12.09.03La crisis política ecuatoriana
La profunda crisis económica y política que atraviesa gran parte de la región tiene en Venezuela la expresión mas concreta. El actual gobierno ecuatoriano que preside el Coronel Lino Gutiérrez posee similitudes y diferencias con la república comandada por Hugo Chávez. A partir de comparar unas y otras intentaremos articular una explicación de la delicada realidad política de Ecuador.
La comparación es útil porque tanto Chávez como Gutiérrez expresan, en diferentes magnitudes y tiempo de gobierno, una nueva corriente política que intenta consolidarse en Latinoamérica: el Neopopulismo. ¿Cómo podría definirse este término?Por Pedro Isern
8 de Septiembre de 2003
La profunda crisis económica y política que atraviesa gran parte de la región tiene en Venezuela la expresión mas concreta. El actual gobierno ecuatoriano que preside el Coronel Lino Gutiérrez posee similitudes y diferencias con la república comandada por Hugo Chávez. A partir de comparar unas y otras intentaremos articular una explicación de la delicada realidad política de Ecuador.
La comparación es útil porque tanto Chávez como Gutiérrez expresan, en diferentes magnitudes y tiempo de gobierno, una nueva corriente política que intenta consolidarse en Latinoamérica: el Neopopulismo. ¿Cómo podría definirse este término? Como una lógica reacción ante el fracaso de las políticas económicas supuestamente implementadas en los 90, llamadas Neoliberales. El Neopopulismo es encarnado por una figura carismática y fuerte que aprovecha el descrédito en que ha caído el sistema de partidos tradicional y profundiza premeditadamente las divisiones existentes en una sociedad crecientemente polarizada, para construir a partir de allí un liderazgo político consolidado. La crisis del sistema de partidos tradicional no sólo está relacionada con la crisis económica imperante en estos países. Particularmente, responde a la correcta percepción que tiene el electorado sobre la corrupción estructural que reside en los partidos. El líder neopoulista que aparece en algunos países de Latinoamérica es producto entonces de esta suma de factores.
Al buscar comparar similitudes y diferencias entre los actuales procesos políticos de Venezuela y Ecuador estamos asumiendo la existencia de una realidad regional que hace analíticamente posible dicha comparación. Luego, parece claro que lo que estamos discutiendo es qué forma político-institucional tomará el Post-Neoliberalismo en gran parte de Latinoamérica. Es decir, cual será el desempeño institucional de cada país ante las consecuencias socioeconómicas del fracaso de las reformas de la década del 90.
Así, la comparación entre ambos procesos se hace lógicamente posible desde las similitudes y analíticamente necesaria a partir de las diferencias. Es decir, el ejemplo de Venezuela le servirá a la dirigencia ecuatoriana como punto de referencia, ya que cuando las diferencias se transformen en similitudes la crisis política ecuatoriana habrá devenido en crisis institucional. Así, ha quedado marcada la diferencia central entre ambos procesos: mientras que en Venezuela la crisis política que desencadenó Chávez al llegar al poder tuvo repercusiones económicas en el corto y mediano plazo, y que desembocó en una profunda crisis institucional, la crisis política que ha originado, por acción u omisión, el coronel Gutiérrez no se ha trasladado todavía a las variables económicas, lo que significa que no se puede hablar de crisis institucional.
