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15.10.03

Mediciones de la Democracia: una aproximación al Índice de Desarrollo Democrático

Luego de décadas de inestabilidad manifiesta, hoy en América Latina la democracia parece extensamente aceptada como sistema de resolución del conflicto político. A partir de fines de la década del ’70, la presencia de regímenes autoritarios comenzó a retroceder en forma sostenida y, luego de dos décadas, la democracia se ha instalado en toda la región, con la conocida salvedad del caso cubano. Sin embargo, la importancia y magnitud del asunto no ha conducido a la resolución del problema de qué es la democracia.
Por Santiago Alles

 Luego de décadas de inestabilidad manifiesta, hoy en América Latina la democracia parece extensamente aceptada como sistema de resolución del conflicto político. A partir de fines de la década del '70, la presencia de regímenes autoritarios comenzó a retroceder en forma sostenida y, luego de dos décadas, la democracia se ha instalado en toda la región, con la conocida salvedad del caso cubano. Sin embargo, la importancia y magnitud del asunto no ha conducido a la resolución del problema de qué es la democracia. Si bien es cierto que en el ámbito académico no existe un acuerdo completo entre las definiciones más citadas del término democracia (desde sus diferentes perspectivas, se podría mencionar a autores como Schumpeter, Sartori, Dahl, Bobbio, Huntington o Touraine, entre otros), efectivamente existe un conjunto de realidades políticas que se aceptan como democráticas y otras a las que se les niega tal calificativo, razón por la cual se han construido índices que brinden un parámetro homogéneo útil para la comparación de casos.
Democracia e indicadores cuantitativos.
En el campo de la ciencia política, como expresión de una tendencia profunda, han aparecido algunos indicadores cuantitativos de entidades cualitativas y, desde las páginas de PAPER Latinoamericano, en otras oportunidades hemos destacado dos indicadores de calidad de la democracia. Por una parte, las mediciones que Freedom House publica anualmente, relevan el respeto de los derechos políticos y las libertades civiles en una amplia muestra de países. Los resultados de estos indicadores se ubican en un rango de 1 a 7 puntos, donde los puntajes son inversamente proporcionales al efectivo ejercicio de los derechos políticos y las libertades civiles: un país es libre (free), según las consideraciones de Freedom House , recién cuando el promedio de ambos indicadores no es superior a 2.5, mientras que es sólo parcialmente libre (partly free) cuando el promedio se encuentra dentro del rango que va de 3.0 a 5.0; un país que tiene un promedio superior a 5.0 se califica sencillamente como no libre (not free). Este es un criterio de análisis que goza de amplia aceptación en el campo de las ciencias sociales. En este ámbito, por un lado, L. Diamond  considera la clasificación de libre de Freedom House como el más sensible y objetivo indicador empírico disponible de la democracia liberal, relegando como sólo democracias electorales a los países que presentan promedios superiores a 2.5 en los indicadores señalados. Por otra parte, en la misma línea, M. Shugart y S. Mainwaring , en un reciente trabajo sobre democracia y presidencialismo, consideran a un país como ininterrumpidamente democrático si tuvo un puntaje promedio no superior a 3.0 en derechos políticos a lo largo de un período de tiempo dado, mientras que, a la inversa, es excluido de esta categoría si en alguna medición este indicador alcanzó un registro de 4.0.
Por otra parte, lo más o menos democrático de un sistema político también puede ser estudiado desde una perspectiva institucional. En este contexto, otro indicador cuantitativo de la naturaleza (cualitativa) de un sistema político es el elaborado anualmente por Center for International Development and Conflict Managment, dependiente de la Universidad de Maryland, y compila información sobre las características del régimen político de la amplia mayoría de los países independientes. La autocracia es definida como un sistema político donde la participación ciudadana es intensamente restringida, donde los ocupantes de posiciones ejecutivas son seleccionados desde arriba entre la élite política y donde existen muy pocos límites institucionales al ejercicio del poder. Por el contrario, la democracia es definida como un sistema con procedimientos institucionalizados para la participación abierta, posiciones ejecutivas elegidas competitivamente y límites sustanciales sobre los poderes del Ejecutivo . Los resultados arrojados por este Polity Score  se ubican en un rango de -10 a 10, donde los puntajes son proporcionales a las cualidades democráticas del sistema político. De esta forma, los resultados arrojados por tal indicador político, midiendo los factores institucionales necesarios para el funcionamiento democrático y no la extensión de la participación política, se ubican sobre una escala lineal que se desplaza desde la autocracia (-10) a la democracia (10).
El "Índice de Desarrollo Democrático": IDD-Lat.
Los índices mencionados decididamente no son todos los que pueden ser nombrados. Dentro de este universo de indicadores, movida por la necesidad de "medir el desempeño de las democracias latinoamericanas, en base a parámetros propios y con referencias específicas a sus particularidades históricas, culturales, sociales y económicas, para ayudar a clarificar la situación tanto hacia el interior de cada sociedad democrática, como hacia quienes interactúan desde el plano internacional con cada uno de los países", la Fundación Konrad Adenauer con la participación del portal Polilat.com (http://www.polilat.com) ha desarrollado una propuesta metodológica para el cálculo anual del "Índice de Desarrollo Democrático Latinoamericano" (IDD-Lat), a partir de la articulación de un conjunto de indicadores institucionales, sociales y económicos. Así, el índice se propone realizar un aporte concreto para el análisis comparativo, tanto a escala global como en aspectos parciales del comportamiento democrático de gobiernos y sociedades en Latinoamérica. Sin embargo, el Índice brinda un panorama estructuralmente más amplio que el otorgado por los otros indicadores mencionados.
En esta dirección, el Índice toma en consideración un conjunto de seis atributos básicos para determinar el nivel de desarrollo democrático: elecciones libres, sufragio universal, participación plena, respeto a las libertades civiles y los derechos políticos, eficiencia política y calidad institucional, y ejercicio de poder efectivo para gobernar. Ahora bien, desde el punto de vista de la relación formalidad-realidad, mientras los primeros tres atributos mencionados en el conjunto se vinculan con institucionalidad del régimen político (democracia formal), los últimos tres atributos operacionalizan el concepto de democracia real. Por otra parte, desde el punto de vista de la unidad de análisis del Índice, los tres primeros atributos miden el desempeño del régimen democrático, los dos siguientes miden el desempeño del sistema democrático, y el último mide los fines socialmente consensuados que dan sentido a la democracia.

