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18.07.08

Sebastián Piñera: Viajar en tiempos de campaña presidencial

En estos tiempos de globalización, los viajes de los presidenciales ya son parte de su agenda de campaña y cada vez irán en aumento, en un terreno en el que hasta ahora se movía con más comodidad la izquierda. Por eso, Sebastián Piñera tiene que poner todos los medios para ganar terreno en un ámbito en dónde es menos conocido.
Por Angel Soto

Sebastián Piñera acaba de realizar una gira que lo llevó a Colombia y Ecuador en el marco de su posicionamiento en materia de relaciones internacionales, en una clara señal que -a diferencia de lo que ha sido la derecha tradicional en estas materias- no entiende la política exterior como un mero intercambio comercial, sino que reafirma lo manifestado respecto de su interés y voluntad latinoamericanista, tendiente a desarrollar acuerdos estratégicos para concretar una verdadera integración en el marco de una política exterior que no sólo debiera estar marcada por las relaciones comerciales, los conflictos vecinales y las diferencias ideológicas, sino también por los temas sociales, culturales y de identidad que unen a los habitantes del continente. Hace poco tiempo estuvo en Perú y se espera que viaje a México, Brasil, Estados Unidos y ojala sean más. Recientemente, ha expresado: "Si existe la posibilidad de que sea Presidente debo tener relaciones con los demás presidentes de la región y estrechar lazos con ellos".

En Colombia, Piñera se reunió con Uribe, con quién no solo le une una amistad, sino también su reconocimiento a la labor del mandatario colombiano. Su lucha en contra del narcotráfico y la recuperación de la seguridad ciudadana lo hacen mirar con atención su trabajo y su presencia en el "concejo comunal", fue un ejemplo atractivo del estilo "ejecutivo en terreno", además de conocer la experiencia del plan de transporte de Bogotá, el Transmilenio.

A Quito viajó como "amigo de Ecuador". Se reunió con distintos líderes de opinión, pero lo más esperado fue su encuentro con el presidente Correa, la primera reunión con un líder de izquierda en la región. No es ningún misterio que tienen posiciones divergentes en distintas materias. Sin embargo, en el marco de la no intervención, reafirmó los lazos que unen históricamente a ambos países y da señales claras que -pese a las diferencias- se puede mirar el futuro en un trabajo común.

En estos tiempos de globalización, los viajes de los presidenciales ya son parte de su agenda de campaña y cada vez irán en aumento, en un terreno en el que hasta ahora se movía con más comodidad la izquierda. Allende al asumir en 1970 ya era conocido internacionalmente al igual que Aylwin. Los contrincantes de Piñera -Lagos e Insulza- premunidos de sus títulos internacionales se pasean "Urbi et Orbi" reafirmando su posicionamiento, en tanto que Alvear una vez que entre en carrera, quizás acuda a su experiencia como Canciller. Piñera tiene que poner todos los medios para ganar terreno en un ámbito en dónde es menos conocido.

La cancillería chilena, si bien esta informada y entregó información sobre la política exterior, seguramente esta inquieta, molesta, y le generan ruido estas visitas, tal vez más a la Presidenta que al Canciller porque el Ejecutivo –al igual que Lagos- cree que la política exterior es de su exclusiva incumbencia. Una diplomacia personalista en dónde no hay espacio para las opiniones ni mucho menos para la disidencia, en una clara demostración que Chile necesita una modernización y una democratización del manejo de las relaciones exteriores.

Los viajes al extranjero no suman votos directos, pero generan opinión y posicionamiento. No obstante, independiente de quién sea el candidato, ya son parte de la campaña presidencial.

Angel Soto es historiador, profesor en la Universidad de los Andes y miembro del Consejo Académico de CADAL.