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20.02.06

Bonasso y el Juguete Rabioso

Por Luis Cino Alvarez

LA HABANA, Cuba - Febrero (www.cubanet.org) - Las banderas, negras y con una estrella blanca en el centro, flameaban tétricas al viento invernal. Sus mástiles se alzaban al cielo. Un escritor leía una letanía incendiaria. Una música mecánica y herrumbrosa le servía de fondo. Sentado en primera fila, Fidel Castro seguía el ritmo con sus botas.

Parecía cualquier cosa. Una misa negra en un taller de soldadura. Un aquelarre de brujas. Una película de piratas. Una escena de ciencia ficción. Otra marcha combatiente. Cualquier cosa menos un concierto de rock.

No hubo riffs espectaculares, guitarras destrozadas, canciones coreadas ni gritos de fans. Ni siquiera melenudos. Sólo la melena ministerial de Abel Prieto.

La Tribuna Antiimperialista sirvió el viernes 10 de febrero para la presentación de Memoria desde el fuego, la nueva novela del escritor argentino Miguel Bonasso. El gobierno cubano sacó la actividad del recinto de la Feria del Libro para convertirlo en un acto de Estado. Otro más de la batalla de ideas. El grupo de rock argentino Juguete Rabioso puso la musiquita…

En Cuba, el rock argentino tiene su público. Juguete Rabioso no es conocido en la isla. Es harto improbable que haya ganado adeptos. El grupo no llega a ser ni la caricatura de Charly García, León Gieco o Fito Páez.

Juguete Rabioso son aficionados en un combo de tercera de agitación y propaganda, que hace canciones por encargo. Para ser rockeros, no bastan las greñas, las guitarras eléctricas y las poses rebeldes.

El buen escritor que es Bonasso no necesitaba rock del peor para adornar la lectura de sus textos. Tampoco el homenaje desmesurado de la Cuba oficial. Sabrá Dios el por qué de la mezcolanza. ¿Será la añoranza por el paraíso perdido de la revolución que idealizó Bonasso al compás del rock de su mocedad?

Si acaso es así, hizo un mal ejercicio de nostalgia y utopía. Todo cambia, cantaba Violeta Parra. Todo cambia. Casi medio siglo después, la revolución cubana no es ni sombra de lo que un día fue. Tampoco la música rock.

No tengo dudas. Si el rock que Bonasso oyó en su juventud era similar al de Juguete Rabioso, hoy el escritor sería sordo o salsero.

Bonasso leyó sus textos y retozó con el Juguete Rabioso. Al final del show, tras ripostar a la gringada de los lumínicos en defensa de Fidel Castro, tiró un gracioso pasillo rockero y dando saltitos, cantó a dúo un estribillo ininteligible que hablaba de mercenarios. El Comandante aplaudía complacido.

No en balde, Bonasso rima con payaso.