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13.08.03

EL PROYECTO VARELA, LA TRANSICIÓN QUE YA COMENZÓ

Durante muchos años han escrito y hablado sobre la realidad cubana, abundando las descripciones y análisis más o menos objetivos de nuestro pasado y presente y también las predicciones o propuestas para la transición. De esta manera se ha contribuido a la reflexión y se ayuda a la preparación para el cambio.
Por Oswaldo Payá Sardiñas

(A nombre del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela)

La Habana/ 1 de Julio de 2003
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Durante muchos años han escrito y hablado sobre la realidad cubana, abundando las descripciones y análisis más o menos objetivos de nuestro pasado y presente y también las predicciones o propuestas para la transición. De esta manera se ha contribuido a la reflexión y se ayuda a la preparación para el cambio. Pero en la mayoría de los casos se habla de la transición a partir del momento en que se produjo el cambio fundamental. Para decirlo en términos positivos, el momento en que el pueblo comienza a liberarse y ascender hacia los derechos y el régimen pierde el poder o el poder absoluto. Es decir, se habla de la transición pero se omite el cómo llegaremos a ese momento, se omite la etapa más importante o la que le daría inicio a la transición y a la que le llamaremos cambios. Para nosotros liberación.
Es casi una doctrina que la única variante de cambio que ve la mayoría fuera de Cuba, es muerte de Fidel Castro, otros minoritarios una supuesta intervención de Estados Unidos. En ambos casos se omite al pueblo de Cuba como protagonista del "cambio". Era muy difícil escuchar o leer algún trabajo donde ese momento del cambio, "el eslabón perdido" se mencione. Esto a mi entender no se debe en general a una posición negativa sino a una falta de fe en que el pueblo cubano sometido a la cultura del miedo fuese capaz de liberarse por sí mismo. Ese era el mito. Esa fidelización y americanización de la visión de la solución del problema cubano, se convirtieron también en barreras para la solidaridad.
Cuando pude hablar con el secretario de Estados Unidos de América Señor Collin Powell, le dije claramente que la solución del problema cubano le correspondía a los cubanos y no a los Estados Unidos, que lo queríamos hacer pacíficamente y entre cubanos y que lo único que esperábamos del mundo era apoyo moral. Su respuesta fue que los Estados Unidos no sólo respetaban esa solución pacífica entre cubanos, sino que esa era la posición de su gobierno.
Creo entonces que los que insisten en una americanización de la solución o del problema cubano, algo inaceptable para nosotros, no sólo buscan lo que rechazamos la mayoría de los cubanos, sino también el propio gobierno de los Estados Unidos. Esperamos que ahora no surja una doctrina de la europeización, que tendría la misma falta de fundamentos. Otro sentido de la americanización es la de los que sostienen que son los turistas y los inversionistas americanos los que van a traer los cambios en Cuba. Es la otra cara de una misma moneda.
Tampoco depositamos la esperanza de un supuesto cambio tras la muerte de Fidel Castro o en que este realice una apertura. "La piedra que desecharon los arquitectos vino a ser la piedra angular". El pueblo cubano es el protagonista del cambio. La contradicción esencial, el antagonismo es entre el régimen totalitario y el pueblo que quiere una vida más libre y humana. Durante años cientos de cubanos con mucho valor y con gran sacrificio y sufrimiento para las familias, hemos construido este movimiento cívico que ya es una realidad dentro de Cuba. Son muchas las iniciativas en el campo político, cultural y social encaminadas a promover y defender los derechos humanos, y los cambios pacíficos. No es merito de un Proyecto, porque toda esta actividad, durante años, que a tantos ha llevado a la cárcel es la que preparaba el cambio que parecía que nunca llegaría y que no podía llegar desde el pueblo.
