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24.02.06

Carta a Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz

Por Oscar Espinosa Chepe

Hemos leído con mucha atención su carta al Sr. George W. Bush, presidente de Estados Unidos de América, del 23 de Diciembre pasado, donde Usted se refiere a planteamientos recientes del Sr. Jimmy Carter, ex presidente de ese país y Premio Nóbel de la Paz, acerca de sus preocupaciones sobre el estado actual de esa nación y los problemas derivados para el mundo de políticas calificadas por él como inaceptables.

El Presidente Carter estuvo en Cuba hace unos años, en una visita que para nosotros ha sido memorable por la sabiduría que mostró, y su imparcialidad y objetividad al valorar los problemas cubanos. En un recordado discurso pronunciado en la Universidad de La Habana, a la vez que censuró a su propio país por sus políticas equivocadas con respecto a Cuba, tampoco fue remiso a denunciar la falta de democracia y respeto a los derechos humanos existentes en la Isla ante sus máximas autoridades.

Hay que recordar que en esa ocasión mencionó el Proyecto Varela por primera vez en público en Cuba, el cual reclama una consulta popular ajustándose a la Constitución vigente sobre la necesidad de respeto a la libertad de expresión y asociación; excarcelación de los presos políticos no vinculados a hechos de violencia y de sangre; posibilidad de los cubanos de poseer negocios privados; y cambios en la restrictiva y antidemocrática Ley Electoral vigente.

El Proyecto Varela reunió más de 10 mil firmas que la Constitución establece como requisito para convocar a un referéndum. Sin embargo, la respuesta del gobierno, a ese legal, moderado y pacífico pedido, fue desatar una enorme represión mediante el arresto y condena a penas de hasta 28 años de cárcel de 75 personas que han sido reconocidas por la organización Amnistía Internacional como prisioneros de conciencia.

A diferencia de Carter, Usted ha visitado muchas veces Cuba, y como hemos visto por nuestra televisión se ha alojado en hoteles lujosos, donde a los cubanos no se nos permite la estancia. Usted ha sido testigo del apartheid existente en nuestro país, sin que nunca se haya atrevido a denunciar tan bochornoso estado de cosas. No se ha interesado por conocer la situación de la población, la falta de libertad imperante y la continuada violación de los derechos humanos. Por el contrario, en todos sus planteamientos se observa una completa sumisión al totalitarismo, soslayando su alta responsabilidad ante el mundo en su condición de Premio Nóbel de la Paz.

En su carta, Usted menciona la reciente votación en la Asamblea General de la ONU, donde por abrumadora mayoría se condenaron las medidas de presión económica impuestas por el gobierno de Estados Unidos a Cuba desde hace muchos años. Pudiéramos estar de acuerdo con Usted en el apoyo a esta justa decisión de la comunidad internacional, pero nos parece que su posición sería aceptable, si con el mismo vigor aplaudiera las continuadas condenas a las autoridades de La Habana en la Comisión de la ONU por las violaciones de los derechos humanos de los cubanos.

Que conozcamos, jamás Usted ha protestado por las terribles condiciones que sufren los presos de conciencia y políticos en las cárceles de la Isla. Usted en diferentes oportunidades ha condenado el trato dado a los prisioneros en la prisión de la Base Naval de Guantánamo. Independientemente de que se trate de personas con cargos de terroristas, nosotros pudiéramos coincidir en que resulta inaceptable ese tratamiento, por lo que nos solidarizamos con los puntos de vista de Amnistía Internacional, Human Rights Watch y otras ONGs.

Respecto a sus criterios, los estimamos sin validez alguna, pues nunca hemos conocido una declaración suya respecto al trato que reciben los presos políticos y comunes en la Prisión Provincial de Guantánamo, a sólo unos kilómetros de la Base, y en las muchísimas cárceles existentes en Cuba.

Nos resulta contradictoria su posición de reclamar el cese de la pena de muerte en Estados Unidos, mientras se ha mantenido callado luego del fusilamiento de tres jóvenes cubanos negros en Abril de 2003, y las decenas de hombres que son mantenidos en pabellones de la muerte para en cualquier momento ser fusilados. La única actitud decente es reclamar la erradicación de la pena de muerte en todos los países del mundo, y no silenciar a conveniencia.

Estamos convencidos de que las políticas neoliberales y de capitalismo extremo han llevado a las sociedades latinoamericanas a la desesperación, el hambre y la miseria, demostrando la incapacidad de las mismas para traer felicidad y la prosperidad a los pueblos. Al mismo tiempo, el caso de Cuba ha develado que el capitalismo de estado - con su enorme despilfarro de recursos humanos, financieros y materiales- convierte a las personas en meras piezas de una gigantesca maquinaria estatal, que disfrazada de falso socialismo por una engañosa propaganda sobre la existencia de la propiedad social, es fuente de ruina e infelicidad para los ciudadanos.

Como dijimos, Usted ha estado en múltiples ocasiones en nuestro país, y desde hace tiempo debió hacer juicios más imparciales sobre nuestra caótica situación, y a la vez de rechazar la ingerencia extranjera en nuestros asuntos, debió también denunciar el bloqueo que el totalitarismo ha impuesto a la iniciativa y capacidad creativa de los cubanos durante mucho tiempo, sumiéndolos en la precariedad.

Usted debe conocer que aún en los campos de la educación, salud pública y seguridad social donde es cierto se dieron avances, más que nada por la laboriosidad y capacidad de mis compatriotas, lográndose desde hace muchos años lugares cimeros en América Latina, están presentes deterioros cualitativos y cuantitativos, y se pierde de forma paulatina lo alcanzado con tantos esfuerzos y sacrificios.

Por último, debemos recordar su imperdonable falta de interés por la injusta situación de la Dra. Hilda Molina, científica cubana a quien se niega el permiso de salida de Cuba para unirse a su hijo y nietos en Argentina desde hace más de diez años. También ha mostrado indiferencia ante la negativa del gobierno cubano de permitir a cinco pacíficas mujeres, seleccionadas por las Damas de Blanco, viajar a recibir el Premio Andrei Sajarov a la Libertad de Conciencia, otorgado por el Parlamento Europeo el 14 de Diciembre pasado. Siendo usted natural de un país que conoció en carne propia los desmanes del totalitarismo, hubiéramos esperado otra actitud.

Sr. Pérez Esquivel, lo instamos a que Usted reaccione y asuma una actitud imparcial ante el drama cubano, dejando a un lado su posición de aliado del totalitarismo. Su responsabilidad como Premio Nóbel de la paz lo demanda.

Oscar Espinosa Chepe es Economista y Periodista Independiente cubano. Fue condenado a 20 años de cárcel desde marzo de 2003 y liberado desde el 29 de noviembre de 2004 con Licencia Extrapenal "hasta que se considere que ha recuperado su salud".
Esta carta fue presentada el 3 de enero de 2006 en la embajada argentina en Cuba para que por su intermedio fuera entregada a Adolfo Pérez Esquivel.