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13.08.03

REGLAS PARA LA GOBERNABILIDAD

Que los países tengan gobernabilidad es un requisito fundamental para el progreso en paz. En el mundo globalizado quienes compiten son los países y por lo tanto se necesita no sólo la capacidad de sus empresas, sino que especialmente de sus Estados.
Por Cristián Larroulet

Que los países tengan gobernabilidad es un requisito fundamental para el progreso en paz. En el mundo globalizado quienes compiten son los países y por lo tanto se necesita no sólo la capacidad de sus empresas, sino que especialmente de sus Estados. Para tener Estados que resuelvan oportuna y eficazmente los problemas públicos no sólo son necesarios líderes políticos y servidores públicos con capacidad, sino que también son fundamentales las reglas e instituciones que colaboren al objetivo de un Estado eficaz.
Si uno observa los rankings internacionales Chile destaca en América Latina en materia de gobernabilidad, pero aún estamos lejos de los países más destacados en este plano a nivel mundial. Hemos tenido la capacidad para desarrollar reglas y crear instituciones que han facilitado la gobernabilidad del país. Sin embargo, debemos continuar avanzando y es por ello que me referiré a algunos aspectos que hoy están en el debate público y afectan a cada uno de los diferentes poderes del Estado.
La primera, es un principio y una regla que se ha aplicado durante los últimos 25 años en relación al sistema tributario. Esa regla, es la que señala que los impuestos deben ser parejos para todos los sectores productivos y que estos no deben discriminar entre la inversión extranjera y la nacional. En política pública esta regla es fundamental, ya que facilita enormemente la recaudación tributaria, necesaria para financiar el rol del Estado, y a la vez permite no producir distorsiones en la asignación de recursos de la economía, promoviendo así el progreso. Cuando no existe esta regla comienza la presión de los diferentes sectores o grupos corporativos para justificar que deben beneficiarse con un tratamiento tributario privilegiado. Estas presiones suelen sensibilizar a los sectores políticos produciendo conflictos y deteriorando la gobernabilidad del país. Hoy existe una grave amenaza a la regla pareja en materia de impuestos: la propuesta de colocar un Royalty a la minería extranjera. Con ello, claramente se estaría violando la regla, ya que se discriminaría en contra de la minería. Grave también es el impacto que el royalty tendría para el país, ya que después de casi 30 años, Chile rompería con su política de no discriminar en contra de la inversión extranjera.
La segunda regla, está relacionada directamente con el funcionamiento del Poder Legislativo y la capacidad de dar gobernabilidad al país a través del proceso de creación de leyes. Me refiero al sistema electoral. La experiencia mundial indica que cuando éste es de naturaleza proporcional se promueve la existencia de muchos partidos políticos, se favorecen las posturas extremas y por lo tanto se dificultan en forma importante los acuerdos políticos necesarios para la dictación de leyes. Por el contrario, los sistemas electorales mayoritarios, que alientan la formación de dos bloques políticos y que promueven el acercamiento de estos hacia el elector más moderado, han dado ejemplo en la historia política moderna de su capacidad para dar mayor gobernabilidad a los países.
En el caso de Chile, esta regla es el denominado sistema binominal que permite elegir a dos diputados y dos senadores por cada distrito y circunscripción electoral respectivamente. Este sistema promueve la existencia de dos grandes coalisiones y premia a la segunda mayoría, complementándose con el sistema electoral presidencial que elige en primera o segunda vuelta al candidato presidencial que posee más de la mitad de los votos del país. Esta regla ha resultado fundamental para el éxito de la transición política chilena y para que el país supere los vaivenes políticos y económicos que ha tenido el mundo durante la última década. Grafica muy bien lo anterior el que a pesar de la enorme crisis que, a raíz de los hechos de corrupción conocidos por todos, afectó al actual gobierno, éste haya podido alcanzar un acuerdo con la oposición y legislar en torno a materias tan sensibles como el financiamiento de la política y la modernización del Estado. Recientemente se ha propuesto modificar el sistema binominal con distintas modalidades. Ello sería un grave error dadas las consecuencias negativas que esta modificación tendría a la gobernabilidad del país. Este sistema debe ser mantenido, no obstante el signo del Gobierno que esté en el Poder Ejecutivo. Las reglas y las instituciones sirven al país como un todo, ya que disciplinan al sistema político ya sea con una mayoría de centro-izquierda o una de centro-derecha.
En el ámbito del Poder Judicial, se debate hoy día el rol de los Tribunales en relación a las violaciones de los derechos humanos. Aquí nuevamente aparecen los problemas que se producen cuando el sistema político no es capaz de generar instituciones adecuadas para la convivencia nacional. En la historia de la humanidad las leyes de amnistía han jugado el rol de reconciliar a los ciudadanos de una nación que ha sufrido profundas divisiones internas. En nuestro caso, esa Ley está siendo distorsionada al crearse la figura del secuestro permanente para una persona que, conforme a un análisis racional de los antecedentes, no puede estar viva. Esta realidad impide parte de la legítima reparación para las familias de las víctimas de las violaciones a los derechos humanos. La conveniencia nacional exige la mantención de las instituciones jurídicas que la promueven. Asimismo, deben crearse reglas e incentivos eficaces para que se esclarezca definitivamente lo sucedido con los detenidos desaparecidos.
En suma, reglas e instituciones como la no discriminación en materia tributaria, sistemas electorales que conformen dos grandes coaliciones y una legislación que colabore a borrar rencores resultan fundamentales para la mejor gobernabilidad de Chile y el progreso en paz y armonía.

Cristián Larroulet es Director Ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo http://www.lyd.com
Este artículo fue originalmente publicado en Libertad y Desarrollo y La Tercera