Pero el cambio ya comenzó. Comenzó la primavera de Cuba, allí donde tenía que comenzar, en las mentes y los corazones de muchos cubanos que han dado el paso liberador firmando el Proyecto Varela. Durante mucho tiempo, sólo unos cientos de hombres y mujeres, activistas de derechos humanos, periodistas independientes y miembros de organizaciones políticas y cívicas, perseguidos pero libres, dieron testimonio y defendieron el cambio hacia la democracia en Cuba. Pero ahora son miles, decenas de miles los que han dado el paso como vanguardia de la sociedad.
El 10 de Mayo del 2002 cuando entregamos las primeras 11 020 firmas en la Asamblea Nacional del Poder Popular se abrió la Primavera de la Esperanza para Cuba. Ya nuestro país no ha vuelto a ser el mismo, muchos cubanos conocen el camino y se disponen a recorrerlo, otros, la mayoría, saben que existe, conocen el Proyecto Varela de nombre y lo buscan. El régimen teme que el pueblo lo conozca, porque la mayoría dentro de Cuba, aún personas cercanas al gobierno en distintos niveles, cuando conocen el proyecto, lo identifican como la solución pacífica entre cubanos, que necesita y prefiere el pueblo.
También por primera vez la mayoría de los exiliados cubanos pueden expresar su apoyo a una solución entre cubanos, nacida dentro de Cuba que es donde está el problema y por lo tanto es donde debe darse la solución.
Es esa y no otra la causa de este frenesí de ofensas y amenazas, de esta inundación de propaganda agresiva contra el pueblo y contra todo aquel en el mundo, que no acepte como normal, este orden de no derechos y el encarcelamiento -secuestro de decenas de luchadores pacíficos por los derechos humanos.
La causa de esa secuencia de maniobras represivas y de propaganda y de las movilizaciones masivas permanentes no está fuera de Cuba, sino en la contradicción esencial que hay entre el régimen y un pueblo que quiere renacer. La solución radical se llama Proyecto Varela. Pero no es un Proyecto en sí, siempre limitado y perfectible donde está el valor, sino en el movimiento cívico, el movimiento ciudadano que con ese signo se ha desarrollado en todo el país. Por eso con los cambios forzados a la Constitución que impuso el régimen en junio del 2002, sólo aumentaron las contradicciones internas que ya tenía la Constitución, aunque no se atrevieron a suprimir los artículos en que se apoya legalmente el Proyecto Varela. El asunto más grave es que el poder del régimen se sitúa por encima de la ley, del derecho y del pueblo soberano.
Recordaran los millones de firmas y movilizaciones forzadas y ridículas. En aquel momento el gobierno decía que se hacía contra Bush, pero el mundo sabía que eran porque el presidente Carter había revelado a los cubanos que existía un proyecto llamado Varela apoyado en la Constitución y que pide un Referendo. Ahora las marchas masivas y los insultos, son contra la supuesta ingerencia de España, Italia, y la Unión Europea, pero todos saben que el Proyecto Varela no se hizo en Madrid, ni en Roma, sino en Cuba y lo firman los cubanos desde Guantánamo hasta Pinar de Río. Ahora el régimen edita libros llenos de mentira que fracasan antes de ser distribuidos.
Por otra parte algunos preguntan por la unidad de la oposición, como si esta sólo pudiera existir en bloques o alianzas de figuras que firmen documentos conjuntos. Respetamos la libertad de opción en este sentido. Hemos logrado la unidad de cientos de activistas y lideres, de diversas agrupaciones, pero sobre todo de miles de ciudadanos integrándolos en esta campaña, en una dirección y un proyecto cívico con objetivos y métodos bien definidos y en el que el ciudadano es el protagonista principal. Esta unidad no pudo ser destruida por las maniobras divisionistas y las acciones de penetración de la contrainteligencia, que en el caso del Proyecto Varela no han hecho más que el ridículo. ¿Qué podía descubrir la Seguridad del Estado? ¿El texto del proyecto liberador que el propio Gobierno no se atreve a publicar? ¿La identidad de decenas de miles de cubanos que hemos presentado y seguiremos presentando al Gobierno la petición de Referendo con nuestros nombres y números de identidad? De nada le sirven estos recursos de la mentira y el miedo, que ahora estallan en una avalancha de represión y propaganda amenazante y ofensiva. Sólo han demostrado: LA IMPOTENCIA DE LA PREPOTENCIA ANTE EL PODER DE LOS SIN PODER.
