13.08.03REENCANTAR EL CENTRO
Las políticas públicas tienen también un rol fundamental en el desarrollo de las ciudades. Ello no es raro, porque en éstas hay problemas de transporte, delincuencia, contaminación, etc., que involucran al Estado, ya sea a través de los gobiernos comunales, regional o nacional.Por Cristián Larroulet
Las políticas públicas tienen también un rol fundamental en el desarrollo de las ciudades. Ello no es raro, porque en éstas hay problemas de transporte, delincuencia, contaminación, etc., que involucran al Estado, ya sea a través de los gobiernos comunales, regional o nacional. En el caso de Santiago, tanto por razones propias del desarrollo que lleva a las personas a vivir en las afueras del centro de la ciudad, como por las políticas gubernamentales, especialmente de vivienda, transporte y medioambiente, se ha fomentado el traslado de la población hacia sectores suburbanos, generando así un aumento considerable de población en comunas alejadas del sector central. De esta forma, mientras en la última década Santiago decreció en 10%, comunas como Quilicura, Puente Alto o Maipú presentaron tasas de crecimiento superiores al 80%.
La otra tendencia relevante es que el aumento explosivo de los habitantes del sector suburbano no fue acompañado de un mejoramiento e incremento en los servicios que el ciudadano demanda para tener calidad de vida dentro de una ciudad. Uno de estos servicios es un eficiente sistema de transportes desde el lugar de trabajo hasta el hogar.
Así, en la capital las horas punta de tráfico son entre las 7.00 y las 8.30 en la mañana y en la tarde entre las 18.00 y las 19.30, con lo cual es fácil deducir que los santiaguinos pasan muchas horas viajando en la locomoción colectiva, por lo cual durante la semana laboral no poseen el tiempo suficiente para hacer sus compras.
Algo muy similar ocurre con las necesidades de cultura y recreación. En las principales comunas de sectores medios y modestos hay escasez de parques, museos, espectáculos y lugares de esparcimiento.
La realidad descrita ha hecho que, en general, las personas y sus familias deban realizar sus compras durante los fines de semana, y por ello busquen oportunidades de recreación en lugares que combinen consumo y entretención. Así han surgido grandes centros comerciales en comunas como La Florida, Maipú y Las Condes, entre otras.
Lo anterior ha tenido un impacto en el centro de la ciudad, que el alcalde Lavín busca revertir ofreciendo servicios durante los fines de semana para satisfacer las necesidades de entretención, cultura y consumo. Esa política pública se justifica no sólo por el beneficio que acarrea para los habitantes de la comuna de Santiago, sino por los beneficios para toda la capital.
En efecto, el centro de la ciudad reúne importantes atributos que lo transforman en un lugar privilegiado para dar respuesta a las necesidades de los habitantes metropolitanos. Una de estas características es el escaso costo de acceder a él. Se estima que diariamente viajan a esa comuna más de un millón 800 mil personas, transformándola en la zona de la ciudad con mejor acceso. Más de 8.000 buses y toda la red del Metro confluyen en el centro de la ciudad, provenientes de prácticamente todos los sectores de la Región Metropolitana.
Por otra parte, la zona reúne las mejores alternativas de recreación. A modo de ejemplo, en Santiago hay una sala de cine por cada 9.000 habitantes. En La Florida, Puente Alto o Maipú la cifra supera los 30.000.
Algo similar acontece al analizar los museos disponibles. El centro concentra prácticamente toda la oferta de museos, incluyendo los de mejor nivel, como el de Arte Pre Colombino o el Histórico Nacional. En la misma línea, el Consejo de Monumentos Nacionales consigna en sus registros la suma de 113 monumentos al interior de la comuna de Santiago, distribuidos en zonas típicas, monumentos nacionales o públicos. Gran parte de éstos se encuentran expuestos permanentemente.
Lo mismo ocurre con las alternativas disponibles para las familias que desean asistir a servicios religiosos el día domingo. La disponibilidad de templos en el centro es 10 veces superior por habitante que el promedio del resto de las comunas. Esto es especialmente relevante en una población que, como lo demuestra el Censo, es en altísima proporción judeo-cristiana y que, por escasez de templos, no concurre a los servicios dominicales.
Además de tener el derecho y la obligación de aprovechar sus ventajas, la comuna de Santiago reúne características especiales para ofrecer a todos los santiaguinos y sus familias alternativas recreativas y culturales a un bajo costo, junto con la posibilidad de satisfacer las necesidades de consumo.
Reencantar el centro es, entonces, una medida que beneficia a todos los habitantes de la capital.
