26.12.06Centroamérica en busca de un lugar en el mundo
Por Rogelio Núñez
Fuente: Infolatam
http://www.infolatam.com/analisis.php?id=2501
Los países centroamericanos y del Caribe, en concreto la República Dominicana pues Cuba se encuentra en un contexto diferente, tienen un gran reto que afrontar a partir de 2007. Dada la debilidad de esta región que no es una potencia económica como México, Brasil o Argentina, ni tiene un modelo económico exitoso como Chile, ni posee recursos energéticos en abundancia como Perú, Bolivia y Venezuela, Centroamérica debe tratar de encontrar su lugar en el mundo.
En primer lugar, esta región debe convertir lo que siempre ha sido considerado como una maldición, su cercanía con los Estados Unidos, en una ventaja comparativa. La famosa, típica y tópica, frase de “tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos” (por otro lado referida a México) hay que transformarla en una bendición. China podrá ser más poderosa, pero Centroamérica se encuentra a escasas horas de vuelo de EE.UU, y eso no es un dato menor que es necesario manejar con inteligencia. En este sentido la firma en 2006 del CAFTA, tratado de libre comercio con USA y las negociaciones para firmar antes de 2008 un TLC con la Unión Europea se antojan como el camino adecuado.
En segundo lugar, si Centroamérica desea ser algo en el mundo debe acelerar su integración. Cinco estados en un territorio semejante a España es un sin sentido económico, aunque responda a realidades históricas. El pragmatismo debe primar sobre el nacionalismo simplón. No tienen porqué desaparecer las realidades nacionales pero la región debe recordar que su mayor bonanza económica está íntimamente unida a la creación en los años 60 del Mercado Común Centroamericano. Sacar las lecciones pertinentes de aquella experiencia, evitando caer en sus errores, es un buen camino para conseguir la unidad. En un mundo globalizado cinco pequeños estados tienen todas las de perder.
Sólo juntos estos países podrán afrontar algunos problemas que, si bien parecen nacionales, son en realidad de carácter global. Entre ellos el narcotráfico que se aprovecha de la debilidad de estos estados para infiltrarlos y utilizarlos como trampolín hacia México y los Estados Unidos. La violencia de las maras es transnacional por lo que la respuesta de los países centroamericanos debe ser coordinada y conjunta. Luchar de manera independiente es ineficaz y un suicidio.
Centroamérica debe decidir qué desea y qué papel quiere cumplir en el mundo. Las remesas no son una solución, al menos a largo plazo. El turismo es una oportunidad que no puede dejar escapar pero es necesario mejorar las infraestructuras y sobre todo garantizar la seguridad de los visitantes. Los países del istmo y del Caribe tienen que esforzarse en hacer de Centroamérica un lugar atractivo no sólo desde punto de vista paisajístico sino como lugar para invertir. Eso conlleva mucho trabajo pero las bases están puestas y dejar pasar ese tren sería condenar a Centroamérica a su definitiva africanización.
El año 2007 en la región se vivirá un solo proceso electoral, el que tendrá lugar a fines de año en Guatemala. Aunque aún queda mucho tiempo todo apunta a que la maldición de los partidos gobernantes en Guatemala se cumplirá una vez más. Es decir el partido gobernante no será capaz de seguir gobernando. Eso es lo que ha ocurrido desde la restauración de la democracia en 1986 y estos comicios de 2007 no se presentan diferentes. El bienintencionado pero poco resolutivo gobierno de Óscar Berger ha mantenido las buenas cifras macroeconómicas pero no ha logrado afrontar los problemas ni realizar reformas integrales. La violencia de las maras, el narcotráfico, la inequidad social, la debilidad del sistema político y de los partidos son herencias que tendrá que afrontar el futuro gobierno. Todo indica que será una lucha entre el izquierdista, y vinculado a escándalos económicos poco edificantes, Álvaro Colom y un candidato de la derecha que puede ser el ex militar Otto Pérez Molina, símbolo de la derecha autoritaria, o el ex vicepresidente con Álvaro Arzú, Luis Flores Asturias, quien encarna una derecha empresarial de rostro amable y liberal.
Además, habrá que estar muy atentos a los deseos reeleccionistas de Leonel Fernández en la República Dominicana, que pueden deslucir el buen desempeño económico del país y de su administración. Además, será un año clave para Óscar Arias en Costa Rica en su batalla, ya prácticamente ganada, de lograr aprobar el TLC con Estados Unidos. Pese a todo se avecinan fuertes protestas callejeras contra el tratado lideradas por los anquilosados sindicatos costarricenses. Pero sobre todo, los ojos de la comunidad internacional seguirán muy de cerca de Daniel Ortega en Nicaragua. El líder sandinista asumirá por segunda vez la presidencia. ¿Volverá a ser el revolucionario de los 80 o como Alan García estará domesticado? Todo indica que presentará un perfil más amable que hace 25 años, aunque nadie duda de su cercanía a Hugo Chávez y de que las reformas que acaben con el clientelismo caudillista en Nicaragua, con Ortega son una quimera ya que el nuevo presidente nicaragüense sólo desea una cosa: conservar el poder y proteger a su clientela.