Por ende, es necesario especificar en que consiste la crisis política ecuatoriana y explicar por qué no ha generado un contagio en las variables económicas: la crisis política es el resultado de la incapacidad de Gutiérrez de consensuar una política de gobierno con sus aliados (principalmente el movimiento indígena) en donde estos estén incluidos, no solo formalmente en cargos influyentes, sino también demuestren a la sociedad civil que comparten el rumbo que ha tomado la administración porque éste ha sido definido a través de un proceso de negociación que ha sido capaz de articular una mayoría, que no sólo gobierne contra una minoría, sino con ella, cuando políticas particulares así lo aconsejen. Esta definición, puramente formal de lo que es una crisis política, sin embargo deja implícita la razón estructural del problema: el coronel Gutiérrez ha llegado al poder precisamente porque expresa lo contrario a la definición de "la política como proceso de negociación". Gutierrez, como Chávez y en menor medida Kirchner y Duarte Frutos, expresan esta nueva corriente política Post-Neoliberal, donde la confrontación con el otro es necesaria y probablemente ineludible porque ese otro no es ni más ni menos que el culpable de la situación de extrema pobreza en la que están sumergidos la mayoría de los ciudadanos. El Neopopulismo, como en su momento el populismo, descansa y se fortalece en la dialéctica amigo-enemigo y es por eso que la negociación con el otro es políticamente inviable, aún con aquellos que en su momento ayudaron al líder en cuestión a llegar al poder, como es el caso del movimiento indígena en Ecuador.
La Realidad Económica
La variable económica es la otra variable crucial y permite un moderado optimismo sobre el futuro institucional del país. Si bien la economía ecuatoriana es petróleo-dependiente, los indicadores muestran una estabilidad que está relacionada al proceso de dolarización que se comenzó a implementar en el año 2000. La reiterada mención sobre la existencia de una crisis política, pero de la ausencia de una crisis institucional, está indirectamente ligada a la aparición del dólar como moneda de curso legal. Es que la calidad de la moneda y la previsibilidad de la política monetaria es una institución en sí, mayoritariamente ausente en la historia política y económica latinoamericana. El trabajoso y lento proceso que se debe desarrollar para que los agentes económicos acepten y confíen en un signo monetario es un costo de transacción crucial para un país con dificultades estructurales para su crecimiento. En este sentido, la incorporación a la economía de una institución monetaria del prestigio y previsibilidad del dólar aparece como una condición necesaria no suficiente para, a partir de allí, alcanzar una estabilidad macroeconómica que permita evitar una nueva crisis de confianza, después del default selectivo en el que incurrió el país en 1998.
Como bien dijimos, la dolarización es una condición necesaria no suficiente para la estabilidad macroeconómica porque impide que la ineficiente asignación de recursos que han hecho generalmente los gobiernos de la región sea financiada por la emisión de la moneda. Al enfrentar a los actores políticos a la necesidad de realizar un uso eficiente de los escasos recursos, se genera una puja distributiva entre las distintas oficinas públicas que puede ser saldada de 5 maneras: vía endeudamiento, vía aumento de la presión impositiva, vía el juego de suma cero que significa una transferencia dentro del sector público, vía salida de la dolarización o, por último, vía el ahorro público que significaría un uso mas eficiente de recursos, con la consiguiente ganancia en la productividad. Como resulta obvio, sólo la última alternativa haría que las restricciones monetarias que le ha impuesto la dolarización a la economía ecuatoriana tengan como consecuencia el efecto buscado, es decir, la ganancia en productividad de una economía que utiliza la estabilidad (restricción) monetaria como un incentivo para realizar una asignación de recursos mas eficientes y no para generar una puja distributiva entre el sector público y privado, o entre las distintas agencias burocráticas del gobierno.
