13.08.03ALGUNAS CONTRADICCIONES DE CASTRO
Ya no podemos pedirle a Castro el derecho al debido proceso para los jóvenes fusilados, pero si podemos marcar la contradicción entre su crítica a la doctrina del “ataque preventivo” y su posterior justificación de los fusilamientos como una necesaria e inexorable medida para prevenir males mayores.Por Pedro Isern
El domingo 11 de mayo Pagina 12 publicó una entrevista a Fidel Castro realizada por el periodista Miguel Bonasso. En ella, el líder cubano intenta explicar los motivos de la ejecución de 3 jóvenes que secuestraron una embarcación en la Bahía de La Habana, con el objetivo de escapar de la isla. Según Castro, la extrema medida fue tomada porque, desde momentos antes del comienzo de la guerra en Irak, los Estados Unidos habían comenzado una campaña de agresión contra Cuba, consistente en incentivar el secuestro de aviones y embarcaciones para luego generar una crisis inmigratoria, que serviría de excusa al gobierno de Bush para librar una invasión militar a la isla, “verdadera reivindicación histórica” de un país que, sostiene Castro, no ha conciliado el sueño desde Bahía de Cochinos, con el objetivo de acabar con la revolución y sus logros. En palabras del mismo Castro: “...comparto la repulsa por la pena capital, pero las medidas (esto es, los fusilamientos) fueron necesarias para quebrar una ola de secuestros de aviones y barcos planeada para crear una crisis migratoria que sería el pretexto de un bloqueo naval que conduciría inevitablemente a una guerra”.
La asociación hecha por Castro entre los fundamentos y comienzo de una nueva campaña anti-cubana desde los Estados Unidos, que se relaciona cronológicamente con la guerra en Irak, da pie para marcar algunas contradicciones importantes en el discurso: primero, según el razonamiento seguido por el líder cubano, los fusilamientos son un verdadero “ataque preventivo” que lleva a cabo el gobierno de la isla para “evitar males mayores”, esto es, una hipotética crisis inmigratoria con los Estados Unidos. La contradicción no solo es de Castro sino también de Bonasso, que ha criticado el concepto de “ataque preventivo”, desarrollo teórico de la administración Bush que, en el intento de combatir al terrorismo, puede y va a debilitar un cimiento fundamental de la sociedad abierta, esto es, el principio de inocencia y el derecho a un juicio justo. Ya no podemos pedirle a Castro el derecho al debido proceso para los jóvenes fusilados, pero si podemos marcar la contradicción entre su crítica a la doctrina del “ataque preventivo” y su posterior justificación de los fusilamientos como una necesaria e inexorable medida para prevenir males mayores.
La segunda contradicción de Castro no está directamente relacionada a la entrevista realizada por Página 12, pero si lo está a un recurrente tema en su discurso y en el de aquellos que sistemáticamente apoyan la causa revolucionaria. Según Castro, la principal razón de los problemas económicos de la isla es el “bloqueo asesino” del que es victima el país desde hace cuatro décadas. Este argumento es repetido mecánicamente por sus admiradores y defensores a lo largo y ancho de la región. Sin embargo, es necesario marcar que lo que estaría impulsando Castro, en tanto eliminación del embargo, no es otra cosa que el incremento del comercio con los Estados Unidos. Es decir, Castro propone implícitamente como solución a su principal problema la posibilidad de comerciar con el país del norte. Para nuestra sorpresa tenemos aquí a un defensor del libre comercio escondido bajo el uniforme verde oliva.
Pero, ciertamente, cuando Castro se refiere al ALCA no deja de hacerlo en un tono critico, marcando las amenazas que la integración comercial en las América’s significará para los países débiles de la región. Esta misma contradicción se ve continuamente en las argumentaciones de la izquierda criolla. Es común ver en una manifestación carteles que se oponen al ALCA (esto es, al libre comercio con los Estados Unidos) al lado de carteles que denuncian el bloqueo a Cuba (esto es, denuncian la imposibilidad de la isla de comerciar libremente con los Estados Unidos como la principal causa que explica la crisis económica cubana).
Otra forma de marcar la contradicción es por el absurdo: según Castro, Bonasso y otros, la oposición al ALCA radica en la convicción que el libre comercio y la globalización ha empobrecido a los países subdesarrollados y enriquecido aún mas a los desarrollados, particularmente a los Estados Unidos. Pero, entonces, de ser así, aquellos países que mejor debiesen estar son los que comercian poco o nada con el país del norte, es decir...Cuba. Así es que, según los opositores al ALCA, los países que no comercien con los Estados Unidos estarán mejor que aquellos que si lo hagan. Parece claro que si el embargo (es decir, ausencia de comercio con los Estados Unidos) ha generado los daños que dicen que ha generado, el ALCA no puede ser la amenaza para los países pobres que ellos dicen que es. Parece ser que, o Castro y sus simpatizantes se contradicen en algo o Cuba debiese estar entonces agradecida por el embargo. Ojalá Bonasso aproveche las próximas diez horas con el señor Castro para preguntarle por esta contradicción, para preguntarle por los ataques preventivos, para preguntarle por los 79 periodistas independientes detenidos y condenados, para preguntarle...concretamente, para preguntarle.
