¿QUÉ PUEDE HACER EL GOBIERNO POR LA ECONOMÍA PANAMEÑA?
Al enterarse de que soy economista, la gente suele preguntarme qué puede hacer el gobierno por la economía panameña. Cuando les respondo que el gobierno puede y debe hacer poco, la gente me pone cara de espanto.Por Javier Stanziola
Al enterarse de que soy economista, la gente suele preguntarme qué puede hacer el gobierno por la economía panameña. Cuando les respondo que el gobierno puede y debe hacer poco, la gente me pone cara de espanto. Cuando luego sugiero que el gobierno debería limitarse a crear un espacio donde se establecen y se hacen cumplir clara y transparentemente las leyes y donde el capital social sirve como base al sistema de Mercado, la cara de espanto se convierte en una de confusión.
Hace menos de cincuenta años, aquellos que se dedicaban a diseñar políticas de crecimiento económico confiaban en que la clave estaba en transferir capital físico -carreteras, maquinaria moderna- de los países del norte a los países en vías de desarrollo. Las tazas de crecimiento que se registraron durante esta época fueron utilizadas como evidencia de que ese tipo de políticas estaba rindiendo sus frutos.
Hoy sabemos que en realidad cualquier crecimiento económico real fue causado en mayor parte (60-80%) por factores que no tienen nada que ver con el capital físico. ¿Cuáles son estos factores? Aunque algunos economistas aún consideran este tema un misterio, para mí el asunto es claro. La clave de los verdaderos milagros económicos está en el capital social -redes sociales que se caracterizan por normas de confianza y ayuda mutua. Es por eso que hoy la mayoría de las organizaciones internacionales promueven la creación de capital social como la manera de establecer y mantener un sistema de Mercado y por consiguiente un crecimiento económico sostenible.
¿Por qué es tan importante el capital social? Porque el Mercado no es más que un sistema de complejas redes sociales. Imagínese que usted vaya a contratar a alguien para que administre sus negocios. Además de sus méritos académicos y administrativos, esta persona no sólo debe tener previos contactos de negocios sino que también debe inspirarle confianza. Si la persona no le inspira confianza, es probable que usted se la pasaría vigilando todas sus acciones todo el día. Esto no sólo disminuiría su productividad pero también la de su empleado. Igualmente, para que los consumidores compren, digamos, carros, ellos deben confiar que los vendedores van a ofrecerles un carro en buenas condiciones. Si la mayoría de los vendedores de carros tienen mala reputación, muy pocos consumidores confiarían en ellos y mucho menos comprarían carros. En ambos casos, al crear capital social el sistema de Mercado trabajaría más eficientemente: ya sea disminuyendo costos o incrementando ventas. Ahora imagínense un país entero con bajo niveles de capital social: Un país donde nadie confía ni en el jefe ni en el vecino de enfrente y la mayoría entiende lo de la ayuda mutua como cosa de tontos. Esto disminuiría la cantidad de redes sociales existentes, debilitando el Mercado y creando menos oportunidades de formar organizaciones civiles y voluntarias. Sin Mercado y acción voluntaria, el gobierno paternalista se presenta como la única alternativa.
Para mi es evidente y preocupante que Panamá no goza de altos niveles de capital social. Esto es evidente en el característico individualismo excesivo (el juegavivismo) que depende de forma ciega en el paternalismo gubernamental e ignora la posibilidad de que graves problemas sociales pueden ser solventados por medio de asociaciones voluntarias. Esto es preocupante porque decenas de estudios indican que los países que le sacaron provecho a las políticas de liberalización de la década pasada entendieron que no se puede pasar de un estado paternalista a un sistema de Mercado sin la presencia del capital social. Por ejemplo, ya es costumbre en Chile, Inglaterra y el este de Europa formar cabildos donde los ciudadanos, organizaciones sin fines de lucro y empresarios tienen la oportunidad de colaborar en el diseño e implementación de soluciones a problemas económicos y sociales.
¿Cuál ha sido el papel del gobierno en todo esto? En estos países los gobiernos han reformado las leyes creando incentivos para la formación de organizaciones civiles y el espacio político para devolver a estas organizaciones lo que se consideraba responsabilidad exclusiva del estado (servicios de educación, salud, las artes, etc.). Si esta idea suena tan buena, ¿por que no se hace mas a menudo? La razón es sencilla: los gobiernos tienen pocos incentivos para crear y mantener capital social. Después de todo, un país con altos niveles de capital social requiere menos de las decisiones coercitivas del gobierno y mas del Mercado y las decisiones formuladas por ciudadanos informados y libres.
¿Es el capital social un truco más de las organizaciones internacionales para justificar su existencia? Quizás. Pero la idea de que el Mercado funciona más eficiente y libremente en sociedades donde las normas de confianzas y ayuda mutua prevalecen es tan vieja como los griegos y romanos. En realidad, estos lazos sociales fueron debilitados por gobiernos paternalistas que nos hicieron creer que la única manera de resolver problemas y promover el crecimiento económico era incrementando impuestos y abriendo nuevas agencias gubernamentales. Ya es hora que dejemos de preguntar que puede hacer el gobierno por este país e involucrarnos directamente en el proceso de cambio del actual gobierno paternalista a un sistema de Mercado.