La creciente falta de competitividad de la economía ecuatoriana se debe a la incapacidad del sector público para generar ganancias en la productividad de sus servicios, que luego repercutan en un sector privado impositivamente menos presionado y, por ende, en un crecimiento sostenido. La restricción monetaria que supone la dolarización es una variable potencialmente clave pare el inestable gobierno de Gutiérrez: utilizada como lo que efectivamente es, una institución cuyo prestigio y confianza no pueden igualar ninguna otra institución de origen autóctono, la dolarización podría ser el vehículo que ayude al presidente a generar previsibilidad macroeconómica y crecimiento. Si bien la economía crecerá este año un modesto 2,2% y el próximo 2,6%, el crecimiento del 2002 (3,4%) supone un camino hacia la estabilidad macroeconómica. Teniendo una situación fiscal controlada (el déficit para el corriente año es estimado en 0,1% del PIB, igual al del año pasado) y en un proceso de negociación con el FMI, la administración actual posee a través de estas variables las herramientas necesarias para evitar que la crisis política tenga consecuencias institucionales. El mencionado déficit fiscal es un buen indicador para mostrar como la restricción que supone la dolarización ha llevado a Ecuador a ser fiscalmente prudente: como marcamos, dicho déficit será, en el 2003, del 0,1% del PIB, esto es, el menor de la región. En este sentido la comparación es necesaria para contextualizar el beneficio del corset monetario ecuatoriano: Brasil, la mayor economía sudamericana y la segunda de la región después de México, alcanzó en el año 2002 el impactante déficit de 10,3% del PIB, es decir, cerca de u$s 40 mil millones. Si bien es cierto que alcanzará un superavit primario de 4,25% del PIB en el corriente año, es necesario marcar que la ineficiente burocracia brasileña ha acumulado una deuda tal que el resultado fiscal final será deficitario en 3 puntos del PIB. A su vez, Venezuela ha tenido un déficit en las cuentas públicas de 4,5% del PIB en el 2002 y alcanzará un resultado negativo de 4,3% en el 2003.
El desempeño fiscal de Ecuador, aunque deficitario en 0,1% del PIB, ha sido el mejor de Latinoamérica en 2002, cosa que repetirá en el presente año. Dicho desempeño está directamente ligado a la existencia de la institución -en este caso monetaria- mas confiable que existe hoy en la región, el dólar. Si el presidente Gutierrez es capaz de apoyarse en semejante resorte institucional para desde allí consolidar una estabilidad económica que se traduzca en menor conflictividad política, habrá evitado no sólo una crisis institucional sino también habrá generado cierto margen político como para liderar el país, de una manera medianamente estable, en la muy difícil transición hacia el Post-Neoliberalismo.
[1] Las exportaciones anuales de crudo superan los u$s 2000 millones. Las exportaciones totales del país han sido, en el 2002, u$s 5029,8 millones. Es decir, el petróleo genera cerca del 50% de las divisas. En el primer semestre del corriente año, la exportación de crudo alcanzó a u$s 1032 millones. "PetroEcuador", la petrolera estatal, factura u$s 2827,7 millones. Dado que el PIB de Ecuador es u$s 20100 millones, dicha empresa factura el 15% de ese producto nacional
8 de Septiembre de 2003
La profunda crisis económica y política que atraviesa gran parte de la región tiene en Venezuela la expresión mas concreta. El actual gobierno ecuatoriano que preside el Coronel Lino Gutiérrez posee similitudes y diferencias con la república comandada por Hugo Chávez. A partir de comparar unas y otras intentaremos articular una explicación de la delicada realidad política de Ecuador.
La comparación es útil porque tanto Chávez como Gutiérrez expresan, en diferentes magnitudes y tiempo de gobierno, una nueva corriente política que intenta consolidarse en Latinoamérica: el Neopopulismo. ¿Cómo podría definirse este término? Como una lógica reacción ante el fracaso de las políticas económicas supuestamente implementadas en los 90, llamadas Neoliberales. El Neopopulismo es encarnado por una figura carismática y fuerte que aprovecha el descrédito en que ha caído el sistema de partidos tradicional y profundiza premeditadamente las divisiones existentes en una sociedad crecientemente polarizada, para construir a partir de allí un liderazgo político consolidado. La crisis del sistema de partidos tradicional no sólo está relacionada con la crisis económica imperante en estos países. Particularmente, responde a la correcta percepción que tiene el electorado sobre la corrupción estructural que reside en los partidos. El líder neopoulista que aparece en algunos países de Latinoamérica es producto entonces de esta suma de factores.
Al buscar comparar similitudes y diferencias entre los actuales procesos políticos de Venezuela y Ecuador estamos asumiendo la existencia de una realidad regional que hace analíticamente posible dicha comparación. Luego, parece claro que lo que estamos discutiendo es qué forma político-institucional tomará el Post-Neoliberalismo en gran parte de Latinoamérica. Es decir, cual será el desempeño institucional de cada país ante las consecuencias socioeconómicas del fracaso de las reformas de la década del 90.
