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16.02.07

Una reunión parcializada y contradictoria en Cuba

Por Oscar Espinosa Chepe

El IX Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo finalizó en La Habana el 9 de Febrero, donde expertos del mundo entero, especialmente América Latina -algunos muy conocidos en Cuba por sus constantes visitas y retóricas desfasadas- participaron junto a especialistas cubanos para discutir problemas tan candentes para la humanidad. Sin embargo, estos encuentros periódicos, que pudieran ser beneficiosos, dejan resultados mediocres por su excesiva carga ideológica y análisis parcializados.

La globalización, fenómeno en general positivo, trae consigo en ocasiones también elementos dolorosos para los pueblos y en su desarrollo errores con consecuencias trágicas para sectores populares. De ahí, el examen periódico de su problemática  podría considerarse beneficioso. A su vez, es cierto que la humanidad ha logrado avances notables en la lucha contra la pobreza y el subdesarrollo, pero la miseria todavía pervive en muchas regiones como África y en un relativo alto grado en América Latina a pesar de los avances en la ciencia y la técnica logrados, que podrían permitir una vida digna a todos los seres humanos.

El mismo proceso de integración está acompañado de dificultades y a veces de retrocesos, e incluso de dolorosos partos para que puedan ejecutarse los acuerdos establecidos. Integrar economías muy distintas con grandes asimetrías constituye una tarea muy compleja y preñada de escollos, aunque también comporta ventajas para los países que llegan a la complementación en un mundo cada día más interconectado.

Europa para llegar al punto de integración actual tuvo que atravesar muchos años, y aún hoy no ha podido alcanzar determinados objetivos.  Por ello, no debe asombrar los problemas existentes en el MERCOSUR, el Pacto Andino, y en la concreción de los tratados de libre comercio entre Estados Unidos y naciones al sur del Río Grande. Tomando en consideración en ese último caso las abismales diferencias existentes entre el gran coloso del norte y las economías más débiles del sur.

Lo anterior es cierto, pero de ahí a verlo todo con un sentido negativo como siempre se presenta en los eventos celebrados en La Habana, sin observar los avances en muchas áreas del mundo, es como estar en el bosque y no ver los árboles. Actualmente, sectores enormes de la Humanidad avanzan hacia el futuro, de lo cual son ejemplos países tan importantes como China y la India, naciones donde vive el 40,0% de la población mundial. Esos países que se han abierto al mercado y liberado sus fuerzas productivas poseen crecimientos económicos impactantes a la vez que reducen sus ancestrales altos niveles de pobreza. Igual podría decirse de Vietnam, Corea del Sur, Malasia, Singapur, Taiwán o Chile, por mencionar algunas naciones.

Resulta paradójico y ridículo, entonces, que esta reunión se realice en La Habana, capital de un país autoaislado internacionalmente y cada día más dependiente de las dádivas de Venezuela; un país  crecientemente con  menos  autarquía económica, pues ya tiene que importar hasta el azúcar para consumo de la población. Es absurdo el tratamiento de los problemas de la conservación del medio ambiente, donde un por ciento elevadísimo del suelo ha sido salinizado, erosionado, compactado, en resumen degradado; donde se dilapidan los recursos hidráulicos, con la pérdida del 60,0% del agua bombeada para el consumo debido al mal estado de los conductos; donde las reservas de agua dulce, e incluso las aguas marítimas cercanas, tienen altos niveles de contaminación.

Es un contrasentido que en estas reuniones se discuta mucho sobre los problemas mundiales, pero en modo alguno se haga un análisis de la Cuba actual, inmersa desde hace años en una crisis que ha impactado todos los aspectos de la vida y que no se conoce cuando terminará, por el absurdo capricho de mantener un antinatural sistema totalitario.

En estas reuniones participan muchos economistas y especialistas cubanos realmente bien calificados, sin embargo, que se conozca lamentablemente esas personas aceptan esa situación de manera inexplicable, sin elevar sus voces de protesta y haciendo el coro a la mediocridad característica de estas reuniones, tornándose cómplices de la cortina de  falsedades  tendidas sobre el drama nacional. Esperamos que estos compatriotas comprendan la trascendencia del momento actual y la responsabilidad que ellos tienen con el pueblo cubano, así como dejen atrás el temor y coloquen los intereses de la nación por encima de todo.
 
Oscar Espinosa Chepe es Economista y Periodista Independiente en Cuba. Fue detenido y condenado en la oleada represiva de marzo del 2003 y posteriormente liberado con licencia extra-penal por motivos de salud.