Por un lado, la primera dimensión a partir de la cual se construye el Índice es la Institucionalidad del régimen que incluye los primeros tres atributos mencionados (elecciones libres, sufragio universal, participación plena) y tiene el carácter de una condición de base, en tanto no se asigna ningún valor a sus indicadores sino que sólo se considera democrático a un régimen que reúne los tres requisitos. Por otra parte, las restantes dimensiones se componen de los atributos de la democracia real. Así, la segunda dimensión es el Respeto de los Derechos Políticos y las Libertades Civiles y es producto de cuatro indicadores tales como el voto de adhesión política (participación electoral deducido el número de votos blancos y nulos), el puntaje en el índice de derechos políticos, el puntaje en el índice de libertades civiles (estos últimos según los índices de Freedom House) y el género en el Gobierno (medido por la representación femenina en los poderes del Estado).
La tercera dimensión es la Calidad institucional y eficiencia política y es producto de: el puntaje en el índice de percepción de la corrupción (IPC) según las mediciones de Transparency International; la participación de los partidos políticos en el Poder Legislativo (se asigna mayor valor a la pluralidad sin fragmentación); el nivel de Accountability considerado en función de la forma de elección de los jueces de la Corte Suprema y de la existencia y uso de mecanismos de democracia directa; la desestabilización de la democracia, considerada por la existencia de minorías/mayorías organizadas sin representación política y el número de víctimas de la violencia política; y el Factor de anormalidad democrática, como factor de corrección medido según la forma de resolución de las crisis políticas.
Finalmente, la cuarta dimensión es el Ejercicio de poder efectivo para gobernar y se compone de dos grandes campos: la capacidad de generar políticas que aseguren el bienestar; y la capacidad de generar políticas que aseguren eficiencia económica. Así, respecto al primero de tales campos, se toma en consideración el desempeño en salud (mortalidad infantil, gasto en salud como porcentaje del PBI) y en educación (matriculación secundario, gasto en educación como porcentaje del PBI), el desempleo urbano y la proporción de hogares bajo la línea de la pobreza. Respecto al segundo de estos campos, este es producto del puntaje en el índice de libertad económica (medido por Heritage Foundation), el PBI por habitante medido (PPA precios), la brecha del Ingreso (relación del ingreso quintil mayor y menor), la inversión (inversión bruta fija sobre PBI) y el endeudamiento (porcentaje de deuda sobre el PBI).

