25.03.03CHILE: MOMENTOS TRASCENDENTES O PUNTOS DE INFLEXION
Existen momentos y hechos en la historia de los países que resultan ser trascendentes. Son momentos que cambian el futuro, afectando en forma significativa el devenir de los pueblos. Utilizando un lenguaje más matemático podemos denominarlos "puntos de inflexión" porque esos hechos alteran la trayectoria que los acontecimientos políticos y sociales tenían hasta ese momento.
Por Cristián Larroulet
Existen momentos y hechos en la historia de los países que resultan ser trascendentes. Son momentos que cambian el futuro, afectando en forma significativa el devenir de los pueblos. Utilizando un lenguaje más matemático podemos denominarlos "puntos de inflexión" porque esos hechos alteran la trayectoria que los acontecimientos políticos y sociales tenían hasta ese momento. Un ejemplo conocido de estos hechos fue el asesinato del Archiduque de Austria Francisco Fernando en Sarajevo en 1914 que detonó la I Guerra Mundial.
Tanto en el plano internacional como nacional estamos viviendo esos momentos. En efecto, el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York es uno de esos hechos. Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, está en guerra a partir de esa fecha. La sicología de la guerra está presente en su población ya que producto de ese ataque ésta percibió dramáticamente la amenaza que el terrorismo significaba para su seguridad. Estados Unidos desde Vietnam, es decir hace 27 años atrás, no se involucraba en un conflicto armado con la fuerza y protagonismo que lo hizo recientemente en Afganistán y desde el jueves recién pasado en Irak. En el futuro cercano no podemos descartar otras acciones bélicas de similar magnitud por parte de ese país. Esta realidad está cambiando el cuadro diplomático, político y económico internacional. Los países europeos están profundamente divididos y las estructuras de alianzas post caída del Muro de Berlín están siendo resquebrajadas. ¿Qué significa esto para Chile? Por razones de principios, cultura, seguridad y económicas nuestro país debe respaldar a Estados Unidos, tratando que la guerra sea breve y con las menores víctimas posibles. En las últimas semanas tanto la diplomacia norteamericana como la chilena han cometido errores. No tiene sentido insistir en ellos. En la hora actual Chile debe volver a hacer un esfuerzo por fortalecer sus relaciones con el país del norte. Si deseamos vivir en un país democrático y con progreso económico y social no podemos permanecer neutrales o partidarios de quien representa el atropello a los derechos humanos y a las normas más básicas en favor de la paz como es Saddam Hussein. Al respecto nuestro país debe a la brevedad sumarse con sus expertos en áreas como la salud, la educación, la infraestructura, etc. al grupo de naciones que colaborará en la reconstrucción de Irak.
En el plano nacional esos momentos trascendentes, esos "puntos de inflexión", se están presentando con especial claridad en dos de los poderes fundamentales del Estado. En efecto, el episodio del robo de documentos a la Corporación de Fomento de la Producción, para beneficiar a Inverlink y la reacción del Presidente de la República ha producido otro de esos momentos. La denominada "teoría del jarrón" utilizada por el Presidente Lagos para justificar el que los recursos iban a ser perdidos por los tenedores de los depósitos o de los activos que los respaldaban, produjo en el mercado de capitales una corrida que afectó a miles de personas las que perdieron una fracción no menor de su patrimonio. La falta de comprensión presidencial de lo importante que es la confianza y las expectativas en un mercado financiero moderno ha producido en la comunidad empresarial una nueva y diferente percepción sobre la capacidad del Poder Ejecutivo. Esto es especialmente delicado cuando restan aún tres años del período presidencial y cuando no se visualiza una mejora sustancial en los factores externos que inciden en la economía chilena. En estos momentos son mucho más importantes las expectativas y confianzas empresariales. Es urgente tratar de reparar el daño ya producido. Eso pasa por actuar con rapidez diseñando y aplicando con profundidad políticas públicas que restablezcan la confianza perdida. ¿Cómo hacerlo? No insistiendo en mayores alzas de impuestos, en más regulaciones, e implementando reformas pro mercado en las variadas áreas que lo necesitan.
También vive momentos trascendentes el Congreso Nacional y específicamente la Cámara de Diputados. Esta semana ello se ha podido comprobar al ver que la nueva Presidenta de la Cámara, Sra. Isabel Allende, ganó la votación correspondiente solo por un voto. A diferencia de lo que ha ocurrido en la Cámara durante los últimos 12 años en donde la Concertación ha tenido una mayoría abrumadora hoy ya no es así. La similitud en el respaldo electoral de ambas coaliciones, las consecuencias de los fenómenos de corrupción observados durante los últimos meses y la crisis de desconfianza que vive el conglomerado gobernante han producido prácticamente un empate al interior de ese hemiciclo. Esta realidad le otorga a la Alianza por Chile una gran oportunidad para defender y proponer sus ideas en el trámite legislativo. Hoy se puede pasar de los discursos testimoniales al trabajo legislativo de detalle que abra oportunidades a la libertad de los ciudadanos, a la iniciativa privada, a la modernización del Estado y a la focalización de los recursos en los más pobres. Los parlamentarios que tengan más claridad y voluntad van a aprovechar mejor este momento de cambios y con ello van a hacer una contribución para que el país recupere su capacidad de progreso.