Cristian Larroulet V. es Director ejecutivo de Libertad y Desarrollo. Este artículo fue originalmente publicado en el diario La Tercera, el 3 de Junio de 2003
Las políticas públicas tienen también un rol fundamental en el desarrollo de las ciudades. Ello no es raro, porque en éstas hay problemas de transporte, delincuencia, contaminación, etc., que involucran al Estado, ya sea a través de los gobiernos comunales, regional o nacional. En el caso de Santiago, tanto por razones propias del desarrollo que lleva a las personas a vivir en las afueras del centro de la ciudad, como por las políticas gubernamentales, especialmente de vivienda, transporte y medioambiente, se ha fomentado el traslado de la población hacia sectores suburbanos, generando así un aumento considerable de población en comunas alejadas del sector central. De esta forma, mientras en la última década Santiago decreció en 10%, comunas como Quilicura, Puente Alto o Maipú presentaron tasas de crecimiento superiores al 80%.
La otra tendencia relevante es que el aumento explosivo de los habitantes del sector suburbano no fue acompañado de un mejoramiento e incremento en los servicios que el ciudadano demanda para tener calidad de vida dentro de una ciudad. Uno de estos servicios es un eficiente sistema de transportes desde el lugar de trabajo hasta el hogar.
Así, en la capital las horas punta de tráfico son entre las 7.00 y las 8.30 en la mañana y en la tarde entre las 18.00 y las 19.30, con lo cual es fácil deducir que los santiaguinos pasan muchas horas viajando en la locomoción colectiva, por lo cual durante la semana laboral no poseen el tiempo suficiente para hacer sus compras.
Algo muy similar ocurre con las necesidades de cultura y recreación. En las principales comunas de sectores medios y modestos hay escasez de parques, museos, espectáculos y lugares de esparcimiento.
La realidad descrita ha hecho que, en general, las personas y sus familias deban realizar sus compras durante los fines de semana, y por ello busquen oportunidades de recreación en lugares que combinen consumo y entretención. Así han surgido grandes centros comerciales en comunas como La Florida, Maipú y Las Condes, entre otras.
Lo anterior ha tenido un impacto en el centro de la ciudad, que el alcalde Lavín busca revertir ofreciendo servicios durante los fines de semana para satisfacer las necesidades de entretención, cultura y consumo. Esa política pública se justifica no sólo por el beneficio que acarrea para los habitantes de la comuna de Santiago, sino por los beneficios para toda la capital.
En efecto, el centro de la ciudad reúne importantes atributos que lo transforman en un lugar privilegiado para dar respuesta a las necesidades de los habitantes metropolitanos. Una de estas características es el escaso costo de acceder a él. Se estima que diariamente viajan a esa comuna más de un millón 800 mil personas, transformándola en la zona de la ciudad con mejor acceso. Más de 8.000 buses y toda la red del Metro confluyen en el centro de la ciudad, provenientes de prácticamente todos los sectores de la Región Metropolitana.
Por otra parte, la zona reúne las mejores alternativas de recreación. A modo de ejemplo, en Santiago hay una sala de cine por cada 9.000 habitantes. En La Florida, Puente Alto o Maipú la cifra supera los 30.000.
Algo similar acontece al analizar los museos disponibles. El centro concentra prácticamente toda la oferta de museos, incluyendo los de mejor nivel, como el de Arte Pre Colombino o el Histórico Nacional. En la misma línea, el Consejo de Monumentos Nacionales consigna en sus registros la suma de 113 monumentos al interior de la comuna de Santiago, distribuidos en zonas típicas, monumentos nacionales o públicos. Gran parte de éstos se encuentran expuestos permanentemente.
Lo mismo ocurre con las alternativas disponibles para las familias que desean asistir a servicios religiosos el día domingo. La disponibilidad de templos en el centro es 10 veces superior por habitante que el promedio del resto de las comunas. Esto es especialmente relevante en una población que, como lo demuestra el Censo, es en altísima proporción judeo-cristiana y que, por escasez de templos, no concurre a los servicios dominicales.
Además de tener el derecho y la obligación de aprovechar sus ventajas, la comuna de Santiago reúne características especiales para ofrecer a todos los santiaguinos y sus familias alternativas recreativas y culturales a un bajo costo, junto con la posibilidad de satisfacer las necesidades de consumo.
Reencantar el centro es, entonces, una medida que beneficia a todos los habitantes de la capital.
Cristian Larroulet V. es Director ejecutivo de Libertad y Desarrollo. Este artículo fue originalmente publicado en el diario La Tercera, el 3 de Junio de 2003
