17.03.10Demoliendo tabúes en el Uruguay
Como con la fábrica de celulosa, que se justificaba el apoyo con el argumento de que nadie podía negarse a una inversión tan grande para el país, así como con otros tabúes que han ido cayendo, la aceptación de un TLC será cuestión de tiempo. Quizá lo más difícil sea que Estados Unidos vuelva a estar proclive a esos tratados.Por Nelson Fernández Salvidio
Los programas de correo electrónico tienen una función que permite a los usuarios impedir que le lleguen todos los e-mails que le envían, para evitar que se llene la casilla con mensajes de promociones de artículos o servicios no deseados. Es lo que se conoce como “spam” o “correo no deseado”
Los programas de computación para evitar el ingreso masivo de “spam” se basan en la fijación de filtros para que cuando llega uno de esos e-mails, en lugar de caer en la “bandeja de entrada”, inmediatamente sea derivado a una carpeta de “correo no deseado” y el usuario los pueda eliminar, agrupados, de un toque. Por ejemplo, eso ocurre con los e-mails que usan el vocablo “viagra”, con ofertas de esas pastillas vinculadas al rendimiento sexual.
Hasta hace poco tiempo, los sindicatos obreros tenían muchas palabras claves en un imaginario programa anti-spam: muchas expresiones que producían alergia ideológica eran desechadas sin consideración alguna. Si el mensaje traía algo de privatización, apertura comercial, desindexación, equilibrio fiscal, inmediatamente iba derivado a una carpeta de esas que no se tienen en cuenta.
Eso ha cambiado. El jueves 11 de marzo se encontraron dirigentes sindicales con autoridades de gobierno y la imagen fue de reunión de confraternidad. Los abrazos y besos que se cruzaron gobernantes y sindicalistas no son apenas una imagen de “luna de miel” por nuevo gobierno mezclado con afinidad partidaria-electoral. La llegada de la izquierda al gobierno derivó en la apertura del debate sobre economía y salarios a una perspectiva más amplia que la del pasado, que estaba acotada por límites ideológicos que fueron removidos.
En el gobierno, la coalición Frente Amplio tuvo que hacerse cargo y responsable de medidas que antes criticaba. El mundo cambió con el desbarranque de la Unión Soviética, la RDA y países satélites, con la globalización económico-financiera, y además, para Latinoamérica, la llegada de la izquierda al poder hizo caer prejuicios sobre política económica.
Aquellos tabúes económicos se han ido demoliendo por la fuerza de los hechos.
Lo llamativo de la reunión gobierno-sindicatos no es la foto de los abrazos, aunque pueda sorprender tanta cordialidad entre representantes obreros y un equipo económico de gobierno, sino el mapa de coincidencias que quedó configurado.
Del gobierno, estuvieron por Economía y Finanzas, el ministro Fernando Lorenzo, el subsecretario Pedro Buonomo y el director de Asesoría Macroeconómica, Andrés Masoller; y por Trabajo y Seguridad Social, el ministro Eduardo Brenta, el subsecretario Nelson Loustaunau y el director de Trabajo, Julio Baráibar. Enfrente estuvo el Secretariado de la central sindical PIT-CNT.
Las coincidencias en el discurso podrán verse afectadas en los hechos, cuando ya no se hable sobre empleo y salarios en forma abstracta, sino que se vea el marco numérico para los ajustes salariales. Pero igual no es dato menor el aggiornamiento de posturas (y el desplome de tabúes) que se verifica en representantes de la izquierda uruguaya, tanto si están en el gobierno o en los gremios.
Al inicio del encuentro en la sede sindical, el secretario de Finanzas del PIT-CNT, Fernando Pereyra, destacó el valor de la reunión para conocer de primera mano lo que el gobierno maneja o piensa sobre temas laborales, y pasó el mensaje de que en los primeros días de la administración se han dado señales confusas, con propuestas que se ponen arriba de la mesa y luego se aclara que no es tan así o se dejan de lado.
Los sindicatos, al igual que las empresas, prefieren previsibilidad, buena información, señales claras y rumbo definido.
El gobierno respondió múltiples preguntas, muchas más de las que los sindicalistas habían acordado previamente, pero no hubo anuncios concretos ni otras novedades. Los funcionarios transmitieron que luego de Semana de Turismo serán convocados los consejos superiores de salarios en modalidad pública y privada, y que además, en la primera quincena de mayo, habrá un encuentro con todas las cámaras empresariales (incluso algunas chicas o de segundo y tercer nivel) y a todos los sindicatos, para presentar un análisis sobre la economía y el panorama de empleo y salarios.