En los siguientes procesos falsos realizados desde el mes de marzo de los 78 sancionados, 40 son dirigentes de los Comité Ciudadanos del Proyecto Varela y entre los demás prisioneros, la mayoría participó activamente, en una u otra etapa de esta campaña. En las actas de los juicios falsos consta esta participación como una supuesta prueba.
Hay que sumar siete activistas del proyecto Varela en Santiago de Cuba que fueron detenidos entre enero y febrero de este año y que ya fueron condenados. Dos de ellos el pasado 23 de junio. ¿Cuál ha sido el resultado, después de esta ola represiva e intimidación contra la sociedad?
Hay ahora cerca de cien equipos del Comité Ciudadano Gestor del Proyecto Varela en todo el país. En todas las provincias está presente. A cada equipo lo integran entre tres y diez personas y esto significa que son cientos de personas activas trabajando en esta campaña cívica y orientando a los ciudadanos. Esto no se hace en condiciones normales, no estamos en la Perestroika, sino bajo una ola represiva. Pero en esto consiste lo nuevo, este es el anuncio de que el cambio ya comenzó. Aun en este ambiente de terror e intolerancia, el movimiento cívico, el periodismo independiente, el reclamo de la liberación de los Prisioneros y la campaña del Proyecto Varela, no sólo viven si no que crece. Más personas quieren firmar y están firmando el proyecto. La campaña del proyecto Varela continua y continuará, hasta lograr la liberación de los prisioneros de la Primavera de Cuba, de todos los prisioneros políticos pacíficos y los derechos de todos los cubanos.
Ninguna acción represiva, ni esta situación de opresión nos impide ver en las personas que están vinculados al gobierno a cubanos también hermanos nuestros. Nos preocupa además que lo que muchos cubanos han creado con amor y que es positivo se deteriore más y se pierda. La realidad cubana es muy compleja y la transición será compleja. El gobierno no tiene ningún proyecto de apertura, ni de futuro. Su postura empuja a la confrontación entre cubanos. Pero Cuba somos todos, esta es nuestra patria y el hogar de todos los cubanos.
Ningún proyecto o programa será suficiente y justo si no lo elaboramos entre todos. Este es el espíritu del Proyecto Varela, no un diseño acabado de la Transición, sino un primer paso que da a los cubanos los derechos a la participación en la vida política, económica y cultural del país. Tampoco se agota en una petición formal, ni en la espera de respuesta de quienes violan los derechos constitucionales y todos los derechos civiles de los ciudadanos. Es el Proyecto Varela la única campaña de movilización pacífica y cívica por los derechos de todos los cubanos que continuará hasta lograrlos.
Dentro de esta campaña es necesario realizar el diálogo, un Diálogo Nacional donde participen todos los cubanos que quieran, sin exclusiones. Participará todo el que quiera hacerlo con respeto, incluso las personas del Gobierno si lo decidieran. Nadie podrá impedir que este se realice, ya que los cubanos tenemos la necesidad y la urgencia de trazar las líneas del cambio desde ahora. Sólo fruto de este diálogo saldrá ese programa de cambio que nos permitirá transformar la sociedad, teniendo a la persona como primer valor. Es el pueblo quien sabe como caminar para realizar su proyecto de justicia, de reconciliación y democracia, con total independencia nacional.
Apoyar a nuestro pueblo en sus aspiraciones de democracia y de reconciliación, para nosotros metas inseparables, significa solidaridad moral con esta campaña cívica que ya está en marcha dentro de la Isla. Los que ahora están en prisión no son un fracaso, sino una esperanza, verdaderas antorchas que iluminan en la oscuridad. El fatalismo de la confrontación y de que Cuba se hundirá en el mar, no prevalecerá. Cuba ya está cambiando y renacerá, libre y en paz para todos los cubanos.