22.05.06El discurso de Bachelet: Cuatro ''grandes transformaciones'', pero nada nuevo en realidad
Por Angel Soto
Fuente: Infolatam
Espíritu de renovación y nuevas ideas, fue la propuesta que la Presidenta de Chile Michelle Bachelet pretendió presentar al país en su cuenta anual de este 21 de mayo del 2006. Sin embargo, sus cuatro anuncios, las "grandes transformaciones", como las denominó, no tienen nada de nuevo, y como siempre ocurre en este tipo de discursos -verdaderas liturgias de la democracia- los ciudadanos escuchamos un conjunto de generalidades sin medidas concretas. ¿Quién puede oponerse o criticar lo señalado? Más allá de un grupo pequeño de manifestantes que lanzaban piedras a la policía a varias calles del Congreso, el resto de los chilenos seguramente siguieron sus vidas normalmente sin alterar sus rutinas del día domingo en la mañana.
En un salón del Congreso Nacional, cuyo público más parecía al contratado en los programas de televisión a los cuales el director les dice cuando aplaudir, se plantearon los cuatro pilares del nuevo gobierno: Primero, la necesidad de una reforma al sistema de previsión, vale decir conseguir una vejez más digna. Segundo, aumentar y mejorar la calidad de la educación, especialmente la pre-escolar y el sistema de becas a nivel de la educación superior, esto último más pareció un aviso a los universitarios a fin de mantenerlos tranquilos, pues los estudiantes secundarios ya están movilizados. Más colegios, más infraestructura, perfeccionamiento docente, pero ninguna referencia al mejoramiento del sueldo de los profesores, que en definitiva es lo fundamental.
Los anuncios tercero y cuarto, son quizás más sugerentes. Se invertirá en innovación y emprendimiento para el desarrollo y la productividad; al tiempo que se fomentará la vida de los chilenos en barrios "amigables", con un entorno más seguro, en armonía con el medio ambiente y participación ciudadana.
En la tercera transformación, queda clara la influencia del Ministro de Hacienda Andrés Velasco. Se buscará incrementar el valor agregado a las exportaciones aumentando el gasto en innovación del 0,6% del PIB al 1,0% para el año 2010. Se fomentarán agencias regionales de desarrollo productivo y apoyo a los emprendedores para que mejoren sus productos a través de la simplificación burocrática, claro que si de anuncios se trata, el aumento de recursos para que más chilenos salgan a cursar estudios de postgrados al extranjero es -desde una perspectiva con visión de futuro- una de las medidas más importantes.
Sin dejarse llevar por las presiones políticas y el populismo de algunos políticos de gobierno y oposición, se despejó de manera certera la forma en que se gastarán los excedentes del cobre. De una manera prudente para que la prosperidad no sea transitoria se focalizará la utilización de los recursos en "inversión" social, no "gasto social". Mejoras en el equipamiento de hospitales, apoyo a Carabineros, maquinaria para la agricultura, aumento de capital para apoyar créditos a microempresarios, se suman a la importante tarea de mostrar una imagen de Chile en el extranjero que atraiga nuevos inversionistas.
El gobierno apuntó a lo correcto con la necesidad de fomentar la innovación en el país, pues nuestras propias autoridades demostraron su incapacidad y falta de iniciativa. Son buenas intenciones y medidas que se necesitan, es parte de lo que se debe hacer, pero más bien queda la sensación de un Chile que se gobierna con "piloto automático", en dónde la clase media mayoritaria está ausente. Por ejemplo, pese al bienestar del país, nada se habló de rebajas de impuestos.
El gobierno pretende ser de inclusión, pero no se puede gobernar sólo para los más postergados.
Es de esperar que lo planteado se cumpla y que las falencias y ausencias evidentes sean enmendadas. Eso es lo que esperamos todos los chilenos.
Ángel Soto es Profesor en la Facultad de Comunicación Universidad de los Andes e Investigador Asociado de CADAL.