Obviamente, la atención principal de los representantes obreros estaba en el nuevo marco de negociación salarial. Lorenzo y Brenta dijeron que no habrá pautas, sino lineamientos generales, para dar mayor flexibilidad a la búsqueda de acuerdos entre patrones y empleados. Además, se indicó que para medición de evolución de precios no se tomará exclusivamente el Indice de Precios al Consumo (IPC), que es el medidor de inflación, sino el indicador más apropiado para cada caso (lo que podrá ser tipo de cambio u otros).
¡Y eso se vio con buenos ojos, parece! Hasta hace poco, sólo se admitía IPC pasado y las expresiones de “IPC futuro” o “inflación proyectada”, iban directo a la bandeja de spam. Ya se aceptó “inflación estimada” con correctivos futuros y ahora hasta parece que se podría renunciar al IPC como medidor.
Hablaron varios temas, incluso los posibles tratados de libre comercio (TLC) que generan anticuerpos inmediatos. La referencia que había hecho el canciller Luis Almagro a la posibilidad de que pasara de nuevo “el tren” de un acuerdo con Estados Unidos, fue una de las alertas, incluso aún cuando el funcionario fue uno de los que argumentó en contra de que Uruguay iniciara el camino de un acuerdo comercial con ese país.
Pero los gobernantes tranquilizaron a los gremialistas y todo terminó con abrazos y caras sonrientes. La casilla de spam de los sindicatos se ha achicado en los últimos tiempos. Se han ido borrando varios títulos y expresiones referentes, como las asociaciones entre el Estado y compañías privadas, pago de la deuda y otros tabúes de otrora.
El sindicalista Pereira dijo ante la posibilidad de acuerdos salariales de largo plazo, que "no hay por qué cerrarse". Es la idea de no oponerse a una propuesta sin ver el real contenido de la misma. Eso puede aplicarse a muchos temas y algunos gremialistas ya hablan de no temer a un TLC, sino de interesarse por su contenido.
Como con la fábrica de celulosa, que se justificaba el apoyo con el argumento de que nadie podía negarse a una inversión tan grande para el país, así como con otros tabúes que han ido cayendo, la aceptación de un TLC será cuestión de tiempo. Quizá lo más difícil sea que Estados Unidos vuelva a estar proclive a esos tratados.
Sin plebiscitos ni referendum contra gobierno de izquierda
El gobierno de Tabaré Vázquez terminó sus cinco años sin que tuviera que enfrentar una instancia de voto popular contra alguna de sus medidas.
Se podrá decir que no hubo leyes que fueran un antígeno para los sindicatos, de esas que generan reacción inmediata como para promover un referéndum e intentar derogarla, o un plebiscito para bloquearla desde una enmienda constitucional. Pero el primer gobierno del Frente Amplio habilitó la competencia en telecomunicaciones, promovió asociaciones con privados, ratificó la privatización de las jubilaciones y, por ejemplo, aprobó una ley para conceder a privados otra terminal de contenedores. Eso, más tibio, en el gobierno de Jorge Batlle mereció un intento de referéndum.
Los sindicatos no aplicaron la misma regla que tuvieron en un gobierno colorado que con uno frentista.
Durante el gobierno de Luis Lacalle hubo cuatro iniciativas de consulta: una del gremio de Antel contra parte de la “Ley de Empresas Públicas”, otra del sindicato de Pluna contra toda la ley; una de los gremios de educación pública por presupuesto cuotificado y otro del sindicato del BPS contra una reforma jubilatoria.
El segundo gobierno de Julio Sanguinetti enfrentó otros cuatro recursos: referéndum contra la Ley de Promoción de Inversiones, otro del gremio de UTE contra Ley de Marco energético, uno de ATSS por enmienda contra AFAPs y otro del gremio judicial por autonomía presupuestal.
Al gobierno de Batlle le interpusieron cinco iniciativas; una de sindicatos de ANP y AFE contra la Ley de Urgencia, otra de Sutel contra reforma de Antel, una del sindicato de AFE contra reforma ferroviaria, la del gremio de ANCAP contra la reforma del ente y la del sindicato de OSE para estatizar los servicios de agua potable y saneamiento.
Los gremios obreros han ido mudando su pensamiento sobre la economía, la relación Estado-privados y otros asuntos, pero la carga de iniciativas populares contra proyectos de colorados y blancos, y la ausencia de esos recursos en el gobierno del Frente, parecen deberse más a la afinidad partidaria que al aggiornamiento ideológico.