Entonces, ya que la primera dimensión opera como un pase de ingreso, el cálculo del Índice de Desarrollo Democrático se deriva de los puntajes asignados, de acuerdo a lo establecido en la Metodología del Índice, a las dimensiones segunda y tercera, y a los dos componentes de la cuarta dimensión .
Los resultados arrojados por las dos ondas anuales hasta la fecha elaboradas por la Fundación Konrad Adenauer según los procedimientos detallados presentan importantes fluctuaciones de un año a otro. Así, por un lado, el sistema político chileno ha mostrado un sólido avance desde un standard notoriamente alto, a la vez que Nicaragua, Paraguay, Ecuador y Honduras también han dado un salto hacia delante según los resultados del Índice. Por el contrario, el caso boliviano significa el retroceso interanual más pronunciado, seguido de cerca por Guatemala, Argentina y Colombia. El sistema democrático de mayor calidad, según los resultados arrojados por el estudio de Konrad Adenauer, es el chileno, seguido de cerca por el uruguayo.

 

2002

2003

 

2002

2003

Chile

8,757

10,031

Honduras

3,107

4,098

Uruguay

9,736

9,766

Argentina

5,247

3,900

Panamá

8,309

8,028

Perú

4,352

3,602

Costa Rica

8,575

7,847

Paraguay

2,255

3,214

México

6,340

6,623

Guatemala

3,992

2,928

El Salvador

5,544

6,273

Bolivia

4,150

2,883

Brasil

3,932

5,028

Venezuela

2,243

2,811

Nicaragua

2,963

4,230

Ecuador

1,694

2,376

Colombia

5,254

4,218

 

 

 

Fuente: Konrad Adenauer (2002 y 2003)

El Índice de Desarrollo Democrático presenta entonces un mayor grado de amplitud respecto de otros indicadores de calidad de la democracia. En este sentido, algunos han criticado que incluya en su cuarta dimensión factores vinculados más con el bienestar social y la eficiencia económica de una sociedad que con las condiciones específicas de su sistema político. A la vez se ha cuestionado la ausencia de algunos indicadores capaces de operacionalizar con mayor precisión las dimensiones seleccionadas, como la medición del equilibrio de poderes, hasta la mejor determinación de las variables seleccionadas. Más allá de las críticas, el Índice tiene la virtud de ir más allá de definiciones acotadas de la noción de democracia, ya fuere reducida a una instancia meramente procesal como a la posesión de bienes determinados, inclusive la libertad. En efecto, al ser producto de subíndices perfectamente entre sí identificables, permite al investigador comparar los diferentes planos de una sociedad y, así, llamar la atención sobre aquel más relevante para su análisis, conservando a la vez la armonía de la relación entre los factores incluidos. El Índice de Desarrollo Democrático, articulando los planos institucionales, sociales y económicos de las sociedades latinoamericanas, brinda un recurso útil al estudio comparativo de la realidad regional.