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04.07.07

Cuestión de crédito

En Latinoamérica, las Pymes representan el 98% de las compañías. Dependiendo del país, aportan entre el 40% y 50% del PIB, y entre el 40% y 60% del empleo. Se estima que el 70% de los asalariados más pobres de Latinoamérica son dueños o empleados de pymes. Sin embargo, estas empresas no tienen un adecuado acceso al crédito que les permita sostenerse a sí mismas, y más importante aún, que les permita crecer.
Por Susan Kaufman Purcell

Uno de los atractivos del “socialismo revolucionario” del presidente Hugo Chávez es su retórica comprometida por mejorar significativamente el nivel de vida de los pobres no sólo en Venezuela, sino también en toda América Latina. Aunque mucho de la agenda de desarrollo de Chávez aún son sólo palabras, ha conseguido algunos logros, como la construcción de escuelas y clínicas, el acceso gratuito a la salud y la distribución de tierras para los campesinos que no las tienen.

En contraste al “socialismo revolucionario” de Chávez, el enfoque neoliberal al desarrollo, que el presidente de Venezuela critica cada vez que puede, ha traído pocos beneficios a los pobres de la región. Por el contrario, ha beneficiado más a aquellos que ya tenían educación y dinero, no ha generado el número de nuevos trabajos que había anticipado, y en algunos sectores ha aumentado aun más la gran brecha que existe entre las clases altas y bajas de la sociedad.

La ironía es que, a fin de cuentas, el “socialismo revolucionario” es un callejón sin salida que servirá poco para erradicar la pobreza o impulsar el crecimiento de la economía en Venezuela y otros países atraídos por el modelo de Chávez.  La economía neoliberal, por otro lado, tiene más posibilidades de generar un verdadero desarrollo si encuentra el camino para lograr que un mayor porcentaje de la población participe de sus beneficios. Una manera obvia para conseguirlo es generar más créditos disponibles para las pequeñas y medianas empresas (pymes). En Latinoamérica, éstas representan el 98% de las compañías. Dependiendo del país, aportan entre el 40% y 50% del PIB, y entre el 40% y 60% del empleo. Se estima que el 70% de los asalariados más pobres de Latinoamérica son dueños o empleados de pymes.

Sin embargo, estas empresas no tienen un adecuado acceso al crédito que les permita sostenerse a sí mismas, y más importante aún, que les permita crecer. Hay varias explicaciones para esta situación. Primero, forma parte de un problema general de acceso insuficiente al crédito del sector privado en la región. Para América Latina en su totalidad, el préstamo total al sector privado solo alcanza al 25% del PIB, comparado con una cifra del 76% para los países desarrollados.

Parte de la explicación es que no hay buenos sistemas de información crediticia para las pymes. Esto hace que prestarles dinero sea más riesgoso. A esto contribuye la tendencia creciente a favorecer a los deudores pobres frente a los acreedores con más recursos. Esto, combinado con ineficientes sistemas judiciales, aumenta los riesgos de extender créditos a las pymes. Los derechos de propiedad tampoco están bien establecidos, lo que significa que a menudo las pymes no tienen suficientes garantías colaterales para garantizar los préstamos. Esto es especialmente cierto para las que forman parte de la “economía informal”, que se estima representa entre un 40% y un 50% de la actividad de la mayoría de los países. Finalmente, la tradición burocrática latinoamericana es un estorbo. Las pymes no tienen el tiempo ni el conocimiento necesarios para llenar una tediosa cantidad de documentos que deben entregar para obtener un préstamo, ni tampoco el dinero para pagarle a una persona para que haga ese trabajo por ellas.

En el reconocimiento de la necesidad de aumentar el apoyo a la economía neoliberal y ayudar a resolver estos problemas, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció una nueva iniciativa para hacer más accesible el crédito a las pymes. Una parte de la iniciativa seguiría el modelo probado por la US Overseas Private Investment Corporation y ofrecer créditos a bancos para disminuir sus riesgos. La otra parte usaría créditos del Banco Interamericano de Desarrollo para entrenar a los bancos en evaluar la capacidad de pago de los clientes cuando no tengan un respaldo que garantice el prestamo o no exista la suficiente información sobre su historia crediticia.

Este tipo de iniciativas no sólo ayudarían al crecimiento de las pymes, también podrían ser adaptadas y aplicadas a un gran número de microempresas que tienen entre uno y tres individuos que no han conseguido acceso al credito para poder transformarse en pymes.

La discusión acerca de los pros y los contras de las llamadas reformas neoliberales ha llegado a ser muy polarizada y contraproducente. No es necesario para los latinoamericanos escoger entre dos extremos de un modelo capitalista que no beneficia adecuadamente a los pobres, y un socialista Estado-controlador que proporciona la igualdad a costa de la libertad, destruyendo en el proceso más riqueza de la que crea. Ayudar a que las pymes consigan acceso al crédito es un excelente primer paso en la creación de un capitalismo más inclusivo y socialmente justo para América Latina.
 
Susan Kaufman Purcell es Directora del Centro de Política Hemisférica de la Universidad de Miami.
Fuente: AméricaEconomía, 18 de junio, 2007.