Fuente: Infolatam, Madrid, 26 de diciembre de 2006
Fuente: Infolatam
http://www.infolatam.com/analisis.php?id=2501
Los países centroamericanos y del Caribe, en concreto la República Dominicana pues Cuba se encuentra en un contexto diferente, tienen un gran reto que afrontar a partir de 2007. Dada la debilidad de esta región que no es una potencia económica como México, Brasil o Argentina, ni tiene un modelo económico exitoso como Chile, ni posee recursos energéticos en abundancia como Perú, Bolivia y Venezuela, Centroamérica debe tratar de encontrar su lugar en el mundo.
En primer lugar, esta región debe convertir lo que siempre ha sido considerado como una maldición, su cercanía con los Estados Unidos, en una ventaja comparativa. La famosa, típica y tópica, frase de “tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos” (por otro lado referida a México) hay que transformarla en una bendición. China podrá ser más poderosa, pero Centroamérica se encuentra a escasas horas de vuelo de EE.UU, y eso no es un dato menor que es necesario manejar con inteligencia. En este sentido la firma en 2006 del CAFTA, tratado de libre comercio con USA y las negociaciones para firmar antes de 2008 un TLC con la Unión Europea se antojan como el camino adecuado.
En segundo lugar, si Centroamérica desea ser algo en el mundo debe acelerar su integración. Cinco estados en un territorio semejante a España es un sin sentido económico, aunque responda a realidades históricas. El pragmatismo debe primar sobre el nacionalismo simplón. No tienen porqué desaparecer las realidades nacionales pero la región debe recordar que su mayor bonanza económica está íntimamente unida a la creación en los años 60 del Mercado Común Centroamericano. Sacar las lecciones pertinentes de aquella experiencia, evitando caer en sus errores, es un buen camino para conseguir la unidad. En un mundo globalizado cinco pequeños estados tienen todas las de perder.
Sólo juntos estos países podrán afrontar algunos problemas que, si bien parecen nacionales, son en realidad de carácter global. Entre ellos el narcotráfico que se aprovecha de la debilidad de estos estados para infiltrarlos y utilizarlos como trampolín hacia México y los Estados Unidos. La violencia de las maras es transnacional por lo que la respuesta de los países centroamericanos debe ser coordinada y conjunta. Luchar de manera independiente es ineficaz y un suicidio.
Centroamérica debe decidir qué desea y qué papel quiere cumplir en el mundo. Las remesas no son una solución, al menos a largo plazo. El turismo es una oportunidad que no puede dejar escapar pero es necesario mejorar las infraestructuras y sobre todo garantizar la seguridad de los visitantes. Los países del istmo y del Caribe tienen que esforzarse en hacer de Centroamérica un lugar atractivo no sólo desde punto de vista paisajístico sino como lugar para invertir. Eso conlleva mucho trabajo pero las bases están puestas y dejar pasar ese tren sería condenar a Centroamérica a su definitiva africanización.
El año 2007 en la región se vivirá un solo proceso electoral, el que tendrá lugar a fines de año en Guatemala. Aunque aún queda mucho tiempo todo apunta a que la maldición de los partidos gobernantes en Guatemala se cumplirá una vez más. Es decir el partido gobernante no será capaz de seguir gobernando. Eso es lo que ha ocurrido desde la restauración de la democracia en 1986 y estos comicios de 2007 no se presentan diferentes. El bienintencionado pero poco resolutivo gobierno de Óscar Berger ha mantenido las buenas cifras macroeconómicas pero no ha logrado afrontar los problemas ni realizar reformas integrales. La violencia de las maras, el narcotráfico, la inequidad social, la debilidad del sistema político y de los partidos son herencias que tendrá que afrontar el futuro gobierno. Todo indica que será una lucha entre el izquierdista, y vinculado a escándalos económicos poco edificantes, Álvaro Colom y un candidato de la derecha que puede ser el ex militar Otto Pérez Molina, símbolo de la derecha autoritaria, o el ex vicepresidente con Álvaro Arzú, Luis Flores Asturias, quien encarna una derecha empresarial de rostro amable y liberal.
Además, habrá que estar muy atentos a los deseos reeleccionistas de Leonel Fernández en la República Dominicana, que pueden deslucir el buen desempeño económico del país y de su administración. Además, será un año clave para Óscar Arias en Costa Rica en su batalla, ya prácticamente ganada, de lograr aprobar el TLC con Estados Unidos. Pese a todo se avecinan fuertes protestas callejeras contra el tratado lideradas por los anquilosados sindicatos costarricenses. Pero sobre todo, los ojos de la comunidad internacional seguirán muy de cerca de Daniel Ortega en Nicaragua. El líder sandinista asumirá por segunda vez la presidencia. ¿Volverá a ser el revolucionario de los 80 o como Alan García estará domesticado? Todo indica que presentará un perfil más amable que hace 25 años, aunque nadie duda de su cercanía a Hugo Chávez y de que las reformas que acaben con el clientelismo caudillista en Nicaragua, con Ortega son una quimera ya que el nuevo presidente nicaragüense sólo desea una cosa: conservar el poder y proteger a su clientela.
Fuente: Infolatam, Madrid, 26 de diciembre de 2006
