05.03.07El Grupo de Río
Por Angel Soto
Fuente: Infolatam
http://www.infolatam.com/analisis.php?id=3129
Se realizó en Guyana la XX Cumbre Presidencial del Grupo de Río. Un foro al que asisten sólo los mandatarios y cancilleres latinoamericanos, lo que fija una agenda exclusivamente regional. Denominado así en 1990, producto de la fusión del Grupo Contadora (1983) y del denominado Apoyo a Contadora (1985) que impulsaron la paz en Centroamérica, a lo largo de su historia ha buscado la cooperación política y económica, siendo un mecanismo de diálogo y concertación que lo ha convertido en un interlocutor representativo ante otros bloques.
En sus reuniones declara fortalecer los valores y la gobernabilidad democrática, la vigencia de las instituciones, el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos, la promoción de organismos, procesos de integración y cooperación regional. Así, por ejemplo, en La Paz en 1996 condenó la Ley Helms Burton, en San José el 2002 propuso combatir el flagelo de la pobreza y el 2003 en el Cusco promovió la creación de consensos que consoliden el orden democrático fortaleciendo los sistemas de partidos otorgando mayor confianza y participación ciudadana. Rechaza las medidas comerciales unilaterales por atentar contra el multilateralismo, el derecho internacional y las reglas de la OMC, y se preocupa de prevenir desastres naturales.
Difícil no compartir con sus loables objetivos. Sin embargo, ¿cuáles son sus resultados concretos? Latinoamérica no ha logrado superar ninguno de los flagelos que combate. La pobreza sigue enquistada, los partidos políticos son cuestionados, la participación ciudadana es baja, y la democracia es débil. En ese sentido, el Grupo de Río, al igual que los demás foros, cumbres, pactos, asociaciones, grupos y bloques latinoamericanos, históricamente ha demostrado ser inoperante al momento de resolver cuestiones concretas. La segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI está lleno de estas reuniones, mientras los latinoamericanos seguimos esperando una solución.
Esta XX cumbre tratará el desarrollo social y buscará un consenso para atacar sus problemas. La agenda se centra en el alivio a la pobreza, la ampliación de la educación y mejorar la asistencia médica. Además – a propuesta de Venezuela- planteará la necesidad de contar con nuevas fuentes de energía. Si ese es el objetivo, sorprenden las declaraciones que desean dejar en un segundo plano los asuntos comerciales e ingenuamente pretendan que no se ideologizará la reunión. Ambas actitudes demuestran una falta de realismo político, pues la solución a los problemas pasa por mejorar las economías, en tanto Venezuela ciertamente intentará levantar su bandera anti liberal y contraria a Estados Unidos, especialmente a días del inicio de la visita de Bush al continente.
En definitiva, esta cumbre del Grupo de Río se produce en una coyuntura poco propicia para los consensos regionales y será difícil conseguir acuerdos concretos. Sigue la tendencia histórica de estas reuniones que no pasan de las declaraciones de buena voluntad. Sin embargo, en esta oportunidad visiones del mundo se contraponen en la región y se corre el riesgo de caer en una catarsis populista antiglobalización. Es de esperar que al menos contemos con una instancia que, aunque poco efectiva, al menos mantenga su rol de interlocutor respetable ante el resto del mundo.
Fuente: Infolatam
Fuente: Infolatam
http://www.infolatam.com/analisis.php?id=3129
Se realizó en Guyana la XX Cumbre Presidencial del Grupo de Río. Un foro al que asisten sólo los mandatarios y cancilleres latinoamericanos, lo que fija una agenda exclusivamente regional. Denominado así en 1990, producto de la fusión del Grupo Contadora (1983) y del denominado Apoyo a Contadora (1985) que impulsaron la paz en Centroamérica, a lo largo de su historia ha buscado la cooperación política y económica, siendo un mecanismo de diálogo y concertación que lo ha convertido en un interlocutor representativo ante otros bloques.
En sus reuniones declara fortalecer los valores y la gobernabilidad democrática, la vigencia de las instituciones, el estado de derecho, el respeto a los derechos humanos, la promoción de organismos, procesos de integración y cooperación regional. Así, por ejemplo, en La Paz en 1996 condenó la Ley Helms Burton, en San José el 2002 propuso combatir el flagelo de la pobreza y el 2003 en el Cusco promovió la creación de consensos que consoliden el orden democrático fortaleciendo los sistemas de partidos otorgando mayor confianza y participación ciudadana. Rechaza las medidas comerciales unilaterales por atentar contra el multilateralismo, el derecho internacional y las reglas de la OMC, y se preocupa de prevenir desastres naturales.
Difícil no compartir con sus loables objetivos. Sin embargo, ¿cuáles son sus resultados concretos? Latinoamérica no ha logrado superar ninguno de los flagelos que combate. La pobreza sigue enquistada, los partidos políticos son cuestionados, la participación ciudadana es baja, y la democracia es débil. En ese sentido, el Grupo de Río, al igual que los demás foros, cumbres, pactos, asociaciones, grupos y bloques latinoamericanos, históricamente ha demostrado ser inoperante al momento de resolver cuestiones concretas. La segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI está lleno de estas reuniones, mientras los latinoamericanos seguimos esperando una solución.
Esta XX cumbre tratará el desarrollo social y buscará un consenso para atacar sus problemas. La agenda se centra en el alivio a la pobreza, la ampliación de la educación y mejorar la asistencia médica. Además – a propuesta de Venezuela- planteará la necesidad de contar con nuevas fuentes de energía. Si ese es el objetivo, sorprenden las declaraciones que desean dejar en un segundo plano los asuntos comerciales e ingenuamente pretendan que no se ideologizará la reunión. Ambas actitudes demuestran una falta de realismo político, pues la solución a los problemas pasa por mejorar las economías, en tanto Venezuela ciertamente intentará levantar su bandera anti liberal y contraria a Estados Unidos, especialmente a días del inicio de la visita de Bush al continente.
En definitiva, esta cumbre del Grupo de Río se produce en una coyuntura poco propicia para los consensos regionales y será difícil conseguir acuerdos concretos. Sigue la tendencia histórica de estas reuniones que no pasan de las declaraciones de buena voluntad. Sin embargo, en esta oportunidad visiones del mundo se contraponen en la región y se corre el riesgo de caer en una catarsis populista antiglobalización. Es de esperar que al menos contemos con una instancia que, aunque poco efectiva, al menos mantenga su rol de interlocutor respetable ante el resto del mundo.
Fuente: Infolatam
