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09.05.07

Cuarta epístola de Fidel Castro a los cubanos

Por Pablo Alfonso

Contrario a lo que muchos esperaban, el dictador Fidel Castro, estuvo ausente en el tradicional desfile del Primero de Mayo celebrado en la Plaza de la Revolución en La Habana.

En lugar de asistir al acto oficial por el Día del Trabajo, Castro mandó a publicar un nuevo artículo en la primera página de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, bajo el título de "Lo que se impone de inmediato es una revolución energética".

Castro apunto que "el Primero de Mayo es un buen día para hacer llegar estas reflexiones a los trabajadores y a todos los pobres del mundo", junto a la protesta por la libertad bajo fianza de Luis Posada Carriles.

El estilo paternalista y la intención didáctica, de pretensiones proféticas, de todos estos artículos firmados por Castro bajo el nombre de "reflexiones" del Comandante en Jefe, provocan la tentación de abordar el texto, como quien dijera: "Lectura de la cuarta epístola de Fidel a los cubanos, su visión del mundo".

En esta reflexión, el dictador cubano retomó la idea de cambiar todos los bombillos incandescentes que hay en el mundo por "bombillos ahorradores", pero añadió el "reciclaje de los electrodomésticos antiguos", como solución maravillosa para ahorro de combustible.

"Lo que se impone de inmediato es una revolución energética que consiste no solo en la sustitución de todas las luminarias incandescentes, sino también en el reciclaje masivo de todos los equipos domésticos, comerciales, industriales, transporte y de uso social, que con las tecnologías anteriores requieren dos y tres veces más energía", afirmó Castro.

En esencia, el contenido del texto, no es más que una divagación con visos de ensayo sobre agroeconomía mundial, en torno a la producción de etanol, esa obsesión que lo persigue en sus atribulados pensamientos.

La realidad es que no vale la pena detenerse a comentar ese artículo. El fondo de la cuestión es otro, tiene una urgencia más realista.

Muchos esperaban que Castro resurgiera de las sombras y ocupara su lugar en la tribuna el Primero de Mayo. El presidente de Bolivia, Evo Morales, clamaba que tenia informaciones de que "Fidel presidiría los festejos por el Día del Trabajo" y que volvería a sus funciones oficiales. Un poco más cauteloso, su colega venezolano, Hugo Chávez, marcaba distancia sin atreverse a tanto, pero sin dejar de ratificar que "Fidel está al mando".

Lo cierto es que Castro no está como para soportar esos fuertes  soles primaverales de Cuba. Ni siquiera en sus calores matinales. Lo peor -o lo mejor, depende de la óptica de cada- no es el problema del calor agobiante, es el estado emocional y psicológico del Comandante en Jefe.

Todo parece indicar que Castro es incapaz de articular todavía un discurso coherente. Ya antes de sus episodios gástricos y sus cirugías de emergencia, le costaba trabajo hacerlo. Nada indica que pueda lograrlo en su ya larga convalecencia de nueve meses.

El dictador cubano Fidel Castro está muerto políticamente. Por eso, su retorno al poder real es muy improbable. Lo grave para la sociedad cubana, es que la sombra de su presencia física se proyecta todavía sobre el régimen, con efectos paralizantes. La sombra de Castro le bloquea las puertas a cualquier intento de cambios económicos y políticos en la isla. Es una especie de vigilante del status quo.

Para el general Raúl Castro, el sucesor designado, ese estatus quo, permanecerá inalterable, mientras su hermano respire, mientras sobreviva físicamente, a pesar de cualquier limitación mental.

Aclaro, después de escribir esa última frase. No digo que Castro está loco, ni mucho menos. Considero que está enfermo, mentalmente enfermo, que le falta coherencia, precisión, que ha perdido el sentido de la realidad, de su entorno.

Quizás lo que en un momento fue un escenario favorable para la sucesión, se está convirtiendo ahora para el equipo dirigente cubano, en una pesadilla. La sombra del dictador paraliza cualquier movimiento.

Lo grave es que el país necesita con urgencia y el pueblo reclama, cada vez con más fuerza, definir un nuevo camino. Medio siglo de andar a tumbos por la misma senda acumulan ya demasiados fracasos, demasiados esfuerzos y sacrificios personales perdidos. La desesperanza también tiene límites. La pérdida de toda esperanza conduce al vacío, que es como decir al caos.

Fuente: www.cubapordentro.com