Así, la comparación entre ambos procesos se hace lógicamente posible desde las similitudes y analíticamente necesaria a partir de las diferencias. Es decir, el ejemplo de Venezuela le servirá a la dirigencia ecuatoriana como punto de referencia, ya que cuando las diferencias se transformen en similitudes la crisis política ecuatoriana habrá devenido en crisis institucional. Así, ha quedado marcada la diferencia central entre ambos procesos: mientras que en Venezuela la crisis política que desencadenó Chávez al llegar al poder tuvo repercusiones económicas en el corto y mediano plazo, y que desembocó en una profunda crisis institucional, la crisis política que ha originado, por acción u omisión, el coronel Gutiérrez no se ha trasladado todavía a las variables económicas, lo que significa que no se puede hablar de crisis institucional.
Por ende, es necesario especificar en que consiste la crisis política ecuatoriana y explicar por qué no ha generado un contagio en las variables económicas: la crisis política es el resultado de la incapacidad de Gutiérrez de consensuar una política de gobierno con sus aliados (principalmente el movimiento indígena) en donde estos estén incluidos, no solo formalmente en cargos influyentes, sino también demuestren a la sociedad civil que comparten el rumbo que ha tomado la administración porque éste ha sido definido a través de un proceso de negociación que ha sido capaz de articular una mayoría, que no sólo gobierne contra una minoría, sino con ella, cuando políticas particulares así lo aconsejen. Esta definición, puramente formal de lo que es una crisis política, sin embargo deja implícita la razón estructural del problema: el coronel Gutiérrez ha llegado al poder precisamente porque expresa lo contrario a la definición de "la política como proceso de negociación". Gutierrez, como Chávez y en menor medida Kirchner y Duarte Frutos, expresan esta nueva corriente política Post-Neoliberal, donde la confrontación con el otro es necesaria y probablemente ineludible porque ese otro no es ni más ni menos que el culpable de la situación de extrema pobreza en la que están sumergidos la mayoría de los ciudadanos. El Neopopulismo, como en su momento el populismo, descansa y se fortalece en la dialéctica amigo-enemigo y es por eso que la negociación con el otro es políticamente inviable, aún con aquellos que en su momento ayudaron al líder en cuestión a llegar al poder, como es el caso del movimiento indígena en Ecuador.
La Realidad Económica
La variable económica es la otra variable crucial y permite un moderado optimismo sobre el futuro institucional del país. Si bien la economía ecuatoriana es petróleo-dependiente, los indicadores muestran una estabilidad que está relacionada al proceso de dolarización que se comenzó a implementar en el año 2000. La reiterada mención sobre la existencia de una crisis política, pero de la ausencia de una crisis institucional, está indirectamente ligada a la aparición del dólar como moneda de curso legal. Es que la calidad de la moneda y la previsibilidad de la política monetaria es una institución en sí, mayoritariamente ausente en la historia política y económica latinoamericana. El trabajoso y lento proceso que se debe desarrollar para que los agentes económicos acepten y confíen en un signo monetario es un costo de transacción crucial para un país con dificultades estructurales para su crecimiento. En este sentido, la incorporación a la economía de una institución monetaria del prestigio y previsibilidad del dólar aparece como una condición necesaria no suficiente para, a partir de allí, alcanzar una estabilidad macroeconómica que permita evitar una nueva crisis de confianza, después del default selectivo en el que incurrió el país en 1998.