Por Javier Stanziola es economista y miembro de la Fundación Libertad (Panamá) http://www.fundacionlibertad.org.pa
Al enterarse de que soy economista, la gente suele preguntarme qué puede hacer el gobierno por la economía panameña. Cuando les respondo que el gobierno puede y debe hacer poco, la gente me pone cara de espanto. Cuando luego sugiero que el gobierno debería limitarse a crear un espacio donde se establecen y se hacen cumplir clara y transparentemente las leyes y donde el capital social sirve como base al sistema de Mercado, la cara de espanto se convierte en una de confusión.
Hace menos de cincuenta años, aquellos que se dedicaban a diseñar políticas de crecimiento económico confiaban en que la clave estaba en transferir capital físico -carreteras, maquinaria moderna- de los países del norte a los países en vías de desarrollo. Las tazas de crecimiento que se registraron durante esta época fueron utilizadas como evidencia de que ese tipo de políticas estaba rindiendo sus frutos.
Hoy sabemos que en realidad cualquier crecimiento económico real fue causado en mayor parte (60-80%) por factores que no tienen nada que ver con el capital físico. ¿Cuáles son estos factores? Aunque algunos economistas aún consideran este tema un misterio, para mí el asunto es claro. La clave de los verdaderos milagros económicos está en el capital social -redes sociales que se caracterizan por normas de confianza y ayuda mutua. Es por eso que hoy la mayoría de las organizaciones internacionales promueven la creación de capital social como la manera de establecer y mantener un sistema de Mercado y por consiguiente un crecimiento económico sostenible.
¿Por qué es tan importante el capital social? Porque el Mercado no es más que un sistema de complejas redes sociales. Imagínese que usted vaya a contratar a alguien para que administre sus negocios. Además de sus méritos académicos y administrativos, esta persona no sólo debe tener previos contactos de negocios sino que también debe inspirarle confianza. Si la persona no le inspira confianza, es probable que usted se la pasaría vigilando todas sus acciones todo el día. Esto no sólo disminuiría su productividad pero también la de su empleado. Igualmente, para que los consumidores compren, digamos, carros, ellos deben confiar que los vendedores van a ofrecerles un carro en buenas condiciones. Si la mayoría de los vendedores de carros tienen mala reputación, muy pocos consumidores confiarían en ellos y mucho menos comprarían carros. En ambos casos, al crear capital social el sistema de Mercado trabajaría más eficientemente: ya sea disminuyendo costos o incrementando ventas. Ahora imagínense un país entero con bajo niveles de capital social: Un país donde nadie confía ni en el jefe ni en el vecino de enfrente y la mayoría entiende lo de la ayuda mutua como cosa de tontos. Esto disminuiría la cantidad de redes sociales existentes, debilitando el Mercado y creando menos oportunidades de formar organizaciones civiles y voluntarias. Sin Mercado y acción voluntaria, el gobierno paternalista se presenta como la única alternativa.
Para mi es evidente y preocupante que Panamá no goza de altos niveles de capital social. Esto es evidente en el característico individualismo excesivo (el juegavivismo) que depende de forma ciega en el paternalismo gubernamental e ignora la posibilidad de que graves problemas sociales pueden ser solventados por medio de asociaciones voluntarias. Esto es preocupante porque decenas de estudios indican que los países que le sacaron provecho a las políticas de liberalización de la década pasada entendieron que no se puede pasar de un estado paternalista a un sistema de Mercado sin la presencia del capital social. Por ejemplo, ya es costumbre en Chile, Inglaterra y el este de Europa formar cabildos donde los ciudadanos, organizaciones sin fines de lucro y empresarios tienen la oportunidad de colaborar en el diseño e implementación de soluciones a problemas económicos y sociales.
¿Cuál ha sido el papel del gobierno en todo esto? En estos países los gobiernos han reformado las leyes creando incentivos para la formación de organizaciones civiles y el espacio político para devolver a estas organizaciones lo que se consideraba responsabilidad exclusiva del estado (servicios de educación, salud, las artes, etc.). Si esta idea suena tan buena, ¿por que no se hace mas a menudo? La razón es sencilla: los gobiernos tienen pocos incentivos para crear y mantener capital social. Después de todo, un país con altos niveles de capital social requiere menos de las decisiones coercitivas del gobierno y mas del Mercado y las decisiones formuladas por ciudadanos informados y libres.
¿Es el capital social un truco más de las organizaciones internacionales para justificar su existencia? Quizás. Pero la idea de que el Mercado funciona más eficiente y libremente en sociedades donde las normas de confianzas y ayuda mutua prevalecen es tan vieja como los griegos y romanos. En realidad, estos lazos sociales fueron debilitados por gobiernos paternalistas que nos hicieron creer que la única manera de resolver problemas y promover el crecimiento económico era incrementando impuestos y abriendo nuevas agencias gubernamentales. Ya es hora que dejemos de preguntar que puede hacer el gobierno por este país e involucrarnos directamente en el proceso de cambio del actual gobierno paternalista a un sistema de Mercado.
Por Javier Stanziola es economista y miembro de la Fundación Libertad (Panamá) http://www.fundacionlibertad.org.pa
