24.03.03PARADOJA ENERGETICA: ESCASEZ EN LA ABUNDANCIA
Como significaría una baja en los precios de la energía, la decisión de los llamados dinosaurios priístas, ha sido oponerse a las reformas energéticas para evitar un avance de Fox, aunque signifique a la vez perjudicar a todos los mexicanos.
Por Luis Pazos
Como significaría una baja en los precios de la energía, la decisión de los llamados dinosaurios priístas, ha sido oponerse a las reformas energéticas para evitar un avance de Fox, aunque signifique a la vez perjudicar a todos los mexicanos.
En el subsuelo de México hay gas y petróleo en cantidades suficientes, no tan sólo para satisfacer las necesidades energéticas internas, sino para convertir al país en uno de los principales exportadores de esos energéticos y de sus refinados; sin embargo, existe el peligro de escasez de gas por falta de capacidad de extracción, de aumento de la luz y de apagones por la falta de producción interna de gas y de plantas eléctricas.
En el caso del petróleo, aunque disponemos de los mantos más grandes del mundo, no hay capacidad para refinarlo, tenemos que importar gasolinas y el pueblo consume una de las más contaminantes ¿por qué?
Durante varias décadas con la excusa del nacionalismo y la soberanía, un grupo de burócratas y líderes sindicales monopolizaron las empresas petroleras y eléctricas. Escudándose en las teorías socialistas del capitalismo de estado, han impedido la eficiente y racional explotación del sector energético mexicano. Actualmente, los mismos grupos que en el pasado se beneficiaron de los monopolios y burocratización de esos sectores, se siguen oponiendo a las reformas que podrían eficientar al sector energético.
A pesar de que senadores priístas y líderes de sindicatos ligados a ese partido saben que impedir la apertura del sector energético significa escasez de gas y la distracción de millonarios recursos fiscales para mantener la oferta de gas, electricidad y gasolinas, obstaculizan las reformas que abrirían esos sectores a la sociedad civil, debido a que les restaría control sobre un sector que lo han utilizado para enriquecer sus patrimonios y financiar elecciones, como lo demuestra el “PEMEXGATE”.
Otro motivo que esos grupos del pasado y dirigentes del PRI tienen para oponerse a la apertura del sector energético, es que tenderían a bajar los precios de la electricidad, de las gasolinas y el gobierno de Fox dispondría de más recursos para realizar obras, su gobierno sería mejor calificado por los electores y se le dificultaría todavía más al PRI sobrevivir en las próximas elecciones. Para evitar que eso suceda, la decisión de los llamados dinosaurios priístas, ha sido oponerse a las reformas energéticas para evitar un avance de Fox, aunque signifique a la vez perjudicar a todos los mexicanos.
Luis Pazos es Presidente del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa (CISLE).
Como significaría una baja en los precios de la energía, la decisión de los llamados dinosaurios priístas, ha sido oponerse a las reformas energéticas para evitar un avance de Fox, aunque signifique a la vez perjudicar a todos los mexicanos.
En el subsuelo de México hay gas y petróleo en cantidades suficientes, no tan sólo para satisfacer las necesidades energéticas internas, sino para convertir al país en uno de los principales exportadores de esos energéticos y de sus refinados; sin embargo, existe el peligro de escasez de gas por falta de capacidad de extracción, de aumento de la luz y de apagones por la falta de producción interna de gas y de plantas eléctricas.
En el caso del petróleo, aunque disponemos de los mantos más grandes del mundo, no hay capacidad para refinarlo, tenemos que importar gasolinas y el pueblo consume una de las más contaminantes ¿por qué?
Durante varias décadas con la excusa del nacionalismo y la soberanía, un grupo de burócratas y líderes sindicales monopolizaron las empresas petroleras y eléctricas. Escudándose en las teorías socialistas del capitalismo de estado, han impedido la eficiente y racional explotación del sector energético mexicano. Actualmente, los mismos grupos que en el pasado se beneficiaron de los monopolios y burocratización de esos sectores, se siguen oponiendo a las reformas que podrían eficientar al sector energético.
A pesar de que senadores priístas y líderes de sindicatos ligados a ese partido saben que impedir la apertura del sector energético significa escasez de gas y la distracción de millonarios recursos fiscales para mantener la oferta de gas, electricidad y gasolinas, obstaculizan las reformas que abrirían esos sectores a la sociedad civil, debido a que les restaría control sobre un sector que lo han utilizado para enriquecer sus patrimonios y financiar elecciones, como lo demuestra el “PEMEXGATE”.
Otro motivo que esos grupos del pasado y dirigentes del PRI tienen para oponerse a la apertura del sector energético, es que tenderían a bajar los precios de la electricidad, de las gasolinas y el gobierno de Fox dispondría de más recursos para realizar obras, su gobierno sería mejor calificado por los electores y se le dificultaría todavía más al PRI sobrevivir en las próximas elecciones. Para evitar que eso suceda, la decisión de los llamados dinosaurios priístas, ha sido oponerse a las reformas energéticas para evitar un avance de Fox, aunque signifique a la vez perjudicar a todos los mexicanos.
Luis Pazos es Presidente del Centro de Investigaciones sobre la Libre Empresa (CISLE).
