13.08.03BOLIVIA EN ESTADO ESTACIONARIO
La simple contabilidad del crecimiento nos muestra que las economías pueden crecer por dos razones: Porque aumenta la dotación de factores, fundamentalmente el capital y el trabajo, o porque mejora la eficiencia de dichos factores. Siendo así, ¿cómo se explican las grandes diferencias en el crecimiento de países de características más o menos similares?Por Alejandro F. Mercado
La simple contabilidad del crecimiento nos muestra que las economías pueden crecer por dos razones: Porque aumenta la dotación de factores, fundamentalmente el capital y el trabajo, o porque mejora la eficiencia de dichos factores. Siendo así, ¿cómo se explican las grandes diferencias en el crecimiento de países de características más o menos similares? Esa una pregunta que inquieta a todos mis colegas economistas.
El Premio Nóbel de Economía, Robert E. Lucas, Jr., pensando en las diferencias de crecimiento observadas entre India, Egipto e Indonesia, se refería a la "naturaleza de la India". Nosotros, pensando en el crecimiento de nuestro país podemos referirnos a la "naturaleza de Bolivia".
La verdad a veces suele ser dolorosa, pero lamentablemente es la verdad. La economía muestra una tasa de crecimiento de largo plazo de solamente un 2.5 por ciento y, si consideramos el crecimiento de la población, el crecimiento per cápita estaría muy próximo a cero. La economía boliviana habría alcanzado su estado estacionario al que se refería el profesor Solow, donde todas las tasas de crecimiento de las variables agregadas son iguales a la tasa de crecimiento de la población, mientras que todas las tasas de crecimiento per cápita son iguales a cero.
Después del asentamiento de las reformas iniciadas en 1985 y el impulso que recibió la economía en la década del noventa por efecto de la capitalización, la tasa de crecimiento natural de la economía, tomando los años dorados, llegó al 4.7 por ciento. Ciertamente que muchos de nosotros nos alegramos pensando que nuestra economía había logrado cambiar su tendencia y que este cambio no se revertiría en el mediano plazo. Lamentablemente el sueño nos duró poco, pues el crecimiento retornó a su tendencia de largo plazo.
¿Qué ocurrió en este corto periodo de años dorados? Sin duda que aumentó la dotación de capital por el flujo de inversión extranjera directa asociado al proceso de capitalización, pero también, en este corto periodo, se observa un incremento en la eficiencia de los factores productivos. Con base en la sencilla teoría del residuo desarrollada por Solow, estimamos que, efectivamente, la productividad total de lo factores habría aumentado y que dicho aumento mostraba una relación directa con la tasa de crecimiento de la economía. La siguiente pregunta que nos hicimos fue: ¿Cómo se puede explicar la caída en la productividad durante los últimos años? o, con mayor precisión, ¿qué factores estarían actuando de manera negativa sobre la productividad total de los factores? Después de realizadas las estimaciones encontramos que el factor que en mayor grado influye de manera negativa sobre el crecimiento de la productividad y, por ende, en la tasa de crecimiento de la economía, es el aumento del gasto público. En palabras sencillas, cuando aumenta el tamaño del Estado respecto al tamaño de la economía, la eficiencia de los factores productivos cae, arrastrando inexorablemente hacia abajo la tasa de crecimiento de la economía.
Alejandro F. Mercado es Director del Instituto de Investigaciones Socio-Económicas de la Universidad Católica Boliviana. E-mail: amercado@ucb.edu.bo
La simple contabilidad del crecimiento nos muestra que las economías pueden crecer por dos razones: Porque aumenta la dotación de factores, fundamentalmente el capital y el trabajo, o porque mejora la eficiencia de dichos factores. Siendo así, ¿cómo se explican las grandes diferencias en el crecimiento de países de características más o menos similares? Esa una pregunta que inquieta a todos mis colegas economistas.
El Premio Nóbel de Economía, Robert E. Lucas, Jr., pensando en las diferencias de crecimiento observadas entre India, Egipto e Indonesia, se refería a la "naturaleza de la India". Nosotros, pensando en el crecimiento de nuestro país podemos referirnos a la "naturaleza de Bolivia".
La verdad a veces suele ser dolorosa, pero lamentablemente es la verdad. La economía muestra una tasa de crecimiento de largo plazo de solamente un 2.5 por ciento y, si consideramos el crecimiento de la población, el crecimiento per cápita estaría muy próximo a cero. La economía boliviana habría alcanzado su estado estacionario al que se refería el profesor Solow, donde todas las tasas de crecimiento de las variables agregadas son iguales a la tasa de crecimiento de la población, mientras que todas las tasas de crecimiento per cápita son iguales a cero.
Después del asentamiento de las reformas iniciadas en 1985 y el impulso que recibió la economía en la década del noventa por efecto de la capitalización, la tasa de crecimiento natural de la economía, tomando los años dorados, llegó al 4.7 por ciento. Ciertamente que muchos de nosotros nos alegramos pensando que nuestra economía había logrado cambiar su tendencia y que este cambio no se revertiría en el mediano plazo. Lamentablemente el sueño nos duró poco, pues el crecimiento retornó a su tendencia de largo plazo.
¿Qué ocurrió en este corto periodo de años dorados? Sin duda que aumentó la dotación de capital por el flujo de inversión extranjera directa asociado al proceso de capitalización, pero también, en este corto periodo, se observa un incremento en la eficiencia de los factores productivos. Con base en la sencilla teoría del residuo desarrollada por Solow, estimamos que, efectivamente, la productividad total de lo factores habría aumentado y que dicho aumento mostraba una relación directa con la tasa de crecimiento de la economía. La siguiente pregunta que nos hicimos fue: ¿Cómo se puede explicar la caída en la productividad durante los últimos años? o, con mayor precisión, ¿qué factores estarían actuando de manera negativa sobre la productividad total de los factores? Después de realizadas las estimaciones encontramos que el factor que en mayor grado influye de manera negativa sobre el crecimiento de la productividad y, por ende, en la tasa de crecimiento de la economía, es el aumento del gasto público. En palabras sencillas, cuando aumenta el tamaño del Estado respecto al tamaño de la economía, la eficiencia de los factores productivos cae, arrastrando inexorablemente hacia abajo la tasa de crecimiento de la economía.
Alejandro F. Mercado es Director del Instituto de Investigaciones Socio-Económicas de la Universidad Católica Boliviana. E-mail: amercado@ucb.edu.bo