Pedro Isern es Vicepresidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina www.cadal.org
El domingo 11 de mayo Pagina 12 publicó una entrevista a Fidel Castro realizada por el periodista Miguel Bonasso. En ella, el líder cubano intenta explicar los motivos de la ejecución de 3 jóvenes que secuestraron una embarcación en la Bahía de La Habana, con el objetivo de escapar de la isla. Según Castro, la extrema medida fue tomada porque, desde momentos antes del comienzo de la guerra en Irak, los Estados Unidos habían comenzado una campaña de agresión contra Cuba, consistente en incentivar el secuestro de aviones y embarcaciones para luego generar una crisis inmigratoria, que serviría de excusa al gobierno de Bush para librar una invasión militar a la isla, “verdadera reivindicación histórica” de un país que, sostiene Castro, no ha conciliado el sueño desde Bahía de Cochinos, con el objetivo de acabar con la revolución y sus logros. En palabras del mismo Castro: “...comparto la repulsa por la pena capital, pero las medidas (esto es, los fusilamientos) fueron necesarias para quebrar una ola de secuestros de aviones y barcos planeada para crear una crisis migratoria que sería el pretexto de un bloqueo naval que conduciría inevitablemente a una guerra”.
La asociación hecha por Castro entre los fundamentos y comienzo de una nueva campaña anti-cubana desde los Estados Unidos, que se relaciona cronológicamente con la guerra en Irak, da pie para marcar algunas contradicciones importantes en el discurso: primero, según el razonamiento seguido por el líder cubano, los fusilamientos son un verdadero “ataque preventivo” que lleva a cabo el gobierno de la isla para “evitar males mayores”, esto es, una hipotética crisis inmigratoria con los Estados Unidos. La contradicción no solo es de Castro sino también de Bonasso, que ha criticado el concepto de “ataque preventivo”, desarrollo teórico de la administración Bush que, en el intento de combatir al terrorismo, puede y va a debilitar un cimiento fundamental de la sociedad abierta, esto es, el principio de inocencia y el derecho a un juicio justo. Ya no podemos pedirle a Castro el derecho al debido proceso para los jóvenes fusilados, pero si podemos marcar la contradicción entre su crítica a la doctrina del “ataque preventivo” y su posterior justificación de los fusilamientos como una necesaria e inexorable medida para prevenir males mayores.
La segunda contradicción de Castro no está directamente relacionada a la entrevista realizada por Página 12, pero si lo está a un recurrente tema en su discurso y en el de aquellos que sistemáticamente apoyan la causa revolucionaria. Según Castro, la principal razón de los problemas económicos de la isla es el “bloqueo asesino” del que es victima el país desde hace cuatro décadas. Este argumento es repetido mecánicamente por sus admiradores y defensores a lo largo y ancho de la región. Sin embargo, es necesario marcar que lo que estaría impulsando Castro, en tanto eliminación del embargo, no es otra cosa que el incremento del comercio con los Estados Unidos. Es decir, Castro propone implícitamente como solución a su principal problema la posibilidad de comerciar con el país del norte. Para nuestra sorpresa tenemos aquí a un defensor del libre comercio escondido bajo el uniforme verde oliva.
Pero, ciertamente, cuando Castro se refiere al ALCA no deja de hacerlo en un tono critico, marcando las amenazas que la integración comercial en las América’s significará para los países débiles de la región. Esta misma contradicción se ve continuamente en las argumentaciones de la izquierda criolla. Es común ver en una manifestación carteles que se oponen al ALCA (esto es, al libre comercio con los Estados Unidos) al lado de carteles que denuncian el bloqueo a Cuba (esto es, denuncian la imposibilidad de la isla de comerciar libremente con los Estados Unidos como la principal causa que explica la crisis económica cubana).
Otra forma de marcar la contradicción es por el absurdo: según Castro, Bonasso y otros, la oposición al ALCA radica en la convicción que el libre comercio y la globalización ha empobrecido a los países subdesarrollados y enriquecido aún mas a los desarrollados, particularmente a los Estados Unidos. Pero, entonces, de ser así, aquellos países que mejor debiesen estar son los que comercian poco o nada con el país del norte, es decir...Cuba. Así es que, según los opositores al ALCA, los países que no comercien con los Estados Unidos estarán mejor que aquellos que si lo hagan. Parece claro que si el embargo (es decir, ausencia de comercio con los Estados Unidos) ha generado los daños que dicen que ha generado, el ALCA no puede ser la amenaza para los países pobres que ellos dicen que es. Parece ser que, o Castro y sus simpatizantes se contradicen en algo o Cuba debiese estar entonces agradecida por el embargo. Ojalá Bonasso aproveche las próximas diez horas con el señor Castro para preguntarle por esta contradicción, para preguntarle por los ataques preventivos, para preguntarle por los 79 periodistas independientes detenidos y condenados, para preguntarle...concretamente, para preguntarle.
Pedro Isern es Vicepresidente del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina www.cadal.org