En suma, tanto en el plano internacional como nacional, el país vive momentos trascendentes frente a los cuales debemos reaccionar. Permanecer pasivos o sin adaptarnos con la profundidad requerida a las nuevas realidades, nos puede traer graves consecuencias.
Cristián Larroulet es Director Ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo www.lyd.com
Existen momentos y hechos en la historia de los países que resultan ser trascendentes. Son momentos que cambian el futuro, afectando en forma significativa el devenir de los pueblos. Utilizando un lenguaje más matemático podemos denominarlos "puntos de inflexión" porque esos hechos alteran la trayectoria que los acontecimientos políticos y sociales tenían hasta ese momento. Un ejemplo conocido de estos hechos fue el asesinato del Archiduque de Austria Francisco Fernando en Sarajevo en 1914 que detonó la I Guerra Mundial.
Tanto en el plano internacional como nacional estamos viviendo esos momentos. En efecto, el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York es uno de esos hechos. Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, está en guerra a partir de esa fecha. La sicología de la guerra está presente en su población ya que producto de ese ataque ésta percibió dramáticamente la amenaza que el terrorismo significaba para su seguridad. Estados Unidos desde Vietnam, es decir hace 27 años atrás, no se involucraba en un conflicto armado con la fuerza y protagonismo que lo hizo recientemente en Afganistán y desde el jueves recién pasado en Irak. En el futuro cercano no podemos descartar otras acciones bélicas de similar magnitud por parte de ese país. Esta realidad está cambiando el cuadro diplomático, político y económico internacional. Los países europeos están profundamente divididos y las estructuras de alianzas post caída del Muro de Berlín están siendo resquebrajadas. ¿Qué significa esto para Chile? Por razones de principios, cultura, seguridad y económicas nuestro país debe respaldar a Estados Unidos, tratando que la guerra sea breve y con las menores víctimas posibles. En las últimas semanas tanto la diplomacia norteamericana como la chilena han cometido errores. No tiene sentido insistir en ellos. En la hora actual Chile debe volver a hacer un esfuerzo por fortalecer sus relaciones con el país del norte. Si deseamos vivir en un país democrático y con progreso económico y social no podemos permanecer neutrales o partidarios de quien representa el atropello a los derechos humanos y a las normas más básicas en favor de la paz como es Saddam Hussein. Al respecto nuestro país debe a la brevedad sumarse con sus expertos en áreas como la salud, la educación, la infraestructura, etc. al grupo de naciones que colaborará en la reconstrucción de Irak.
En el plano nacional esos momentos trascendentes, esos "puntos de inflexión", se están presentando con especial claridad en dos de los poderes fundamentales del Estado. En efecto, el episodio del robo de documentos a la Corporación de Fomento de la Producción, para beneficiar a Inverlink y la reacción del Presidente de la República ha producido otro de esos momentos. La denominada "teoría del jarrón" utilizada por el Presidente Lagos para justificar el que los recursos iban a ser perdidos por los tenedores de los depósitos o de los activos que los respaldaban, produjo en el mercado de capitales una corrida que afectó a miles de personas las que perdieron una fracción no menor de su patrimonio. La falta de comprensión presidencial de lo importante que es la confianza y las expectativas en un mercado financiero moderno ha producido en la comunidad empresarial una nueva y diferente percepción sobre la capacidad del Poder Ejecutivo. Esto es especialmente delicado cuando restan aún tres años del período presidencial y cuando no se visualiza una mejora sustancial en los factores externos que inciden en la economía chilena. En estos momentos son mucho más importantes las expectativas y confianzas empresariales. Es urgente tratar de reparar el daño ya producido. Eso pasa por actuar con rapidez diseñando y aplicando con profundidad políticas públicas que restablezcan la confianza perdida. ¿Cómo hacerlo? No insistiendo en mayores alzas de impuestos, en más regulaciones, e implementando reformas pro mercado en las variadas áreas que lo necesitan.
También vive momentos trascendentes el Congreso Nacional y específicamente la Cámara de Diputados. Esta semana ello se ha podido comprobar al ver que la nueva Presidenta de la Cámara, Sra. Isabel Allende, ganó la votación correspondiente solo por un voto. A diferencia de lo que ha ocurrido en la Cámara durante los últimos 12 años en donde la Concertación ha tenido una mayoría abrumadora hoy ya no es así. La similitud en el respaldo electoral de ambas coaliciones, las consecuencias de los fenómenos de corrupción observados durante los últimos meses y la crisis de desconfianza que vive el conglomerado gobernante han producido prácticamente un empate al interior de ese hemiciclo. Esta realidad le otorga a la Alianza por Chile una gran oportunidad para defender y proponer sus ideas en el trámite legislativo. Hoy se puede pasar de los discursos testimoniales al trabajo legislativo de detalle que abra oportunidades a la libertad de los ciudadanos, a la iniciativa privada, a la modernización del Estado y a la focalización de los recursos en los más pobres. Los parlamentarios que tengan más claridad y voluntad van a aprovechar mejor este momento de cambios y con ello van a hacer una contribución para que el país recupere su capacidad de progreso.
En suma, tanto en el plano internacional como nacional, el país vive momentos trascendentes frente a los cuales debemos reaccionar. Permanecer pasivos o sin adaptarnos con la profundidad requerida a las nuevas realidades, nos puede traer graves consecuencias.
Cristián Larroulet es Director Ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo www.lyd.com
