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07.03.06

Adiós Presidente, Adiós General

Por Angel Soto

Esta semana asistiremos a dos transmisiones de mando en Chile. Ambos, serán hechos históricos, no sólo porque una de ellas sea el cambio de Comandante en Jefe del Ejército y el otro permita que por primera vez asuma una mujer la presidencia de la república, sino porque se van dos hombres importantes en la historia reciente chilena.

Efectivamente, el general Juan Emilio Cheyre no sólo quedará en la historia del Ejército como uno de los mejores comandantes que ha tenido la institución. Sus dotes de liderazgo, don de mando, preparación profesional, son sin duda de lo mejor que hemos tenido, pero ciertamente serán sus "gestos" lo que nos permitirá recordarlo como el hombre que permitió al Ejército volver a ser de "todos los chilenos". Cheyre lo abrió a la ciudadanía, haciéndolo más cercano al común de las personas. Quienes piensen que los militares siguen siendo el ghetto de antaño están equivocados: Es el hombre que restableció la confianza de la sociedad civil en su Ejército.

Dos días después de este cambio de mando se realizará el traspaso de la banda presidencial de Ricardo Lagos a Michelle Bachelet. Nos despediremos del último presidente al estilo del siglo XX, pero saludaremos -es de esperar- a la primera presidenta del siglo XXI.

Ricardo Lagos también pasará a la historia como un hombre que cumplió su tarea de manera exitosa. No sólo lo recordaremos por su dedo acusador a Pinochet, ése que habló "por quince años de silencio", sino por su altura intelectual, liderazgo, tratados de libre comercio, etcétera, pero también por su personalismo, un autoritarismo paternalista típico de los políticos de antaño que son algunos de los rasgos que le pusieron un sello personal al gobierno que termina.

El retiro de Cheyre y Lagos también implica el cierre de ciertos procesos aún abiertos. Son de esos últimos hombres que quedan de la transición. Ambos participaron en ese recordado encuentro en El Escorial organizado por la Fundación Ortega y Gasset de Madrid a mediados de los noventa y que permitió un primer acercamiento entre el mundo socialista y el militar. El inicio de un proceso de conocimiento mutuo y de eliminación de las desconfianzas que diez años después ha dado sus frutos. Gracias Presidente, gracias General.

¿Qué harán después de dejar el mando? Ese es un tema que sólo les corresponde a ellos resolver. Sin embargo, una gran virtud es saber retirarse en el momento preciso. Cuestión que evidentemente Pinochet no supo.

Lagos debe saber que, como dice el refrán, segundas partes nunca han sido buenas. La historia también lo demuestra. Alguien podrá decir, "pero mire usted a Arturo Alessandri". Sí, quizás lo podemos conceder, pero veamos cómo terminó la primera. ¿Carlos Ibáñez?, abandonó el gobierno en 1958 tras una administración mediocre, mientras que Jorge Alessandri si bien culminó su discreto gobierno como -se diría hoy- con una "popularidad alta", no pudo sacarle dividendos exitosos en 1970, pese a que desde el momento mismo de dejar la presidencia se organizó el comité pro-retorno. Seguramente los "laguistas" tendrán la tentación de volver, de organizarse y hacer el lobby necesario, pero es de esperar que su líder comprenda que este es el momento de dar un paso al lado y permitir la "renovación" de la política.

Por su parte, el general Cheyre también sabe que su ingreso al mundo civil será observado. Sería fatal que el futuro general (r) aventurara una incursión política. No por su capacidad, por el contrario, ¡cuanta falta nos hacen parlamentarios con esa preparación! Sino porque estará en juego la despolitización misma del Ejército, cuestión fundamental de nuestra convivencia democrática.

Lo anterior es suficiente para decir no "Hasta luego", sino Adiós Presidente, Adiós General.

Angel Soto es Profesor en la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Chile) e Investigador Asociado de CADAL.