mercado estadounidense, pero no parece dispuesto a abrir su propio mercado al comercio e inversión en servicios y productos agrícolas. EE.UU., en contraste, quiere amplios acuerdos de libre comercio que incluyan al menos algunos de los llamados "Temas de Singapur", tales como normas de protección de inversiones, competencia, respeto a la propiedad intelectual y transparencia en las contrataciones gubernamentales. Al mismo tiempo, no tiene disposición a negociar una reducción de sus subsidios y tarifas agrícolas en una discusión puramente hemisférica, sino en el contexto de negociaciones globales.
La posición de Washington lleva a una pregunta paralela a la que hicimos sobre América Latina: ¿quiere EE.UU. un acuerdo hemisférico de libre comercio? La respuesta es sí, pero no a cualquier costo. El interés de Washington en un TLC nunca ha estado basado sólo en consideraciones sobre importaciones y exportaciones. Los TLC en el hemisferio siempre han sido vistos como instrumentos para ayudar a consolidar reformas democráticas y libremercadistas en América Latina y el Caribe. El comercio por sí solo no puede lograr esos objetivos. La inclusión de los "Temas de Singapur", en contraste, puede hacer una positiva contribución para ello.
Esto explica por qué, más allá del fracaso de Cancún, Washington busca mantener el momentum en favor de un TLC hemisférico. Como afirmó el representante comercial de EE.UU., Robert Zoellick, al término de la reunión de Cancún, EE.UU. continuará trabajando para conseguir el TLC, pero simultáneamente negociará acuerdos bilaterales y regionales en el hemisferio. El tiempo, sin embargo, es esencial. La retórica confrontacional y la falta de voluntad para comprometerse que caracterizó a Cancún, han minado algunos de los apoyos al libre comercio en EE.UU. Cuando la campaña electoral estadounidense tome calor, se volverá más difícil obtener la aprobación del Congreso para nuevos TLC.
La pelota está en el campo de América Latina. Si los países de la región tienen voluntad de comprometerse y negociar acuerdos de libre comercio con Washington que les den algo, pero no todo lo que ellos quieren, pueden incrementar sus posibilidades para conseguir la aprobación del Congreso. Centroamérica parece ir en este sentido. Si otros países en el hemisferio prefieren continuar el juego "todo o nada" del G-21 en Cancún, encontrarán crecientes dificultades para realizar su potencial económico y político.
Susan Kaufman Purcell es Vicepresidente del Council of the Americas y de Americas Society, en Nueva York.
Este artículo fue originalmente publicado en la revista América Economía www.americaeconomia.com
El interés de Washington en un TLC nunca ha estado basado
sólo en consideraciones sobre importaciones y exportaciones. Siempre han sido vistos como instrumentos para consolidar las reformas democráticas y libremercadistas en la región