Fuente: Diario El Observador, Uruguay, sábado 13 de marzo de 2010.
Los programas de correo electrónico tienen una función que permite a los usuarios impedir que le lleguen todos los e-mails que le envían, para evitar que se llene la casilla con mensajes de promociones de artículos o servicios no deseados. Es lo que se conoce como “spam” o “correo no deseado”
Los programas de computación para evitar el ingreso masivo de “spam” se basan en la fijación de filtros para que cuando llega uno de esos e-mails, en lugar de caer en la “bandeja de entrada”, inmediatamente sea derivado a una carpeta de “correo no deseado” y el usuario los pueda eliminar, agrupados, de un toque. Por ejemplo, eso ocurre con los e-mails que usan el vocablo “viagra”, con ofertas de esas pastillas vinculadas al rendimiento sexual.
Hasta hace poco tiempo, los sindicatos obreros tenían muchas palabras claves en un imaginario programa anti-spam: muchas expresiones que producían alergia ideológica eran desechadas sin consideración alguna. Si el mensaje traía algo de privatización, apertura comercial, desindexación, equilibrio fiscal, inmediatamente iba derivado a una carpeta de esas que no se tienen en cuenta.
Eso ha cambiado. El jueves 11 de marzo se encontraron dirigentes sindicales con autoridades de gobierno y la imagen fue de reunión de confraternidad. Los abrazos y besos que se cruzaron gobernantes y sindicalistas no son apenas una imagen de “luna de miel” por nuevo gobierno mezclado con afinidad partidaria-electoral. La llegada de la izquierda al gobierno derivó en la apertura del debate sobre economía y salarios a una perspectiva más amplia que la del pasado, que estaba acotada por límites ideológicos que fueron removidos.
En el gobierno, la coalición Frente Amplio tuvo que hacerse cargo y responsable de medidas que antes criticaba. El mundo cambió con el desbarranque de la Unión Soviética, la RDA y países satélites, con la globalización económico-financiera, y además, para Latinoamérica, la llegada de la izquierda al poder hizo caer prejuicios sobre política económica.
Aquellos tabúes económicos se han ido demoliendo por la fuerza de los hechos.
Lo llamativo de la reunión gobierno-sindicatos no es la foto de los abrazos, aunque pueda sorprender tanta cordialidad entre representantes obreros y un equipo económico de gobierno, sino el mapa de coincidencias que quedó configurado.
Del gobierno, estuvieron por Economía y Finanzas, el ministro Fernando Lorenzo, el subsecretario Pedro Buonomo y el director de Asesoría Macroeconómica, Andrés Masoller; y por Trabajo y Seguridad Social, el ministro Eduardo Brenta, el subsecretario Nelson Loustaunau y el director de Trabajo, Julio Baráibar. Enfrente estuvo el Secretariado de la central sindical PIT-CNT.
Las coincidencias en el discurso podrán verse afectadas en los hechos, cuando ya no se hable sobre empleo y salarios en forma abstracta, sino que se vea el marco numérico para los ajustes salariales. Pero igual no es dato menor el aggiornamiento de posturas (y el desplome de tabúes) que se verifica en representantes de la izquierda uruguaya, tanto si están en el gobierno o en los gremios.
Al inicio del encuentro en la sede sindical, el secretario de Finanzas del PIT-CNT, Fernando Pereyra, destacó el valor de la reunión para conocer de primera mano lo que el gobierno maneja o piensa sobre temas laborales, y pasó el mensaje de que en los primeros días de la administración se han dado señales confusas, con propuestas que se ponen arriba de la mesa y luego se aclara que no es tan así o se dejan de lado.
Los sindicatos, al igual que las empresas, prefieren previsibilidad, buena información, señales claras y rumbo definido.
El gobierno respondió múltiples preguntas, muchas más de las que los sindicalistas habían acordado previamente, pero no hubo anuncios concretos ni otras novedades. Los funcionarios transmitieron que luego de Semana de Turismo serán convocados los consejos superiores de salarios en modalidad pública y privada, y que además, en la primera quincena de mayo, habrá un encuentro con todas las cámaras empresariales (incluso algunas chicas o de segundo y tercer nivel) y a todos los sindicatos, para presentar un análisis sobre la economía y el panorama de empleo y salarios.