Publicado en INFOLATAM (http://www.infolatam.com), 21 de mayo del 2006.
Fuente: Infolatam
Espíritu de renovación y nuevas ideas, fue la propuesta que la Presidenta de Chile Michelle Bachelet pretendió presentar al país en su cuenta anual de este 21 de mayo del 2006. Sin embargo, sus cuatro anuncios, las "grandes transformaciones", como las denominó, no tienen nada de nuevo, y como siempre ocurre en este tipo de discursos -verdaderas liturgias de la democracia- los ciudadanos escuchamos un conjunto de generalidades sin medidas concretas. ¿Quién puede oponerse o criticar lo señalado? Más allá de un grupo pequeño de manifestantes que lanzaban piedras a la policía a varias calles del Congreso, el resto de los chilenos seguramente siguieron sus vidas normalmente sin alterar sus rutinas del día domingo en la mañana.
En un salón del Congreso Nacional, cuyo público más parecía al contratado en los programas de televisión a los cuales el director les dice cuando aplaudir, se plantearon los cuatro pilares del nuevo gobierno: Primero, la necesidad de una reforma al sistema de previsión, vale decir conseguir una vejez más digna. Segundo, aumentar y mejorar la calidad de la educación, especialmente la pre-escolar y el sistema de becas a nivel de la educación superior, esto último más pareció un aviso a los universitarios a fin de mantenerlos tranquilos, pues los estudiantes secundarios ya están movilizados. Más colegios, más infraestructura, perfeccionamiento docente, pero ninguna referencia al mejoramiento del sueldo de los profesores, que en definitiva es lo fundamental.
Los anuncios tercero y cuarto, son quizás más sugerentes. Se invertirá en innovación y emprendimiento para el desarrollo y la productividad; al tiempo que se fomentará la vida de los chilenos en barrios "amigables", con un entorno más seguro, en armonía con el medio ambiente y participación ciudadana.
En la tercera transformación, queda clara la influencia del Ministro de Hacienda Andrés Velasco. Se buscará incrementar el valor agregado a las exportaciones aumentando el gasto en innovación del 0,6% del PIB al 1,0% para el año 2010. Se fomentarán agencias regionales de desarrollo productivo y apoyo a los emprendedores para que mejoren sus productos a través de la simplificación burocrática, claro que si de anuncios se trata, el aumento de recursos para que más chilenos salgan a cursar estudios de postgrados al extranjero es -desde una perspectiva con visión de futuro- una de las medidas más importantes.
Sin dejarse llevar por las presiones políticas y el populismo de algunos políticos de gobierno y oposición, se despejó de manera certera la forma en que se gastarán los excedentes del cobre. De una manera prudente para que la prosperidad no sea transitoria se focalizará la utilización de los recursos en "inversión" social, no "gasto social". Mejoras en el equipamiento de hospitales, apoyo a Carabineros, maquinaria para la agricultura, aumento de capital para apoyar créditos a microempresarios, se suman a la importante tarea de mostrar una imagen de Chile en el extranjero que atraiga nuevos inversionistas.
El gobierno apuntó a lo correcto con la necesidad de fomentar la innovación en el país, pues nuestras propias autoridades demostraron su incapacidad y falta de iniciativa. Son buenas intenciones y medidas que se necesitan, es parte de lo que se debe hacer, pero más bien queda la sensación de un Chile que se gobierna con "piloto automático", en dónde la clase media mayoritaria está ausente. Por ejemplo, pese al bienestar del país, nada se habló de rebajas de impuestos.
El gobierno pretende ser de inclusión, pero no se puede gobernar sólo para los más postergados.
Es de esperar que lo planteado se cumpla y que las falencias y ausencias evidentes sean enmendadas. Eso es lo que esperamos todos los chilenos.
Ángel Soto es Profesor en la Facultad de Comunicación Universidad de los Andes e Investigador Asociado de CADAL.
Publicado en INFOLATAM (http://www.infolatam.com), 21 de mayo del 2006.