Como bien dijimos, la dolarización es una condición necesaria no suficiente para la estabilidad macroeconómica porque impide que la ineficiente asignación de recursos que han hecho generalmente los gobiernos de la región sea financiada por la emisión de la moneda. Al enfrentar a los actores políticos a la necesidad de realizar un uso eficiente de los escasos recursos, se genera una puja distributiva entre las distintas oficinas públicas que puede ser saldada de 5 maneras: vía endeudamiento, vía aumento de la presión impositiva, vía el juego de suma cero que significa una transferencia dentro del sector público, vía salida de la dolarización o, por último, vía el ahorro público que significaría un uso mas eficiente de recursos, con la consiguiente ganancia en la productividad. Como resulta obvio, sólo la última alternativa haría que las restricciones monetarias que le ha impuesto la dolarización a la economía ecuatoriana tengan como consecuencia el efecto buscado, es decir, la ganancia en productividad de una economía que utiliza la estabilidad (restricción) monetaria como un incentivo para realizar una asignación de recursos mas eficientes y no para generar una puja distributiva entre el sector público y privado, o entre las distintas agencias burocráticas del gobierno.
La creciente falta de competitividad de la economía ecuatoriana se debe a la incapacidad del sector público para generar ganancias en la productividad de sus servicios, que luego repercutan en un sector privado impositivamente menos presionado y, por ende, en un crecimiento sostenido. La restricción monetaria que supone la dolarización es una variable potencialmente clave pare el inestable gobierno de Gutiérrez: utilizada como lo que efectivamente es, una institución cuyo prestigio y confianza no pueden igualar ninguna otra institución de origen autóctono, la dolarización podría ser el vehículo que ayude al presidente a generar previsibilidad macroeconómica y crecimiento. Si bien la economía crecerá este año un modesto 2,2% y el próximo 2,6%, el crecimiento del 2002 (3,4%) supone un camino hacia la estabilidad macroeconómica. Teniendo una situación fiscal controlada (el déficit para el corriente año es estimado en 0,1% del PIB, igual al del año pasado) y en un proceso de negociación con el FMI, la administración actual posee a través de estas variables las herramientas necesarias para evitar que la crisis política tenga consecuencias institucionales. El mencionado déficit fiscal es un buen indicador para mostrar como la restricción que supone la dolarización ha llevado a Ecuador a ser fiscalmente prudente: como marcamos, dicho déficit será, en el 2003, del 0,1% del PIB, esto es, el menor de la región. En este sentido la comparación es necesaria para contextualizar el beneficio del corset monetario ecuatoriano: Brasil, la mayor economía sudamericana y la segunda de la región después de México, alcanzó en el año 2002 el impactante déficit de 10,3% del PIB, es decir, cerca de u$s 40 mil millones. Si bien es cierto que alcanzará un superavit primario de 4,25% del PIB en el corriente año, es necesario marcar que la ineficiente burocracia brasileña ha acumulado una deuda tal que el resultado fiscal final será deficitario en 3 puntos del PIB. A su vez, Venezuela ha tenido un déficit en las cuentas públicas de 4,5% del PIB en el 2002 y alcanzará un resultado negativo de 4,3% en el 2003.
El desempeño fiscal de Ecuador, aunque deficitario en 0,1% del PIB, ha sido el mejor de Latinoamérica en 2002, cosa que repetirá en el presente año. Dicho desempeño está directamente ligado a la existencia de la institución -en este caso monetaria- mas confiable que existe hoy en la región, el dólar. Si el presidente Gutierrez es capaz de apoyarse en semejante resorte institucional para desde allí consolidar una estabilidad económica que se traduzca en menor conflictividad política, habrá evitado no sólo una crisis institucional sino también habrá generado cierto margen político como para liderar el país, de una manera medianamente estable, en la muy difícil transición hacia el Post-Neoliberalismo.
[1] Las exportaciones anuales de crudo superan los u$s 2000 millones. Las exportaciones totales del país han sido, en el 2002, u$s 5029,8 millones. Es decir, el petróleo genera cerca del 50% de las divisas. En el primer semestre del corriente año, la exportación de crudo alcanzó a u$s 1032 millones. "PetroEcuador", la petrolera estatal, factura u$s 2827,7 millones. Dado que el PIB de Ecuador es u$s 20100 millones, dicha empresa factura el 15% de ese producto nacional