Obviamente, la atención principal de los representantes obreros estaba en el nuevo marco de negociación salarial. Lorenzo y Brenta dijeron que no habrá pautas, sino lineamientos generales, para dar mayor flexibilidad a la búsqueda de acuerdos entre patrones y empleados. Además, se indicó que para medición de evolución de precios no se tomará exclusivamente el Indice de Precios al Consumo (IPC), que es el medidor de inflación, sino el indicador más apropiado para cada caso (lo que podrá ser tipo de cambio u otros).
¡Y eso se vio con buenos ojos, parece! Hasta hace poco, sólo se admitía IPC pasado y las expresiones de “IPC futuro” o “inflación proyectada”, iban directo a la bandeja de spam. Ya se aceptó “inflación estimada” con correctivos futuros y ahora hasta parece que se podría renunciar al IPC como medidor.
Hablaron varios temas, incluso los posibles tratados de libre comercio (TLC) que generan anticuerpos inmediatos. La referencia que había hecho el canciller Luis Almagro a la posibilidad de que pasara de nuevo “el tren” de un acuerdo con Estados Unidos, fue una de las alertas, incluso aún cuando el funcionario fue uno de los que argumentó en contra de que Uruguay iniciara el camino de un acuerdo comercial con ese país.
Pero los gobernantes tranquilizaron a los gremialistas y todo terminó con abrazos y caras sonrientes. La casilla de spam de los sindicatos se ha achicado en los últimos tiempos. Se han ido borrando varios títulos y expresiones referentes, como las asociaciones entre el Estado y compañías privadas, pago de la deuda y otros tabúes de otrora.
El sindicalista Pereira dijo ante la posibilidad de acuerdos salariales de largo plazo, que "no hay por qué cerrarse". Es la idea de no oponerse a una propuesta sin ver el real contenido de la misma. Eso puede aplicarse a muchos temas y algunos gremialistas ya hablan de no temer a un TLC, sino de interesarse por su contenido.
Como con la fábrica de celulosa, que se justificaba el apoyo con el argumento de que nadie podía negarse a una inversión tan grande para el país, así como con otros tabúes que han ido cayendo, la aceptación de un TLC será cuestión de tiempo. Quizá lo más difícil sea que Estados Unidos vuelva a estar proclive a esos tratados.
Sin plebiscitos ni referendum contra gobierno de izquierda
El gobierno de Tabaré Vázquez terminó sus cinco años sin que tuviera que enfrentar una instancia de voto popular contra alguna de sus medidas.
Se podrá decir que no hubo leyes que fueran un antígeno para los sindicatos, de esas que generan reacción inmediata como para promover un referéndum e intentar derogarla, o un plebiscito para bloquearla desde una enmienda constitucional. Pero el primer gobierno del Frente Amplio habilitó la competencia en telecomunicaciones, promovió asociaciones con privados, ratificó la privatización de las jubilaciones y, por ejemplo, aprobó una ley para conceder a privados otra terminal de contenedores. Eso, más tibio, en el gobierno de Jorge Batlle mereció un intento de referéndum.
Los sindicatos no aplicaron la misma regla que tuvieron en un gobierno colorado que con uno frentista.
Durante el gobierno de Luis Lacalle hubo cuatro iniciativas de consulta: una del gremio de Antel contra parte de la “Ley de Empresas Públicas”, otra del sindicato de Pluna contra toda la ley; una de los gremios de educación pública por presupuesto cuotificado y otro del sindicato del BPS contra una reforma jubilatoria.
El segundo gobierno de Julio Sanguinetti enfrentó otros cuatro recursos: referéndum contra la Ley de Promoción de Inversiones, otro del gremio de UTE contra Ley de Marco energético, uno de ATSS por enmienda contra AFAPs y otro del gremio judicial por autonomía presupuestal.
Al gobierno de Batlle le interpusieron cinco iniciativas; una de sindicatos de ANP y AFE contra la Ley de Urgencia, otra de Sutel contra reforma de Antel, una del sindicato de AFE contra reforma ferroviaria, la del gremio de ANCAP contra la reforma del ente y la del sindicato de OSE para estatizar los servicios de agua potable y saneamiento.
Los gremios obreros han ido mudando su pensamiento sobre la economía, la relación Estado-privados y otros asuntos, pero la carga de iniciativas populares contra proyectos de colorados y blancos, y la ausencia de esos recursos en el gobierno del Frente, parecen deberse más a la afinidad partidaria que al aggiornamiento ideológico.
Fuente: Diario El Observador, Uruguay, sábado 13 de marzo de 2010.
