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30.12.20

Continúan fabricando teorías de conspiración, voceros del socialismo real, adjudicándoselas a los EEUU.

Todas las naciones subyugadas generan hombres y mujeres adelantados al conjunto, que se exponen a todas las represiones posibles: escarnios, arrestos, detenciones sistemáticas, encarcelamientos, tratamientos inhumanos, crueles y degradantes y otros peores, y los cubanos no somos la excepción, pero los propagandistas del régimen, de seguro por encargo, descalifican a los actores de la sociedad civil autónoma, aduciendo que son fabricados por los EE UU, lo cual no resiste un análisis semiserio.
Por Librado Linares García

Los periodistas oficialistas se aplican en elaborar teorías conspirativas, que están orientadas a: ignorar el pavoroso panorama generador de grandes insatisfacciones presentes en la realidad cubana; trasladar el conflicto real y/o potencial creado, por la inoperancia socialista crónica hacia fuera, ubicándolo en el diferendo Cuba-EEUU y realizar un marcado énfasis en que, todo se reduce a la guerra simbólica que le hacen, al dominio de lo que se percibe por los sentidos, sin que eso tenga necesariamente un anclaje en la deplorable realidad cubana.

También se aferran en sostener la interpretación de una problemática dada a la luz de la lucha de clases, como si el capitalismo no se hubiera transformado sustancialmente. En la época en que Karl Marx realizó el diagnóstico de la modernidad capitalista, no existía prácticamente la clase media; la productividad del trabajo y del capital, así como la maduración institucional del Estado, con las consiguientes recaudaciones fiscales, eran muy bajas, de modo que las prestaciones sociales, los estándares laborales y las políticas orientadas a lograr la igualdad de oportunidades y la movilidad social ascendentes brillaban por su ausencia.

Los capitalistas han evolucionado pues se han dado una “ética empresarial” que “contempla los derechos y obligaciones entre la empresa y sus empleados, clientes, proveedores y vecinos, su responsabilidad con sus accionistas”, entre otros. Se ha producido una diversificación de la propiedad, ya sea por la emergencia de una multitud de micro, pequeñas y grandes empresas, de cooperativas, así como por la participación en la propiedad de los accionistas.

También la automatización y digitalización han disminuido sustancialmente la presencia en los ámbitos laborales del asalariado tradicional que llamó la atención de Marx: ahora, cada vez son menos, más cualificados y poseen unos ingresos que los pueden ubicar en la clase media; por otra parte, ha aumentado el sector terciario, en comparación del primario y secundario, con las implicaciones que eso conlleva. La economía naranja y ni qué hablar de la impronta que está dejando la cuarta revolución industrial en marcha ha dejado sin piso a los “desactualizados” propagandistas del socialismo real.

Los países en desarrollo le siguen los pasos a los más aventajados, de modo que se están consolidando las llamadas potencias emergentes (BRICS), zonas o conjuntos de naciones integradas, generadoras de sinergias de crecimiento y bienestar (ASEAN, Alianza del Pacífico y otros), así como otros países en ascenso catalogados como economías de mercado dinámicas. Si algo ha quedado verificado en la práctica, es el triunfo del capitalismo a escala planetaria, y por el contrario el más absoluto descalabro de las profecías de Marx. Los paupérrimos resultados de la gestión económica del régimen y de su alianza cimera: el ALBA, son un ejemplo elocuente de dicho fracaso.

Obviamente, existen diferentes niveles de desarrollo, de pobreza y de pobreza extrema en el mundo, pero están dadas por factores institucionales y culturales, o sea, no en todas partes existe el entramado institucional y legal que requiere una economía próspera, así como las creencias y actitudes bien establecidas de cómo se generan riquezas y oportunidades, pero el decursar de la humanidad se dirige en esa dirección.

