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09.02.10

Uruguay: mejor que lo malo, lejos de lo ideal

La misión del Banco Mundial estimó que Uruguay está mejor que el promedio latinoamericano, pero muy lejos de los estándares de los países desarrollados; José Mujica se interesó por créditos blandos.
Por Nelson Fernández Salvidio

Aparece como un “todo bien”, pero no es tan así. La misión del Banco Mundial se llevó de Montevideo una imagen muy buena del futuro presidente, José Mujica, y de su elenco. Se fue con una visión positiva de Uruguay, como país, por un sistema político estable, por dirigentes partidarios que estando en gobierno o en oposición lucen responsables de lo que ocurre en su territorio y con su gente, por un recambio de administración que no genera mayores incertidumbres, y por una sociedad bastante integrada.

Todo eso luce mejor en contraste con Argentina, el vecino con raíces comunes no solo en historia, que sin embargo irradia una imagen de confrontación general, división política, fragmentación social irreconciliable e incertidumbre.

Claro, la comparación con la actual Argentina sería fácilmente favorable, pero los delegados del Banco Mundial vieron que Uruguay no solo sale favorecido en el espejo de los Kirchner, sino que también se destaca en un panorama regional más amplio y así lo transmitieron.

Pero también aclararon, durante las reuniones cerradas que mantuvieron entre semana en el hotel NH Columbia, que lo bueno no es para conformarse. Que hay otros ejemplos para mirar.

Luego de contar con la presencia de Mujica durante todas las reuniones del martes 2 de febrero, la gente del organismo internacional creyó que el presidente electo no se quedaría todo el miércoles y por la mañana anticipó una especie de síntesis. Pero Mujica escuchó eso, respondió, y también se quedó a atender el intercambio sobre el panorama de macroeconomía, que seguía hasta el mediodía.

Antes habían repasado las áreas de educación, infraestructura (tanto de transporte como de saneamiento), de comercio y logística, y agricultura y cambio climático.

Pedro Alba, un español que dirige la oficina del Banco Mundial para el Cono Sur y que tiene a Rusia como próximo destino, fue elegante al transmitir que Uruguay está mejor que el promedio de América Latina, pero lejísimos con relación a los países desarrollados. Su comentario fue matizado con elogios que no fueron cumplidos diplomáticos, sino su constatación: que Uruguay está bastante bien encauzado y tiene gobernantes que aciertan en sus preocupaciones y que están apoyados en buenos técnicos, que en algunos casos son de alto nivel.

Relación interesada

Mujica respondió con su tono suave, pausado, con alguna alegoría que da juego a más de una interpretación. “Deseo que tengamos una relación eficaz; y, ante la incertidumbre, no solo las puertas abiertas, sino las ventanas también”, expresó el nuevo jefe de Estado.

Cayó bien eso, porque se entendió que con la expresión “eficaz” Mujica estableció que no aspira a una relación necesariamente amistosa, del tipo que pudiera ser más expresiva que concreta, sino a la capacidad de lograr el efecto que se desea.

El veterano izquierdista fue más claro cuando especificó que prefiere “cultivar la relación con intereses”, como para evitar discusiones ideológicas y poder manejar una relación fructífera. Uruguay precisa créditos “blandos” (a largo plazo y con intereses razonables) y asistencia técnica, seguimiento de planes y controles.

Eso se lo puede dar el Banco Mundial para los asuntos en que se llegue a coincidencia de objetivos y caminos. ¿Para qué entrar en discusiones filosóficas si el asunto está en los problemas de Uruguay, la necesidad de resolverlos de la mejor manera y la plata para financiar esos planes?

El resultado de las reuniones de esta semana va a marcar el alcance de los acuerdos que se logren en los próximos meses, aunque dependerán mucho de factores exógenos: porque el futuro del Banco Mundial estará en juego durante las reuniones de sus accionistas (los gobiernos del mundo entero) que se harán en Washington el 24 y 25 de abril. Entonces se podrá definir una capitalización y la base de lineamientos para la política crediticia.

El banco tendrá en Uruguay un nuevo representante permanente que llegará en los próximos días, y nuevo director regional (el que sustituirá a Alba). Pero la mirada ya quedó establecida esta semana, tras las reuniones con el nuevo gobierno y también con la oposición, que se encargó de poner el acento en lo que no está tan en la superficie y que son problemas de larga data.

La estrategia de asistencia a los países (CPS, por la sigla en inglés de The Country Partnership Strategy) emergerá de lo conversado entre martes y jueves.

Pese al encuentro con la dirigencia colorada y blanca, que marcó críticas a la administración Vázquez y advertencias sobre riesgos que ven con Mujica, la misión del Banco Mundial se fue entusiasmada con el nuevo gobierno y convencida de que hay reformas que solo este dirigente tupamaro podrá encarar con éxito de apoyo y evitando resistencia gremial. Eso no es nada fácil, pero aparentemente Mujica fue convincente sobre su empuje.

La relación entre Uruguay y el Banco Mundial, que Mujica plantea como “interesada”, abre expectativas que se despejarán en el camino. A la izquierda nunca le había gustado eso de asumir compromisos con organismos internacionales, como en relación de “dependencia”, pero Mujica, como Vázquez, seguirá firmando acuerdos con ese organismo, endeudándose con esa institución, y asumiendo obligaciones en cronogramas de metas ligadas a desembolsos financieros.

Si aprovecha bien la sintonía exhibida esta semana, Mujica tendrá chance de que Uruguay se aleje más del promedio regional, y en sentido ascendente.

Nelson Fernández es Columnista del diario “El Observador” de Uruguay, Corresponsal en Uruguay del diario “La Nación” de Buenos Aires, Columnista de NuevoSiglo tv y Radio Oriental de Montevideo, y Representante de CADAL en Uruguay.

© “El Observador”, 6 de febrero de 2010.