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07.05.09

Sobre cumbres y reuniones censuradas

Resulta irracionalmente contradictorio que una estructura de poder que lleva medio siglo censurándolo todo, se ocupe precisamente ahora de criticar variantes de posibles censuras establecidas por otros gobiernos. Si la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago es criticable por censurada, la Reunión del MNOAL de Cuba no es menos criticable.
Por Hilda Molina

En fecha reciente, la prensa escrita, radial y televisiva de Cuba, trasmitió insistentemente las informaciones, siempre muy críticas, que el Sr. Daniel Ortega, Presidente de Nicaragua, brindó sobre la V Cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago. El Sr. Ortega criticó fuertemente, entre otras cuestiones, el desarrollo a puertas cerradas de ese evento, porque según señaló, los pueblos no tuvieron la posibilidad de acceder a todo lo que allí se debatió. Basado en estos hechos, calificó a ese cónclave como una Cumbre censurada. Los medios informativos oficiales, los únicos existentes en el país, difundieron hasta el cansancio los más variados comentarios críticos oficiales sobre esa Cumbre; y repitieron de múltiples formas la comparecencia del Sr. Ortega. Además, esos voceros gubernamentales, obviamente en nombre de los jefes del país y haciendo suyas las críticas del Presidente de Nicaragua, fustigaron duramente a los que consideran responsables de la censura impuesta en la referida Cumbre.

Coincidiendo con estos acontecimientos que he reseñado, se produjo en Cuba otra reunión internacional. Como Presidente del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), el gobierno de la isla asumió la organización de la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación del MNOAL, que incluido su Segmento de Altos Funcionarios, sesionó en nuestra Patria entre el 27 y el 30 de este mes de mayo. Esa Reunión se inició con el Segmento de Altos Funcionarios y fue muy publicitada por la prensa nacional. Me llamó poderosamente la atención que los habituales medios encargados de informar a la población, fundamentalmente los televisivos, resaltaron desde el comienzo que tal evento se desarrollaba a puertas cerradas.

Confieso que carezco de experiencia en relación con las características y las normas de funcionamiento de estos cónclaves. Ignoro si deben o no efectuarse a puertas cerradas. Ignoro también si es justo calificarlos como censurados, únicamente porque sus organizadores deciden realizarlos a puertas cerradas. No obstante, aplicando los conceptos empleados por el Sr. Daniel Ortega y adoptados por el régimen de Cuba para calificar como censurada a la V Cumbre de las Américas, me permito afirmar que la Reunión Ministerial del Buró de Coordinación del Movimiento de Países No Alineados que sesionó en este país, también fue una Reunión censurada, pues los pueblos tampoco tuvieron la posibilidad de acceder a todo lo que allí se debatió.

Criticar los supuestos errores y problemas ajenos, al tiempo que incurren en similares problemas y errores, se ha convertido más que en una costumbre, en un vicio de las autoridades cubanas y por ende de sus voceros. Resulta irracionalmente contradictorio que una estructura de poder que lleva medio siglo censurándolo todo, se ocupe precisamente ahora de criticar variantes de posibles censuras establecidas por otros gobiernos. Ante la duda pregunto: ¿Merecen realmente estos eventos el calificativo de censurados?  En honor a la justicia considero que si la Cumbre de las Américas de Trinidad y Tobago es criticable por censurada, la Reunión del MNOAL de Cuba no es menos criticable, también por censurada. Son innegables las similitudes de ambos eventos al respecto.

Valoro la utilidad del ejercicio sano, ético y constructivo de la crítica. Sin embargo, criticar con ensañamiento los errores del prójimo, y al unísono cometer con creces esos mismos errores, es recurrir a la crítica malsana, es hipocresía, es fariseísmo. 

Fuente: http://hildamolina.blogspot.com/