Llama la atención sobremanera, como deliberadamente cuestionan la pertinencia de la pluralidad, democracia, derechos y libertades políticas, en el contexto del capitalismo, cuando en verdad el mercado, el Estado y la sociedad civil en los sistemas demoliberales gozan cada uno de una gran autonomía. En fin, son falacias orientadas a levantar una cortina de humo que esconda el fracaso, la dureza de la vida diaria, el oscurantismo y la falta de libertad en Cuba.

Prácticamente todas las naciones que han alcanzado niveles altos de desarrollo y bienestar poseen economía de mercado (capitalismo) y sistema demoliberal. Los regímenes autoritarios que han propiciado en buena lid el crecimiento económico desde la emergencia de las fuerzas del mercado, han terminado abonando el terreno de la democracia y el respeto de los derechos humanos.

Existe un viejo refrán que plantea: “el papel aguanta todo lo que le pongan”, y eso mismo se refleja en las argumentaciones de los defensores del establishment, cuando plantean que la triada: pluralidad, democracia y derechos y libertades políticas se pueden perfeccionar en el socialismo real cubano. Es como procurar la cuadratura del círculo, así pues, la esencia misma de la constitución vigente, y peor aún, la mentalidad de la clase política y sobre todo de las élites al más alto nivel poseen una marcada vocación totalitaria, para ellos la referida tríada es una mala palabra.

Pretender que las llamadas organizaciones de masas (CDR, FMC, CTC, ANAP y demás) actualicen sus mecanismos de participación, sus relatos, las formas para el encuentro y el debate y su liderazgo” y con ello hacer realidad la triada que nos ocupa, es negar su esencia, pues estas corporaciones están al servicio del poder totalitario, son “poleas de transmisión” del partido comunista, peor aún, del Primer Secretario del Comité Central del mismo. Tal es el caso que en el VIII congreso del PCC por realizarse, se actualizará sin tapujos, cuáles son las misiones y lógica de funcionamiento que deben observar. Decenas de años de vida artificial, vale decir, insufladas y financiadas desde arriba, han desnaturalizado las mismas, para bien del pueblo cubano.

Todas las naciones subyugadas generan hombres y mujeres adelantados al conjunto, que se exponen a todas las represiones posibles: escarnios, arrestos, detenciones sistemáticas, encarcelamientos, tratamientos inhumanos, crueles y degradantes y otros peores, y los cubanos no somos la excepción, pero los propagandistas del régimen, de seguro por encargo, descalifican a los actores de la sociedad civil autónoma, aduciendo que son fabricados por los EE UU, lo cual no resiste un análisis semiserio.

Las preguntas que hay que hacerse son las siguientes: ¿cómo se podría influir para producir una dinámica de cambios en Cuba si toda la economía, las finanzas, el comercio y los puestos de trabajos son potestativos del régimen, para ser usados como herramienta de dominación?, ¿tendrán los castristas autoridad moral para exigir que no les hagan, lo que ellos han realizado en demasía con los llamados movimientos sociales, partidos políticos y hasta guerrillas en el pasado, de cara a promover sus intereses? Los casos más emblemáticos que tenemos son las guerrillas del Congo y Bolivia financiadas y entrenadas por Cuba y encabezadas por el comandante Ernesto Che Guevara.

En todo caso, los castristas arrojaron las fuerzas vivas procambio, al uso de plataformas en INTERNET como única alternativa, pues en el artículo 55 de la actual constitución se le pone un cerrojo a la libertad de prensa como en pocos lugares del mundo. Realizar el ejercicio del periodismo a modo de ofrecerles información y argumentos a la sociedad, y con ello dinamizar la vida pública es válido en cualquier contexto y más en el cubano. En todo caso, el régimen está develando sus miedos y retorcidos instintos de conservación. De ahí que la solución de la problemática cubana necesite impulsar una transición sistémica, que consta de cuatro dimensiones básicas: política, económica, social y cultural.

Librado R. Linares García, sec. gral. Del MCR.
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